Leandro Fernández asegura que es un apasionado por la Química y que sin duda alguna su futura profesión estará relacionada con esta especialidad.
Con 18 años, logró alzarse con la medalla de oro en el nivel 3 no entrenado de la Olimpíada Argentina de Química, realizada en Villa Giardino. El joven estudiante de General Deheza cursa el 7° año del ciclo Técnico Químico en el Itapu (Instituto Técnico Adrián Pascual Urquía) y es el primero de su escuela en llegar a tan importante distinción.
Su desempeño lo habilita ahora para ser convocado y ser parte de la delegación que el año que viene representará al país en las instancias Iberoramericana (Brasil) e Internacional (Turquía), esto dependiendo de la decisión que adopte un cuerpo de profesionales de Buenos Aires. Pero, además, de que la organización disponga de presupuesto para poder llevar a sus alumnos destacados al exterior.
Aún emocionado y cargando con orgullo la medalla, Leandro junto con su profesor, Eduardo Pizzi, volvieron a General Deheza para compartir con toda la comunidad educativa dicho reconocimiento.
“Se disfruta mucho, académicamente demanda mucho estudio, porque los temas que se tratan van más allá de la currícula de un secundario. Pero se disfruta muy mucho y obliga a pensar. En ese sentido, en lo personal me gustó”, comentó a Puntal este estudiante destacado.
Luego de dos días de examénes teóricos y una prueba experimental que rindió previamente en Buenos Aires, Leandro puede relajarse y disfrutar del merecido premio.
Sobre su pasión por la Química, asegura que fue desde siempre y que dedicarle más horas al estudio para llegar a la olimpíada fue todo un gran desafío.
Instancias de la competencia
Fue en Villa Giardino que se desarrolló la 29ma edición de la Olimpíada Argentina de Química y el Itapu viene participando con sus alumnos desde la tercera realización.
El microbiólogo y docente de Química Industrial 2 de la institución dehecina, Eduardo Pizzi, quien acompañó a Leandro, precisó a Puntal sobre las instancias de esta participación, como así también de la importancia que reviste poder ser parte de una competencia del saber nacional.
“A lo largo de los años hemos tenido la posibilidad de ir formando a nuestros estudiantes en esto. En el caso de Leandro Fernández, que es el estudiante que resultó ganador en esta ocasión, participó de varios certámenes fijados por la organización”, detalló Pizzi.
Así, Leandro debió sortear varias instancias: la primera, de tipo colegial, y tras ser aprobada pasó a la intercolegial, luego a la zonal, que comprende geográficamente desde Río Tercero hacia el sur de la provincia de Córdoba. Después de superar cada una de las pruebas, el alumno logró el pasaporte para el nacional.
Para este año había inscriptos unos 2.600 estudiantes de todo el país y luego de distintas selecciones llegaron finalmente a esta última etapa unos 300 chicos, en diferentes categorías. Fue entre estos que Leandro Fernández logró su mejor desempeño y la preciada medalla de oro.
Esfuerzo y dedicación
“Siempre decimos que sólo llegar a esta instancia ya es un orgullo porque participan estudiantes de todo el país que han aprobado todas las anteriores instancias”, subrayó el docente, quien acompañó a Leandro en la previa y durante la competencia.
Dentro de la olimpíada hay niveles que se fijan según edad o año de cursado y grado de formación en la materia. Asimismo, hay una división entre estudiantes entrenados y no entrenados. Los primeros son aquellos que una vez que han ganado en un determinado nivel y son acompañados y capacitados en el proceso por docentes de la Universidad de Buenos Aires, mientras que los “no entrenados”, nivel en el que participó Leandro, son preparados por los docentes de la institución educativa a la que concurren y de la UNRC.
El futuro
Tras finalizar el nacional, en la Universidad de Buenos Aires se comenzará a trabajar para convocar a los medallistas que obtuvieron los mayores niveles para entrenarlos y ver la posibilidad de competir en el exterior.
En el caso de Leandro, esta es una posibilidad cierta pero depende de distintos factores.
