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¿Dónde está el Acta de la Independencia de 1816?

Siempre hubo algunas opiniones contrapuestas sobre el medio de transporte que los congresistas usaron y que derivaron en la ¿pérdida? del acta original.

La declaración de la Independencia de las Provincias Unidas en Sud-América el 9 de julio de 1816 marca nuestro nacimiento como nación. Y este hecho no escapa a una serie de mitos que fueron transmitidos de generación en generación como parte de la historia de la ahora República Argentina. Uno de ellos tiene que ver con el documento más importante de nuestro país, el acta que nos separa de España y nos convierte en una nación soberana.

"El acta original de la declaración nunca apareció. Esto es uno de los mitos populares más significativos que marcaron el comienzo de nuestra Nación y su inmediata consecuencia posterior, un robo enigmático que se instaló en la memoria colectiva", indica Pablo Kulcar para el sitio Indexmedia.

Siempre hubo algunas opiniones contrapuestas sobre el medio de transporte que los congresistas usaron para trasladar el acta a Buenos Aires. La historia dice que se utilizó la llamada galera, pero esta era muy liviana para soportar las peripecias geográficas del territorio a recorrer. Es posible que solo algunos la hayan utilizado, como el caso del general Manuel Belgrano, que la necesitó debido a lo endeble de su salud . Los demás congresistas es posible hayan utilizado carruajes más rudimentarios e inestables.

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¿Qué sucedió entonces?

Podríamos comenzar con la desmitificación de las figuritas escolares, donde se veía al pueblo eufórico aferrado a las ventanas. Lo cierto es que la ceremonia se realizó en un salón interno de la casa que el gobierno de Tucumán alquiló para organizar el congreso . La ceremonia no tuvo nunca vista a la calle. La misma pertenecía a Francisca Bazán, por entonces casada con el comerciante español Miguel Laguna. Todo su frente estaba dedicado al comercio de diferentes productos de bazar. Igualmente y gracias al desprecio por los monumentos históricos del presidente Roca, ésta fue derrumbada y solo se mantuvo de la original, en su reconstrucción ,el emblemático salón.

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El robo cruzando Córdoba

Y aquí se hace presente el mito del Robo. El acta que se firmó ese 9 de julio de 1816 formaba parte de un libro que supuestamente le robaron al chasqui mensajero Cayetano Grimau, a un mes de su firma (02 de agosto), durante su viaje de regreso a Buenos Aires. Este era un porteño que había participado en represión a los ingleses durante su intento de invasión y al que le fue encargado el traslado de un paquete importante de documentos, para el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón. Además de material especifico para el general Belgrano, dicha encomienda, incluía el Acta de la Independencia.

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Supuestamente, Grimau fue atacado por soldados de Artigas, cuando cruzaba el territorio cordobés. Allí lo amenazaron y le sustrajeron todo el equipaje sin saber qué contenía.

Por esta razón, el documento que atesoramos como testimonio de aquel día, es una copia manuscrita de la original y con 29 firmas apócrifas de los congresistas. Todo reconstruido a mano, dependiendo de la memoria y capacidad de los que artísticamente la rearmaron. Por esta razón, el documento que atesoramos como testimonio de aquel día, es una copia manuscrita de la original y con 29 firmas apócrifas de los congresistas. Todo reconstruido a mano, dependiendo de la memoria y capacidad de los que artísticamente la rearmaron.

El enigma Bacle

Según Bonifacio del Carril, las copias del acta hoy existentes serían las transcritas en 1833 por el suizo Cesar Hipólito Bacle, a cargo por entonces de las tareas de la litografía del estado. El acta original habría estado en su poder para que pudiera copiarla según lo encargado. Como todo hecho histórico, tiene varias verdades relativas que lo explican con diferentes versiones.

En este caso, una de ellas habla de cierta intención del suizo, durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, a mudarse a Chile y trabajar para el estado trasandino. Esto enfureció al gobernador de pocas pulgas, que lo llevó a encarcelarlo el 4 de marzo de 1837, justo antes de abordar un barco y abandonar el puerto de Buenos Aires. Bacle permaneció meses en prisión y fue finalmente liberado a fin de ese año, ya gravemente enfermo y falleciendo pocos meses después. Su muerte fue uno de los motivos del bloqueo anglo francés al Río de la Plata.

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Finalmente, ¿qué fue del acta que el suizo tenía para copiar como se le había encargado? Se la llevó a la tumba en forma de venganza o fue el propio Rosas, quien se apoderó de ésta y la llevó a su ostracismo Ingles, con el mismo sentimiento de venganza y resentimiento.

De ninguna de estas verdades parciales y relativas, hay certezas. Los intentos por encontrar el documento original siempre fueron un fracaso. Por lo cual, lo que nuestra nación ostenta como partida de nacimiento, no es otra cosa que una reproducción de su primer DNI. De dicho documento, perdido o robado, lo único que podemos dar por cierto, es que es apócrifo. También tenemos otra certeza, que existió y nos declaró independientes del Rey Fernando VII, sus sucesores y de toda potencia extranjera, constituyéndonos en una nación soberana.

La otra postura

El historiador Felipe Pigna asegura que el acta original es la que se exhibe en Tucumán y que lo que se extravió fue una copia.

Felipe Pigna: La Independencia Argentina | Los Libros de la Buena Memoria