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Ballarino: “Pasamos de una escuela selectiva a una escuela para todos”

Fue docente durante 24 años, directora del IPEM N° 147 del 2003 al 2005, e inspectora regional del nivel medio hasta el pasado 31 de mayo, fecha en la que se jubiló. La educadora reflexionó sobre el rol de la enseñanza

Silvia Ballarino estuvo ligada a la inspección del nivel medio durante 14 años. Se inició como docente y estuvo al frente de las aulas casi 25 años. Si hay alguien que conoce de cerca al sistema educativo es ella. 

Este mes la docente viajó a Neuquén por motivos personales. Desde la distancia accedió gentilmente a dialogar telefónicamente con PUNTAL VILLA MARÍA. El pasado 31 de mayo Ballarino se jubiló. Con un dejo de nostalgia pero también con alegría, repasó cada uno de sus roles dentro del sistema educativo.

Casi 40 años

Ballarino inició su carrera en la docencia en 1980, fue en la escuela José Hernández de Tío Pujio. En poco tiempo se encontró dando clases en otras cuatro escuelas. Fue profesora en Etruria, en la Escuela del Trabajo, en el Trinitarios y en el Colegio Nacional.

“Me quedé 24 años en el colegio Trinitarios y en la Escuela del Trabajo. Nunca quise concentrar horas en una sola institución. Aprendí tanto de las instituciones privadas como de las públicas”, le contó a este medio. 

En 2003 le surge la posibilidad de concursar para ocupar cargos directivos en escuelas del nivel medio. Convencida por su hermana Susana Ballarino concursó y aprobó. Ese mismo año, en agosto, se convirtió en directora del IPEM 147 “Manuel Anselmo Ocampo”. 

En 2005 le llegó la jubilación a Mirta Monti, quien hasta ese entonces era inspectora regional. “Asumí como directora a cargo y luego como inspectora zonal. Todo se fue dando sin pensarlo demasiado”, explicó la educadora, y añadió: “Estuve 14 años en la inspección del nivel medio y siempre lo tomé con mucha responsabilidad. Hasta el último día disfruté de mi trabajo”, indicó.

La inspección

-Desde que se convirtió en inspectora, ¿qué aspectos se vieron modificados en la educación?


-Hubo muchísimos cambios, y los noté desde que asumí como directora en el 2003. Era tan poco lo que había en las escuelas. Por ejemplo, en el IPEM había tan solo tres turnos y cuando yo asumí como directora había muy poca gente para trabajar. En muy poco tiempo se vieron cambios maravillosos. Hoy el IPEM tiene tres anexos que son escuelas reconocidas con coordinadores de cursos. Por ejemplo, el coordinador hoy es una figura muy importante porque trabaja con la trayectoria escolar del chico. Nunca va a ser suficiente porque el escenario es complejo, son muchos los estudiantes y bienvenidos sean. Ahora tenemos una ley que establece como obligatoria la educación secundaria, por eso tenemos muchos alumnos. Pasamos de una escuela selectiva a una escuela para todos. Eso realmente generó una mirada distinta de la escuela secundaria. Ahora tenemos alumnos que son los primeros en recibir un título secundario en la familia.

-En ese contexto, ¿cuáles son las bases para seguir trabajando?

-Me parece que se está trabajando mucho el tema de la inclusión. Hoy desde el Ministerio realmente el discurso es muy fuerte y muy claro, bajo ningún concepto podemos permitir que los chicos estén sin aprender. Todo alumno que entra al sistema tiene que irse aprendiendo. Lo que nos está costando es el hecho de que no todos los chicos aprenden al mismo tiempo. Tenemos que entender la diversidad que hay en las aulas. A nosotros como docentes nos cuesta abordar el aula desde la multiplicidad y la diversidad, hoy no alcanza con dar una clase magistral, eso quedó en la escuela de antes. El escenario actual es distinto, implica que todos debemos estar en las escuelas y todos debemos estar aprendiendo constantemente. Ese es un desafío fuerte para los docentes y para los equipos directivos.

-Estuvo mucho tiempo vinculada a la educación. ¿Cuáles son sus sensaciones hoy? 

-Siento mucha alegría, porque hice lo que me gustaba. A los docentes siempre les dije que el día que se les vaya la sonrisa de su cara, tenían que pensar que su tiempo se acabó. Uno se debe levantar con ganas, con alegría, con actitud positiva. Todo lo que hice fue siempre con pasión, esa misma con la que se deben hacer las cosas que son importantes. Mi trabajo siempre lo fue, así veo las cosas. Hay mucha gente que lo ve igual que yo, compañeros supervisores, gente del Ministerio de Educación, gente que le dedica mucho tiempo y dedicación. Yo me siento completa. Seguramente pude haber dado muchísimas cosas más, pero entiendo que los que me continúen en el cargo seguirán con lo pendiente. En las escuelas no se da todo de un día para el otro, sino que uno va construyendo un camino en donde sabes que en algún momento alguien va a tomar la posta y lo tiene que seguir. Es eso lo interesante, generar un trayecto que el otro pueda continuar.

-Es importante eso porque los contextos van cambiando y hay que adaptarse a ellos.

-Más que ir adaptándose, hay que ir estudiando. Uno tiene que basar su gestión en un marco teórico. Somos profesionales de la educación. El docente es como el médico, el abogado, como cualquier profesional. Si se queda con lo que estudió en la facultad, hoy por ejemplo un médico no podría operar o un abogado no podría resolver un juicio. Después de que uno se recibe las cosas cambian mucho, y en la educación pasa lo mismo. Uno se tiene que formar, estudiar, compartir con otro y fundamentalmente, trabajar en equipo, algo que al docente le cuesta tanto. Siempre se caracterizó a la docencia como un trabajo individualista. Ver al docente con su librito era una realidad, y hoy a las escuelas no se las entiende si no se trabaja en equipo.

-No solo en las escuelas, sino en todos los rubros.

-Totalmente. De esa forma se potencian los talentos que tienen cada uno. Así se logran los objetivos. Nadie es un “todopoderoso” para resolver o entender todo lo que pasa.



Maximiliano Gilla.  Redacción Puntal Villa María

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