Con la confirmación de la división opositora en la ciudad, expuesta en el cierre de alianzas del pasado 23 de abril, ahora el foco de atención se concentra en el oficialismo. La amplia victoria del peronismo provincial del pasado domingo dejó un aire de triunfalismo en la dirigencia villamariense, que seguramente se manifestará hoy en el lanzamiento de campaña del actual intendente Martín Gill.
Pero el camino no es todo de rosas en el justicialismo local. Se viven días de suma tensión a una semana del cierre de listas para las municipales. El jueves 23 de mayo, un mes antes del comicio, es el plazo máximo de presentación de nóminas en todos los tramos de la boleta (intendente, concejales, tribunos de cuenta y auditor general).
Las negociaciones entre el gillismo y el accastellismo se seguirá minuto a minuto en las próximas siete jornadas, aunque la definición llegará (como siempre ocurre) sobre la hora de oficialización ante la Junta Electoral Municipal.
¿Cuál es el cuadro de situación hoy, a una semana de aquel crucial momento? Ambos sectores aceptan la unidad, aunque todavía no hay diálogos formales. Fuentes consultadas expresan posiciones muy diferentes respecto a los puntos centrales de la negociación.
El accastellismo, tal cual lo escribió este diario en más de una oportunidad, quiere dos concejales entre los siete primeros lugares, un tribunal de cuentas y espacios en varias reparticiones municipales. Con eso, el legislador electo Eduardo Accastello firmaría el acuerdo y bajaría su candidatura de manera definitiva (en el acto de festejos del pasado domingo dijo que en siete días daría una respuesta).
Desde el gillismo insisten en que no están dispuestos a satisfacer todas las pretensiones del accastellismo y ofrecen sólo un lugar entre los siete. Entienden que, en caso de contratiempos o situaciones adversas a lo largo de cuatro años, el oficialismo quedaría en minoría en el Palacio Legislativo.
La cuenta es sencilla: la oposición seguramente alcanzará cinco bancas, más dos del accastellismo, haciendo un total de siete, sobre 12 ediles. El gillismo quedaría sólo con cinco propios. “No podemos correr esos riesgos, hay que asegurar la gobernabilidad”, dijo una de las fuentes que formará parte de la negociación.
Tampoco le cederían un tribuno de cuentas y lugares en el Municipio. “Accastello arregló con Schiaretti ser legislador y en las listas ubicó a toda su gente. No nos dejó espacios a nosotros. También tiene un ofrecimiento para ser ministro. ¿Qué más quiere?”, se preguntó esta fuente cercana al intendente.
Desde el accastellismo, en tanto, y más allá de la negociación en la conformación de listas, reclaman “diálogo”. Aseguran que Gill “lo proclama, pero no lo cumple” y exigen entablar charlas de manera formal. “Él es responsable, el conduce, tiene el peso de la negociación. Esperamos la convocatoria”, señaló un dirigente cercano al exmandatario, quien confirmó que no recibieron invitaciones para participar del acto en Ameghino.
Otra de las fuentes consultadas, esta vez más cercana al gobierno provincial, aseguró que Accastello “mete presión” para ubicar sus militantes en las listas, pero “no tiene el aval del gobernador Juan Schiaretti para ser candidato”. Incluso señaló que, en caso de tensarse la cuerda, el mandatario provincial intercederá para evitar una posible ruptura.
“Cuando salieron los afiches con la cara de Gill y Schiaretti no fueron casualidad, hay un aval para que el candidato sea Martín. De eso ya no hay dudas. Accastello mete presión para poner gente de él”, remarcó este dirigente de llegada al gobernador.
Gill ratificó ayer en una entrevista que “la unidad está cerca”, aunque desde el accastellismo afirman que “no hay vocación de trabajar en conjunto”. No hay dudas que la resolución llegará recién la próxima semana. Por ahora, sólo tensión.
Martín Alanis. Redacción Puntal Villa María
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Las negociaciones entre el gillismo y el accastellismo se seguirá minuto a minuto en las próximas siete jornadas, aunque la definición llegará (como siempre ocurre) sobre la hora de oficialización ante la Junta Electoral Municipal.
¿Cuál es el cuadro de situación hoy, a una semana de aquel crucial momento? Ambos sectores aceptan la unidad, aunque todavía no hay diálogos formales. Fuentes consultadas expresan posiciones muy diferentes respecto a los puntos centrales de la negociación.
El accastellismo, tal cual lo escribió este diario en más de una oportunidad, quiere dos concejales entre los siete primeros lugares, un tribunal de cuentas y espacios en varias reparticiones municipales. Con eso, el legislador electo Eduardo Accastello firmaría el acuerdo y bajaría su candidatura de manera definitiva (en el acto de festejos del pasado domingo dijo que en siete días daría una respuesta).
Desde el gillismo insisten en que no están dispuestos a satisfacer todas las pretensiones del accastellismo y ofrecen sólo un lugar entre los siete. Entienden que, en caso de contratiempos o situaciones adversas a lo largo de cuatro años, el oficialismo quedaría en minoría en el Palacio Legislativo.
La cuenta es sencilla: la oposición seguramente alcanzará cinco bancas, más dos del accastellismo, haciendo un total de siete, sobre 12 ediles. El gillismo quedaría sólo con cinco propios. “No podemos correr esos riesgos, hay que asegurar la gobernabilidad”, dijo una de las fuentes que formará parte de la negociación.
Tampoco le cederían un tribuno de cuentas y lugares en el Municipio. “Accastello arregló con Schiaretti ser legislador y en las listas ubicó a toda su gente. No nos dejó espacios a nosotros. También tiene un ofrecimiento para ser ministro. ¿Qué más quiere?”, se preguntó esta fuente cercana al intendente.
Desde el accastellismo, en tanto, y más allá de la negociación en la conformación de listas, reclaman “diálogo”. Aseguran que Gill “lo proclama, pero no lo cumple” y exigen entablar charlas de manera formal. “Él es responsable, el conduce, tiene el peso de la negociación. Esperamos la convocatoria”, señaló un dirigente cercano al exmandatario, quien confirmó que no recibieron invitaciones para participar del acto en Ameghino.
Otra de las fuentes consultadas, esta vez más cercana al gobierno provincial, aseguró que Accastello “mete presión” para ubicar sus militantes en las listas, pero “no tiene el aval del gobernador Juan Schiaretti para ser candidato”. Incluso señaló que, en caso de tensarse la cuerda, el mandatario provincial intercederá para evitar una posible ruptura.
“Cuando salieron los afiches con la cara de Gill y Schiaretti no fueron casualidad, hay un aval para que el candidato sea Martín. De eso ya no hay dudas. Accastello mete presión para poner gente de él”, remarcó este dirigente de llegada al gobernador.
Gill ratificó ayer en una entrevista que “la unidad está cerca”, aunque desde el accastellismo afirman que “no hay vocación de trabajar en conjunto”. No hay dudas que la resolución llegará recién la próxima semana. Por ahora, sólo tensión.
Martín Alanis. Redacción Puntal Villa María

