Fernández se refirió por primera vez ayer a su posible gabinete, no solamente enfatizando que deberá tener "un denominador común que será la honestidad", sino también mencionando la posibilidad de convocar al expresidente del Banco Central, Martín Redrado.
"Con Martín trabajamos muchos años juntos, seguramente podríamos trabajar juntos también", precisó y para que no queden dudas de su cercanía aseveró: "Cada vez que hable Martín va a ser después de una conversación que tuvo conmigo".
Mientras descartó un posible cortocircuito con el kirchnerismo, sentenció: "El presidente elige a sus ministros. El común denominador que voy a exigir es la honestidad moral y la intelectual. Quiero un gabinete homogéneo respecto de la moral pública entendido como un combate absoluto a cualquier forma de corrupción y falta de transparencia".
Y profundizó: "Voy a convocar a la gente que conozca el Estado, que sepa de qué se trata y qué le pasa a la Argentina y construir a partir de ahí. Mi problema no es el ideológico, por dónde pasaron o de dónde vienen. La única pregunta que le voy a hacer es: ‘¿Qué país querés?’. Y, si es el que nosotros queremos, que se suba y nos ayude a hacer".
Respecto de las relaciones internacionales, resaltó: "¿Cómo voy a estar en contra de que la Argentina se abra al mundo? La pregunta es: ¿Cómo entramos al mundo? Puede entrar con las manos en la nuca o dignamente. Yo hablo de esto cuando se habla de la Unión Europea, que no es un acuerdo, son puntos a analizar".
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Mientras descartó un posible cortocircuito con el kirchnerismo, sentenció: "El presidente elige a sus ministros. El común denominador que voy a exigir es la honestidad moral y la intelectual. Quiero un gabinete homogéneo respecto de la moral pública entendido como un combate absoluto a cualquier forma de corrupción y falta de transparencia".
Y profundizó: "Voy a convocar a la gente que conozca el Estado, que sepa de qué se trata y qué le pasa a la Argentina y construir a partir de ahí. Mi problema no es el ideológico, por dónde pasaron o de dónde vienen. La única pregunta que le voy a hacer es: ‘¿Qué país querés?’. Y, si es el que nosotros queremos, que se suba y nos ayude a hacer".
Respecto de las relaciones internacionales, resaltó: "¿Cómo voy a estar en contra de que la Argentina se abra al mundo? La pregunta es: ¿Cómo entramos al mundo? Puede entrar con las manos en la nuca o dignamente. Yo hablo de esto cuando se habla de la Unión Europea, que no es un acuerdo, son puntos a analizar".

