El escenario poselectoral tendrá dólar alto, inflación alta, recuperación lenta y presión impositiva. Gane quien gane. Esto es lo que describe el economista y docente universitario Carlos Seggiaro, referente de consulta permanente.
Habló del escaso margen de maniobra que tendrá quien asuma en diciembre el Sillón de Rivadavia, y sí señaló matices entre los candidatos, por ejemplo en relación con las tarifas de los servicios, ya que hay un sector que no plantea cambios, mientras que hay otro que apunta a desdolarizarlas.
“La economía argentina va a cumplir dos años que está en un escenario recesivo, y en ese escenario ha habido un proceso de destrucción y deterioro del aparato productivo muy evidente y desde el 2018 cuando se producen los dos golpes devaluatorios fuertes eso genera un escenario inflacionario que a su vez genera una pérdida del poder adquisitivo importante en amplios segmentos de la sociedad, en una economía que ya venía debilitada y eso generó un proceso recesivo que es en el que estamos hoy”, detalló.
Y añadió: “He ahí una combinación que desde hace mucho tiempo no vivía Argentina, porque escenarios recesivos hemos tenido muchos, el tema es que hay una combinación complicada porque el escenario recesivo que se plantea en 2018 se combina con una política de ajuste acordada con el Fondo Monetario Internacional. Si vos sobre un escenario recesivo aplicás una política de ajuste lo que vas generar es más recesión, que es lo que vimos. En realidad desde hace muchos años, desde 2001, que Argentina no combinaba un escenario recesivo con una política de ajuste, pero en un escenario además inflacionario. Acá hay una combinación de inflación con política de ajuste y recesión, y además altas tasas de interés que deterioraron y golpearon todas las cadenas de pago”.
Ese es el diagnóstico desde el análisis económico. “La combinación de todos estos factores generó un escenario recesivo muy fuerte que nos está expresando un deterioro muy fuerte en el sistema productivo, lo que plantea que hacia adelante la recuperación va a ser lenta. No hay una salida virtuosa, alegre, porque la magia no existe acá. De tal manera que la salida, aún con políticas económicas que podríamos considerar virtuosas, va a ser complicada. La economía argentina no tiene hacia adelante una recuperación rápida porque además el contexto internacional tampoco ayuda. La economía mundial no está de fiesta como en la década pasada sino que está en un contexto con muchas complicaciones también”.
Apuntó que lo ocurrido en los últimos dos años “ha generado un desequilibrio en las cuentas externas muy fuertes combinado con el proceso de endeudamiento que conduce a este gobierno al cepo que se va a profundizar el año que viene sin lugar a dudas, en un contexto en el que además va a haber una inflación alta y donde se va hacia una recuperación muy lenta de la actividad económica”. En ese sentido señaló que “las millones de personas que perdieron poder adquisitivo no lo van a recuperar fácilmente en los próximos años”.
Precisó: “De tal manera que esta es una lectura importante también para todos los segmentos empresarios porque está mandando una señal de qué sectores van a estar en mejores condiciones mirando al 2020 gane quien gane las elecciones, porque va a haber un dólar alto porque hay que pagar la deuda, va a haber presión impositiva, y esto va a ocurrir invariablemente”.
Sostuvo que “no es tan imprevisible” lo que pueda ocurrir “porque el margen de maniobra que queda después de todo esto es muy bajo”.
Sobre la inflación, indicó que se escuchan pronósticos hablando de un índice del 40% para el año que viene. “Ojalá sea así, porque si tenemos esa inflación habría que hacer una fiesta, porque hay una serie condiciones que me pueden estar planteando que la inflación puede ser aún mayor, y una de las razones también es que el próximo gobierno no va a tener tanto apego al equilibrio fiscal porque va a tener que dar respuesta en términos sociales y a los gobiernos de las provincias que están desfinanciados”, puntualizó.
Sí avizoró una necesaria “baja de la tasa de interés en pesos”, en tanto política que “invariablemente” se definirá en el corto plazo. “Bajar más las tasas lo cual no va a ir al dólar del mercado formal porque va a haber un cepo y va a hacer un cepo todavía más fuerte. El que vamos a ver más adelante gane quien gane va a ser un cepo más consistente, porque que los privados puedan comprar hasta 10 mil dólares por mes es una inconsistencia técnica en este contexto”, describió. Un cepo “más fuerte” con un dólar blue “más arriba”.
