"Un club sano que despertó"
Transformó al club, pero Walter Torres reflexiona: “Se dio así, porque hace 30 años encontré un club dormido. Pero fue mucho más fácil trabajar en una institución que estaba sana y fuerte. Despertó”.
Agregó: “Sólo había que destaparle la cara y pintarle los ojos. Esta chica salía a bailar sola, porque estaba sana. Quizás hacía falta la dirigencia joven que se sumara a trabajar con el mameluco. Eso hicimos nosotros hace 12 años atrás. En los casi 120 años anteriores, la institución estuvo fuerte y sólida, con buena gente y dirigentes. Yo reivindico a esos viejos dirigentes”.
Recalcó: “No reinventamos al club. Cuento con una comisión directiva, y con subcomisiones muy participativas. Soy la cara visible, por ser el presidente. Pero todos opinan y adoptan decisiones. Hay y hubo dirigentes capaces. Es más simple. La institución estaba y está saneada y era y es independiente. Eso no nos impidió desarrollar ninguna de nuestras ideas”.
Indicó que “hay instituciones que están pegadas a sectores políticos, y no siempre eso ayuda a crecer. La gran virtud de Asociación Española fue tener grandes dirigentes desde su fundación hace 130 años. Pensaron, la quisieron y no fueron egoístas. Pensaron la institución”.
“Hace 12 años la despertamos. Le dimos lo que el socio quería, pero era simple porque la institución lo generaba, porque lo tenía. Entramos con 370 socios, y hoy superamos los 1.500, porque la gente nos pedía obras, proyectos y pechaba. Lo único que hicimos fue abrir las orejas, más que la boca. Eso ayuda a los dirigentes a tener buena recepción y aceptación de la gente”.
Explicó: “El secreto fue escuchar al socio. Ellos nos decían lo que necesitaban. Les dimos con mucho trabajo y gestión lo que ellos necesitaban. El socio te lo agradece participando del club”.
Añadió que “no sólo te paga con dinero una cuota. El socio te paga viniendo al club. Hay gente que vive toda la semana en el club, que hace su actividad deportiva, pero además come en el club, va al gimnasio del club, y trae gente. Eso hace grande a un club”.
Consideró que “todas las instituciones deben estar inundadas de gente. El capital más grande que tiene un club es la gente. El socio es lo más importante, mucho más que los ladrillos. Muchas veces se pretende realizar un edificio en las tierras del club, pero si está vacío el club, no sirve”.
Los clubes deben estar llenos de gente. Por eso digo que hay que ser atractivo como club. Significa poner a disposición del socio todo lo que necesita, y para eso tenés que escucharlo. Soy una persona que escucha al socio y sé que el socio vio la transformación del club en estos 12 años, pero así como me gusta que hable bien, también me gusta escucharlo cuando cree que le erramos, porque de eso también se aprende. El que guía es siempre el socio”.
“No siempre el socio tiene razón, pero hay que escucharlo. Dirigir y entender es ser un administrador del club. Esa es mi parte. Los recursos, obras y proyectos son los sueños de los socios”, culminó.