Mientras tanto, el joven se prepara para su egreso del secundario y comenzar a trazar su futuro. “Este es mi ultimo año. Perspectivas para el futuro: sé que quiero dedicarme a la Química porque soy apasionado por esto y estoy definiéndome, dentro de un tiempo tendré tomada la decisión, pero seguro es seguir una carrera relacionada con Química”, concluyó el estudiante de Deheza.
Patricia Rossia. Redacción Puntal
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Su desempeño lo habilita ahora para ser convocado y ser parte de la delegación que el año que viene representará al país en las instancias Iberoramericana (Brasil) e Internacional (Turquía), esto dependiendo de la decisión que adopte un cuerpo de profesionales de Buenos Aires. Pero, además, de que la organización disponga de presupuesto para poder llevar a sus alumnos destacados al exterior.
Aún emocionado y cargando con orgullo la medalla, Leandro junto con su profesor, Eduardo Pizzi, volvieron a General Deheza para compartir con toda la comunidad educativa dicho reconocimiento.
“Se disfruta mucho, académicamente demanda mucho estudio, porque los temas que se tratan van más allá de la currícula de un secundario. Pero se disfruta muy mucho y obliga a pensar. En ese sentido, en lo personal me gustó”, comentó a Puntal este estudiante destacado.
Luego de dos días de examénes teóricos y una prueba experimental que rindió previamente en Buenos Aires, Leandro puede relajarse y disfrutar del merecido premio.
Sobre su pasión por la Química, asegura que fue desde siempre y que dedicarle más horas al estudio para llegar a la olimpíada fue todo un gran desafío.
Instancias de la competencia
Fue en Villa Giardino que se desarrolló la 29ma edición de la Olimpíada Argentina de Química y el Itapu viene participando con sus alumnos desde la tercera realización.
El microbiólogo y docente de Química Industrial 2 de la institución dehecina, Eduardo Pizzi, quien acompañó a Leandro, precisó a Puntal sobre las instancias de esta participación, como así también de la importancia que reviste poder ser parte de una competencia del saber nacional.
“A lo largo de los años hemos tenido la posibilidad de ir formando a nuestros estudiantes en esto. En el caso de Leandro Fernández, que es el estudiante que resultó ganador en esta ocasión, participó de varios certámenes fijados por la organización”, detalló Pizzi.
Así, Leandro debió sortear varias instancias: la primera, de tipo colegial, y tras ser aprobada pasó a la intercolegial, luego a la zonal, que comprende geográficamente desde Río Tercero hacia el sur de la provincia de Córdoba. Después de superar cada una de las pruebas, el alumno logró el pasaporte para el nacional.
Para este año había inscriptos unos 2.600 estudiantes de todo el país y luego de distintas selecciones llegaron finalmente a esta última etapa unos 300 chicos, en diferentes categorías. Fue entre estos que Leandro Fernández logró su mejor desempeño y la preciada medalla de oro.
Esfuerzo y dedicación
“Siempre decimos que sólo llegar a esta instancia ya es un orgullo porque participan estudiantes de todo el país que han aprobado todas las anteriores instancias”, subrayó el docente, quien acompañó a Leandro en la previa y durante la competencia.
Dentro de la olimpíada hay niveles que se fijan según edad o año de cursado y grado de formación en la materia. Asimismo, hay una división entre estudiantes entrenados y no entrenados. Los primeros son aquellos que una vez que han ganado en un determinado nivel y son acompañados y capacitados en el proceso por docentes de la Universidad de Buenos Aires, mientras que los “no entrenados”, nivel en el que participó Leandro, son preparados por los docentes de la institución educativa a la que concurren y de la UNRC.
El futuro
Tras finalizar el nacional, en la Universidad de Buenos Aires se comenzará a trabajar para convocar a los medallistas que obtuvieron los mayores niveles para entrenarlos y ver la posibilidad de competir en el exterior.
En el caso de Leandro, esta es una posibilidad cierta pero depende de distintos factores.
Mientras tanto, el joven se prepara para su egreso del secundario y comenzar a trazar su futuro. “Este es mi ultimo año. Perspectivas para el futuro: sé que quiero dedicarme a la Química porque soy apasionado por esto y estoy definiéndome, dentro de un tiempo tendré tomada la decisión, pero seguro es seguir una carrera relacionada con Química”, concluyó el estudiante de Deheza.
Patricia Rossia. Redacción Puntal