Mariana Corradini. Redacción Puntal
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“La economía argentina va a cumplir dos años que está en un escenario recesivo, y en ese escenario ha habido un proceso de destrucción y deterioro del aparato productivo muy evidente y desde el 2018 cuando se producen los dos golpes devaluatorios fuertes eso genera un escenario inflacionario que a su vez genera una pérdida del poder adquisitivo importante en amplios segmentos de la sociedad, en una economía que ya venía debilitada y eso generó un proceso recesivo que es en el que estamos hoy”, detalló.
Y añadió: “He ahí una combinación que desde hace mucho tiempo no vivía Argentina, porque escenarios recesivos hemos tenido muchos, el tema es que hay una combinación complicada porque el escenario recesivo que se plantea en 2018 se combina con una política de ajuste acordada con el Fondo Monetario Internacional. Si vos sobre un escenario recesivo aplicás una política de ajuste lo que vas generar es más recesión, que es lo que vimos. En realidad desde hace muchos años, desde 2001, que Argentina no combinaba un escenario recesivo con una política de ajuste, pero en un escenario además inflacionario. Acá hay una combinación de inflación con política de ajuste y recesión, y además altas tasas de interés que deterioraron y golpearon todas las cadenas de pago”.
Ese es el diagnóstico desde el análisis económico. “La combinación de todos estos factores generó un escenario recesivo muy fuerte que nos está expresando un deterioro muy fuerte en el sistema productivo, lo que plantea que hacia adelante la recuperación va a ser lenta. No hay una salida virtuosa, alegre, porque la magia no existe acá. De tal manera que la salida, aún con políticas económicas que podríamos considerar virtuosas, va a ser complicada. La economía argentina no tiene hacia adelante una recuperación rápida porque además el contexto internacional tampoco ayuda. La economía mundial no está de fiesta como en la década pasada sino que está en un contexto con muchas complicaciones también”.
Apuntó que lo ocurrido en los últimos dos años “ha generado un desequilibrio en las cuentas externas muy fuertes combinado con el proceso de endeudamiento que conduce a este gobierno al cepo que se va a profundizar el año que viene sin lugar a dudas, en un contexto en el que además va a haber una inflación alta y donde se va hacia una recuperación muy lenta de la actividad económica”. En ese sentido señaló que “las millones de personas que perdieron poder adquisitivo no lo van a recuperar fácilmente en los próximos años”.
Precisó: “De tal manera que esta es una lectura importante también para todos los segmentos empresarios porque está mandando una señal de qué sectores van a estar en mejores condiciones mirando al 2020 gane quien gane las elecciones, porque va a haber un dólar alto porque hay que pagar la deuda, va a haber presión impositiva, y esto va a ocurrir invariablemente”.
Sostuvo que “no es tan imprevisible” lo que pueda ocurrir “porque el margen de maniobra que queda después de todo esto es muy bajo”.
Sobre la inflación, indicó que se escuchan pronósticos hablando de un índice del 40% para el año que viene. “Ojalá sea así, porque si tenemos esa inflación habría que hacer una fiesta, porque hay una serie condiciones que me pueden estar planteando que la inflación puede ser aún mayor, y una de las razones también es que el próximo gobierno no va a tener tanto apego al equilibrio fiscal porque va a tener que dar respuesta en términos sociales y a los gobiernos de las provincias que están desfinanciados”, puntualizó.
Sí avizoró una necesaria “baja de la tasa de interés en pesos”, en tanto política que “invariablemente” se definirá en el corto plazo. “Bajar más las tasas lo cual no va a ir al dólar del mercado formal porque va a haber un cepo y va a hacer un cepo todavía más fuerte. El que vamos a ver más adelante gane quien gane va a ser un cepo más consistente, porque que los privados puedan comprar hasta 10 mil dólares por mes es una inconsistencia técnica en este contexto”, describió. Un cepo “más fuerte” con un dólar blue “más arriba”.
Mariana Corradini. Redacción Puntal

