Alberto Fernández se convirtió ayer en el presidente electo al imponerse con el 48,06 por ciento de los votos y superar a Mauricio Macri, que tras un sólo mandato se despide del Gobierno con el 40,40 por ciento, en tanto que hoy ambos dirigentes se reunirán para empezar con la transición.
Con el 96,5 por ciento de las mesas escrutadas, la fórmula del Frente de Todos que integran Fernández y la expresidenta Cristina Kirchner se consagró ganadora en primera vuelta, aunque con una ventaja menor a la esperada sobre el binomio de Macri y Miguel Pichetto y derrotas sorpresivas en San Luis, Entre Ríos y Santa Fe.
Luego de que se conocieran los resultados, Macri salió al escenario de su búnker en Costa Salguero y, en una reacción más centrada que la que mostró tras la derrota en las Primarias de agosto, felicitó a Fernández y lo invitó a desayunar hoy en la Casa Rosada para comenzar a avanzar en la transición.
Fernández, por su parte, confirmó que asistirá a la cita y señaló: "Me reuniré con él y empezaremos a hablar de cómo transcurrimos el tiempo que nos queda, sabiendo que hasta el 10 de diciembre el Presidente es Macri".
"Vamos a colaborar en todo lo que podamos porque lo único que nos preocupa es que los argentinos dejen de sufrir de una vez por todas", agregó el presidente electo.
Por su parte, Cristina Kirchner, en su calidad "de expresidenta", según remarcó, le pidió a Macri que "hasta el 10 de diciembre tome todas las medidas que deba tomar" para contener "la situación dramática que se está viviendo" en la economía y "cuidar el patrimonio de la Nación".
El tono adoptado por Macri para reconocer la derrota está vinculado a que, pese al resultado, creció su caudal electoral y quedó en posición de ser referente para la oposición.
Si bien vio frustrado el objetivo de "dar vuelta" la contundente derrota que sufrió en las Paso de agosto y llegar a un balotaje, experimentó un notable crecimiento de casi 10 puntos respecto de aquella disputa.
En tanto, Fernández festejó su triunfo en primera vuelta pero, contrariamente a lo que esperaban en el Frente de Todos, no logró superar el 50 por ciento ni sacar 20 puntos de ventaja, sino que retuvo casi el mismo porcentaje de votos que logró en las Paso.
Este cambio en la tendencia marcada por las Paso se explica en principio por una mejora de Juntos por el Cambio en algunos de los distritos de mayor peso electoral del país como Santa Fe, donde Macri dio vuelta la derrota de agosto y aventajó a Fernández por poco más de 18 mil votos.
En Entre Ríos, Macri logró casi empate técnico y sacó una ventaja de 1.500 votos, mientras que en Mendoza el mandatario saliente pasó de una derrota ajustada en las Paso a una victoria holgada con 138 mil votos de ventaja.
En cambio, en la provincia de Buenos Aires, que representa el 40 por ciento del padrón nacional, Fernández supo mantener el histórico predominio del peronismo y volvió a ganarle a Macri, quien como contrapartida revalidó su poder electoral en la Capital Federal y en Córdoba.
La polarización que se dio en las Paso entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio se profundizó ahora si se observa que la tercera fuerza, Consenso Federal, encabezada por Roberto Lavagna, obtuvo el 6,1 por ciento, dos puntos menos que en agosto.
Lo mismo le ocurrió al Frente de Izquierda, que llevó de candidato a Nicolás del Caño y cayó del 2,7 por ciento de las Paso al 2,1, en tanto que el Frente Nos, de Juan José Gómez, Centurión sacó el 1,7 por ciento y Unite, de José Luis Espert, el 1,4 por ciento.
Ante el mayor desafío de su carrera
Nacido el 2 de abril de 1959, Alberto Fernández llegará a la Presidencia con 60 años, luego de una vasta carrera política y académica, que comenzó con su militancia peronista en la UES mientras cursaba el secundario en el Colegio Mariano Moreno de la ciudad de Buenos Aires.
Vivió su infancia y adolescencia en Villa del Parque, barrio identificado con el club Argentinos Juniors, del que es hincha fanático.
En 1983, se recibió de abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, la misma casa de estudios donde dos años más tarde se estrenaría como docente al sumarse a la cátedra de Derecho Penal y Procesal Penal del exprocurador general de la Nación Esteban Righi.
Participaba en la vida interna del PJ durante la transición democrática y fue elegido presidente de la rama juvenil.
Eso no le impidió vincularse al gobierno de Raúl Alfonsín, quien en 1985 lo designó subdirector general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía, durante la gestión de Juan Sourrouille.
