En línea con la política anunciada por el presidente Donald Trump, agentes federales detuvieron ayer a 680 inmigrantes sin papeles en siete empresas del estado de Misisipi, en lo que representó la mayor redada a extranjeros en más de una década, desde el gobierno también republicano de George W. Bush.
"Hoy en siete lugares de seis ciudades de Misisipi, los agentes ejecutaron órdenes de registro, administrativas y criminales, que resultaron en la detención de aproximadamente 680 inmigrantes ilegales", anunció el director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), Matthew Albencem, en una conferencia de prensa.
"Es la acción de las fuerzas del orden más grande en un solo estado en la historia de Estados Unidos", destacó el funcionario.
A fines de junio pasado, Trump anunció que había ordenado al ICE detener y deportar a por lo menos un millón de inmigrantes que viven en el país de manera irregular, con un permiso vencido o que no habían cumplido con alguna cita con los tribunales de migración.
El anuncio encendió todo tipo de alertas en el país y generó el repudió unánime de la oposición, lo que paralizó aún más el Congreso en Washington, donde el oficialismo republicano controla el Senado y los demócratas la Cámara de Representantes desde las elecciones de noviembre pasado.
La amenaza de las redadas masivas de Trump no se cumplió de inmediato. El mes pasado, agentes del ICE realizaron una serie de detenciones en varios estados del país, pero nada que igualara la magnitud del operativo que se vivió ayer en Misisipi.
A diferencia de lo que venía pasando, esta vez los agentes federales interceptaron a los inmigrantes en sus lugares de trabajo.
Según informó Albencem, miles de agentes del ICE fueron desplegados en siete fábricas junto con colectivos para trasladar a los detenidos, apenas horas antes de que Trump llegara a la ciudad fronteriza de El Paso, en Texas, para visitar a los sobrevivientes del tiroteo masivo del sábado pasado, un ataque motivado por el racismo y el odio contra los mexicanos.
Al cierre de esta edición, no había precisiones de lo que sucedió en las siete fábricas elaboradoras de alimentos elegidas por el ICE, pero el diario local Clarion Ledge contó cómo fue la redada en la planta de pollos de Koch Food Inc, una empresa con presencia nacional, en el pueblo de Morton.
Irrumpen en una planta
El periódico indicó que los agentes irrumpieron en la fábrica, pidieron los documentos a todos los trabajadores y comenzaron allí mismo a detener a todos aquellos que no los tenían o estaban en situación irregular.
"Llenaron tres autobuses, dos para hombres y uno para mujeres", y unos 70 familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo rodearon los vehículos al grito de "¡déjenlos ir! ¡déjenlos ir!"
"Fue una situación triste adentro", relató Domingo Candelaria, un residente legal y trabajador de Koch, que agregó que los detenidos fueron llevados a un hangar militar y procesados por violaciones de las leyes migratorias.
La última vez que hubo una redada tan importante en una fábrica en Estados Unidos fue en 2008, durante el gobierno de George W. Bush, más precisamente en una planta procesadora de carne kosher en el pueblo de Postville (Iowa).
Desde que ganó las elecciones en 2016, Trump promete que va a terminar con la inmigración ilegal en Estados Unidos, expandiendo el muro fronterizo en el sur y con redadas, detenciones y deportaciones en el interior de Estados Unidos.
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"Es la acción de las fuerzas del orden más grande en un solo estado en la historia de Estados Unidos", destacó el funcionario.
A fines de junio pasado, Trump anunció que había ordenado al ICE detener y deportar a por lo menos un millón de inmigrantes que viven en el país de manera irregular, con un permiso vencido o que no habían cumplido con alguna cita con los tribunales de migración.
El anuncio encendió todo tipo de alertas en el país y generó el repudió unánime de la oposición, lo que paralizó aún más el Congreso en Washington, donde el oficialismo republicano controla el Senado y los demócratas la Cámara de Representantes desde las elecciones de noviembre pasado.
La amenaza de las redadas masivas de Trump no se cumplió de inmediato. El mes pasado, agentes del ICE realizaron una serie de detenciones en varios estados del país, pero nada que igualara la magnitud del operativo que se vivió ayer en Misisipi.
A diferencia de lo que venía pasando, esta vez los agentes federales interceptaron a los inmigrantes en sus lugares de trabajo.
Según informó Albencem, miles de agentes del ICE fueron desplegados en siete fábricas junto con colectivos para trasladar a los detenidos, apenas horas antes de que Trump llegara a la ciudad fronteriza de El Paso, en Texas, para visitar a los sobrevivientes del tiroteo masivo del sábado pasado, un ataque motivado por el racismo y el odio contra los mexicanos.
Al cierre de esta edición, no había precisiones de lo que sucedió en las siete fábricas elaboradoras de alimentos elegidas por el ICE, pero el diario local Clarion Ledge contó cómo fue la redada en la planta de pollos de Koch Food Inc, una empresa con presencia nacional, en el pueblo de Morton.
Irrumpen en una planta
El periódico indicó que los agentes irrumpieron en la fábrica, pidieron los documentos a todos los trabajadores y comenzaron allí mismo a detener a todos aquellos que no los tenían o estaban en situación irregular.
"Llenaron tres autobuses, dos para hombres y uno para mujeres", y unos 70 familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo rodearon los vehículos al grito de "¡déjenlos ir! ¡déjenlos ir!"
"Fue una situación triste adentro", relató Domingo Candelaria, un residente legal y trabajador de Koch, que agregó que los detenidos fueron llevados a un hangar militar y procesados por violaciones de las leyes migratorias.
La última vez que hubo una redada tan importante en una fábrica en Estados Unidos fue en 2008, durante el gobierno de George W. Bush, más precisamente en una planta procesadora de carne kosher en el pueblo de Postville (Iowa).
Desde que ganó las elecciones en 2016, Trump promete que va a terminar con la inmigración ilegal en Estados Unidos, expandiendo el muro fronterizo en el sur y con redadas, detenciones y deportaciones en el interior de Estados Unidos.

