Alumnos del último año del Ipem 147 Manuel Anselmo Ocampo llevaron a cabo una interesante viaje de proyecto educativo, que reemplazó al tradicional de estudio, con la particularidad que fue inclusivo.
El impedimento de contar con fondos que permitan realizar el viaje de egresados llevó a los docentes a programar una actividad que se inició el año pasado, aunque se afianzó en el presente con la participación de casi 40 estudiantes, entre ellos un grupo de alumnos hipoacúsicos.
La propuesta comenzó a cristalizarse en febrero y ya en marzo empezaron a juntarse los recursos para poder hacer realidad el proyecto, denominado “Acampa MAO”.
“Los chicos no tienen viaje de estudio, por cuestiones económicas no lo pueden hacer, entonces surgió la posibilidad de hacer un viaje de proyecto”, sostuvo la docente Daniela Sáenz, en diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA.
El viaje está vinculado siempre a cuestiones ambientales, “por la orientación que tenemos (Naturales). Está enmarcada en diferentes materias como Ambiente, Metodología de la Investigación, Física y Astronomía, entre otras”, reconoció.
El viaje de dos días se centralizó en Villa Ciudad del Parque, en las sierras de Calamuchita. “Fuimos a un camping, trabajamos con un biólogo llevando a cabo actividades de reconocimiento del lugar, de las especies nativas. Después de eso, los chicos siempre se vieron con una bitácora de viaje para que pudieran registrar todo lo que se iba haciendo”, detalló Sáenz.
Después del encuentro con el biólogo, a la jornada siguiente el grupo se trasladó “a un viñedo, que está a 2 kilómetros del camping. Es nuevo y se está promoviendo mucho esta actividad en toda Calamuchita. Ahí conocieron cómo es la producción del vino y demás. Y finalizamos en el Observatorio de Córdoba, para que los chicos pudieran hacer observaciones en el telescopio”.
Naturalizar el viaje de proyecto
“Al viaje lo venimos trabajando hace dos años. El año pasado fuimos con el grupo de 2017 y participó la mitad del número de los que fueron esta vez. Evidentemente el boca en boca funcionó”, relató la docente al explicar cómo se gestó la propuesta.
Y aclaró que “internamente en la promoción está naturalizado esto de que no hay viaje de estudio. El año pasado apenas un grupo reducido se contactó con una empresa de turismo y logró pagarse el viaje”.
Para esta ocasión, las tareas se iniciaron en febrero, donde los educadores comenzaron a organizar el proyecto. “Y en marzo ya estábamos hablando y comentando sobre la actividad y empezamos a recaudar el dinero. Buscamos reducir los costos al mínimo. Los chicos produjeron sus propios alimentos, fuimos a carpa en vez de hotel”, recalcó, graficando lo ingenioso del proyecto en la necesidad de que el impacto al bolsillo de los padres de los adolescentes sea el menor posible.
Propuesta inclusiva
Del viaje tomaron parte 38 alumnos, entre ellos un grupo con problemas de audición. “Son hipoacúsicos, que fueron con su intérprete y realizaron todas las actividades planificadas, lo que fue otro desafío para la organización”, recalcó Sáenz, explicando que además del proyecto educativo en sí se cumplió un objetivo de integración a la propuesta inicial. Además de la entrevistada, de “Acampa MAO” participaron los docentes Rosa Oviedo, Melina Godoy, Carmen Gil, Daniel Zarazaga, Miriam Oliva y Agostina Bosio.
“Hicimos un fogón, que estuvo muy bueno porque fue un momento especial, de encuentro entre todos los alumnos, más allá del acto de colación y la fiesta que van a tener. A los profes en general nos genera una experiencia novedosa, porque también nos conocemos en otros espacios, lo que además provoca otras cosas distintas que no dejan de ser aprendizajes para todos”, reflexionó.
Daniel Brusa. Redacción Puntal Villa María.
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La propuesta comenzó a cristalizarse en febrero y ya en marzo empezaron a juntarse los recursos para poder hacer realidad el proyecto, denominado “Acampa MAO”.
“Los chicos no tienen viaje de estudio, por cuestiones económicas no lo pueden hacer, entonces surgió la posibilidad de hacer un viaje de proyecto”, sostuvo la docente Daniela Sáenz, en diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA.
El viaje está vinculado siempre a cuestiones ambientales, “por la orientación que tenemos (Naturales). Está enmarcada en diferentes materias como Ambiente, Metodología de la Investigación, Física y Astronomía, entre otras”, reconoció.
El viaje de dos días se centralizó en Villa Ciudad del Parque, en las sierras de Calamuchita. “Fuimos a un camping, trabajamos con un biólogo llevando a cabo actividades de reconocimiento del lugar, de las especies nativas. Después de eso, los chicos siempre se vieron con una bitácora de viaje para que pudieran registrar todo lo que se iba haciendo”, detalló Sáenz.
Después del encuentro con el biólogo, a la jornada siguiente el grupo se trasladó “a un viñedo, que está a 2 kilómetros del camping. Es nuevo y se está promoviendo mucho esta actividad en toda Calamuchita. Ahí conocieron cómo es la producción del vino y demás. Y finalizamos en el Observatorio de Córdoba, para que los chicos pudieran hacer observaciones en el telescopio”.
Naturalizar el viaje de proyecto
“Al viaje lo venimos trabajando hace dos años. El año pasado fuimos con el grupo de 2017 y participó la mitad del número de los que fueron esta vez. Evidentemente el boca en boca funcionó”, relató la docente al explicar cómo se gestó la propuesta.
Y aclaró que “internamente en la promoción está naturalizado esto de que no hay viaje de estudio. El año pasado apenas un grupo reducido se contactó con una empresa de turismo y logró pagarse el viaje”.
Para esta ocasión, las tareas se iniciaron en febrero, donde los educadores comenzaron a organizar el proyecto. “Y en marzo ya estábamos hablando y comentando sobre la actividad y empezamos a recaudar el dinero. Buscamos reducir los costos al mínimo. Los chicos produjeron sus propios alimentos, fuimos a carpa en vez de hotel”, recalcó, graficando lo ingenioso del proyecto en la necesidad de que el impacto al bolsillo de los padres de los adolescentes sea el menor posible.
Propuesta inclusiva
Del viaje tomaron parte 38 alumnos, entre ellos un grupo con problemas de audición. “Son hipoacúsicos, que fueron con su intérprete y realizaron todas las actividades planificadas, lo que fue otro desafío para la organización”, recalcó Sáenz, explicando que además del proyecto educativo en sí se cumplió un objetivo de integración a la propuesta inicial. Además de la entrevistada, de “Acampa MAO” participaron los docentes Rosa Oviedo, Melina Godoy, Carmen Gil, Daniel Zarazaga, Miriam Oliva y Agostina Bosio.
“Hicimos un fogón, que estuvo muy bueno porque fue un momento especial, de encuentro entre todos los alumnos, más allá del acto de colación y la fiesta que van a tener. A los profes en general nos genera una experiencia novedosa, porque también nos conocemos en otros espacios, lo que además provoca otras cosas distintas que no dejan de ser aprendizajes para todos”, reflexionó.
Daniel Brusa. Redacción Puntal Villa María.




