Gustavo “Cartucho” Vilches lleva años en la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos, siempre con espíritu combativo en defensa de los derechos de los obreros. En la previa de la conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores entiende que no hay motivos para festejar. Es más, considera que el desafío de quienes aún conservan su fuente laboral pasa por contener y acompañar a quienes la perdieron.
Y en la entidad castrense, ícono industrial del interior provincial, fueron muchos en los últimos años. “A uno le gustaría levantar la copa y decir feliz Día del Trabajador, como se hizo años anteriores, pero hoy lamentablemente hay que apoyar a los compañeros que lo perdieron, tratando de alentarlos y ayudarlos con lo que necesitan y uno pueda conseguir”, sostiene, lamentando aún a cada trabajador despedido.
En la charla, marcó diferencias laborales entre el ámbito público y privado: “En el sector privado siempre existieron contratos o pruebas, donde no se quería dejar a los empleados en blanco. Pero en el público, había que cumplir con la actividad, el horario y la asistencia. Así se cuidaba el trabajo para siempre, que es lo que nos comentaban los trabajadores viejos”.
Y recordó: “Esos compañeros con más antigüedad nos hablaban de los ‘90, que eran gobiernos de ajuste, y que podía suceder lo que está sucediendo ahora. A nosotros nos agarró por sorpresa, porque una cosa es que nos la cuenten, y otra es que la vivamos. Muchas veces no se tomaba dimensión de lo que ahora estamos sufriendo”.
La operatividad de FFMM
El Gobierno, a través de los responsables de Fabricaciones Militares, marcó siempre una clara distancia con el sector obrero, insistiendo en que los índices de producción se podían mantener aún con la reducción de personal, y en repetidas ocasiones hablaron de una cantidad superior de trabajadores a la que demandaban los ritmos de producción.
Pero la postura, como siempre, dista bastante de la realidad que reflejan los operarios. Y Vilches entiende que allí se genera un grado de impotencia y dijo: “No cuentan la verdad. El malestar no es porque no quieran producir y de esa forma reflejar en todo el país que sobran trabajadores y que las empresas del Estado fueron sobrepobladas durante el gobierno anterior. Lo que nos enoja es que no quieren contar la verdad, que es el vaciamiento que se está dando en la industria de producción, el Inti, Río Turbio, Astilleros Río Santiago. Son empresas y no es que sobren trabajadores, no se produzca o no se venda, todo lo contrario”.
Recordó que desde 2003 a 2015: “Estuvimos en pleno crecimiento, recibiendo una fábrica con 150 compañeros a tener más de 550, y no solamente eso sino que además abriendo una unidad productiva en San José de Jachal porque no dábamos a basto con la producción, lo que demandaba más trabajadores”. Insistió que el gobierno “no quiere mostrar que están vaciando el Estado, porque es lo que le conviene; vender todo para quedarse con esas tierras y comercializarlas con grupos empresarios que quieren poner country. Y eso es lo que sucede en Azul”.
Enumeró también las tierras que hay en Villa María, “o en Beltrán, que tiene todo el cordón industrial y Fabricaciones Militares prácticamente está en el medio. Ellos no quieren mostrar que la están vaciando para quedarse con las tierras”.
“Es muy lamentable la pérdida de trabajo de los compañeros que día a día estábamos en Fabricaciones. Pero también es triste ver cómo compañeros con muchos años en la Fábrica y que hasta vieron fallecer a otros en accidentes, hoy sufren porque sus hijos quedaron en la calle”, recalcó.
Daniel Brusa. Redacción Puntal Villa María
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En la charla, marcó diferencias laborales entre el ámbito público y privado: “En el sector privado siempre existieron contratos o pruebas, donde no se quería dejar a los empleados en blanco. Pero en el público, había que cumplir con la actividad, el horario y la asistencia. Así se cuidaba el trabajo para siempre, que es lo que nos comentaban los trabajadores viejos”.
Y recordó: “Esos compañeros con más antigüedad nos hablaban de los ‘90, que eran gobiernos de ajuste, y que podía suceder lo que está sucediendo ahora. A nosotros nos agarró por sorpresa, porque una cosa es que nos la cuenten, y otra es que la vivamos. Muchas veces no se tomaba dimensión de lo que ahora estamos sufriendo”.
La operatividad de FFMM
El Gobierno, a través de los responsables de Fabricaciones Militares, marcó siempre una clara distancia con el sector obrero, insistiendo en que los índices de producción se podían mantener aún con la reducción de personal, y en repetidas ocasiones hablaron de una cantidad superior de trabajadores a la que demandaban los ritmos de producción.
Pero la postura, como siempre, dista bastante de la realidad que reflejan los operarios. Y Vilches entiende que allí se genera un grado de impotencia y dijo: “No cuentan la verdad. El malestar no es porque no quieran producir y de esa forma reflejar en todo el país que sobran trabajadores y que las empresas del Estado fueron sobrepobladas durante el gobierno anterior. Lo que nos enoja es que no quieren contar la verdad, que es el vaciamiento que se está dando en la industria de producción, el Inti, Río Turbio, Astilleros Río Santiago. Son empresas y no es que sobren trabajadores, no se produzca o no se venda, todo lo contrario”.
Recordó que desde 2003 a 2015: “Estuvimos en pleno crecimiento, recibiendo una fábrica con 150 compañeros a tener más de 550, y no solamente eso sino que además abriendo una unidad productiva en San José de Jachal porque no dábamos a basto con la producción, lo que demandaba más trabajadores”. Insistió que el gobierno “no quiere mostrar que están vaciando el Estado, porque es lo que le conviene; vender todo para quedarse con esas tierras y comercializarlas con grupos empresarios que quieren poner country. Y eso es lo que sucede en Azul”.
Enumeró también las tierras que hay en Villa María, “o en Beltrán, que tiene todo el cordón industrial y Fabricaciones Militares prácticamente está en el medio. Ellos no quieren mostrar que la están vaciando para quedarse con las tierras”.
“Es muy lamentable la pérdida de trabajo de los compañeros que día a día estábamos en Fabricaciones. Pero también es triste ver cómo compañeros con muchos años en la Fábrica y que hasta vieron fallecer a otros en accidentes, hoy sufren porque sus hijos quedaron en la calle”, recalcó.
Daniel Brusa. Redacción Puntal Villa María