Con el menemismo fue superintendente de Seguros de la Nación, cargo ejercido hasta 1995, unos meses antes de la renuncia de Domingo Cavallo, a quien acompañaría nuevamente en 2000 en la candidatura del cordobés a jefe de Gobierno porteño, elección que perdiera con Aníbal Ibarra.
En 1996 se incorporó al gobierno bonaerense de Eduardo Duhalde y fue tesorero de la campaña presidencial del lomense en 1999, cuando fue derrotado por Fernando de la Rúa.
A partir de entonces, Fernández volvió a vincularse con sectores progresistas del peronismo para cofundar el Grupo Calafate, el embrión de lo que años más tarde sería la plataforma política del proyecto presidencial de Néstor Kirchner.
Esa agrupación, en la que también revistaban personalidades relevantes como José Octavio Bordón, Cristina Kirchner, Esteban Righi, Eduardo Valdés y Carlos Tomada, apoyó primero la candidatura presidencial de Duhalde de 2003, pero cuando este último declinó sus aspiraciones, se encolumnó decididamente detrás del entonces gobernador Kirchner.
La etapa más conocida de Fernández tiene que ver con su rol de jefe de Gabinete de Kirchner, cuando su figura adquirió un papel preponderante como mano derecha del patagónico y hombre fuerte de aquel equipo de gobierno que él mismo ayudó a conformar a comienzos del 2003.
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Luego de que se conocieran los resultados, Macri salió al escenario de su búnker en Costa Salguero y, en una reacción más centrada que la que mostró tras la derrota en las Primarias de agosto, felicitó a Fernández y lo invitó a desayunar hoy en la Casa Rosada para comenzar a avanzar en la transición.
Fernández, por su parte, confirmó que asistirá a la cita y señaló: "Me reuniré con él y empezaremos a hablar de cómo transcurrimos el tiempo que nos queda, sabiendo que hasta el 10 de diciembre el Presidente es Macri".
"Vamos a colaborar en todo lo que podamos porque lo único que nos preocupa es que los argentinos dejen de sufrir de una vez por todas", agregó el presidente electo.
Por su parte, Cristina Kirchner, en su calidad "de expresidenta", según remarcó, le pidió a Macri que "hasta el 10 de diciembre tome todas las medidas que deba tomar" para contener "la situación dramática que se está viviendo" en la economía y "cuidar el patrimonio de la Nación".
El tono adoptado por Macri para reconocer la derrota está vinculado a que, pese al resultado, creció su caudal electoral y quedó en posición de ser referente para la oposición.
Si bien vio frustrado el objetivo de "dar vuelta" la contundente derrota que sufrió en las Paso de agosto y llegar a un balotaje, experimentó un notable crecimiento de casi 10 puntos respecto de aquella disputa.
En tanto, Fernández festejó su triunfo en primera vuelta pero, contrariamente a lo que esperaban en el Frente de Todos, no logró superar el 50 por ciento ni sacar 20 puntos de ventaja, sino que retuvo casi el mismo porcentaje de votos que logró en las Paso.
Este cambio en la tendencia marcada por las Paso se explica en principio por una mejora de Juntos por el Cambio en algunos de los distritos de mayor peso electoral del país como Santa Fe, donde Macri dio vuelta la derrota de agosto y aventajó a Fernández por poco más de 18 mil votos.
En Entre Ríos, Macri logró casi empate técnico y sacó una ventaja de 1.500 votos, mientras que en Mendoza el mandatario saliente pasó de una derrota ajustada en las Paso a una victoria holgada con 138 mil votos de ventaja.
En cambio, en la provincia de Buenos Aires, que representa el 40 por ciento del padrón nacional, Fernández supo mantener el histórico predominio del peronismo y volvió a ganarle a Macri, quien como contrapartida revalidó su poder electoral en la Capital Federal y en Córdoba.
La polarización que se dio en las Paso entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio se profundizó ahora si se observa que la tercera fuerza, Consenso Federal, encabezada por Roberto Lavagna, obtuvo el 6,1 por ciento, dos puntos menos que en agosto.
Lo mismo le ocurrió al Frente de Izquierda, que llevó de candidato a Nicolás del Caño y cayó del 2,7 por ciento de las Paso al 2,1, en tanto que el Frente Nos, de Juan José Gómez, Centurión sacó el 1,7 por ciento y Unite, de José Luis Espert, el 1,4 por ciento.
Ante el mayor desafío de su carrera
Nacido el 2 de abril de 1959, Alberto Fernández llegará a la Presidencia con 60 años, luego de una vasta carrera política y académica, que comenzó con su militancia peronista en la UES mientras cursaba el secundario en el Colegio Mariano Moreno de la ciudad de Buenos Aires.
Vivió su infancia y adolescencia en Villa del Parque, barrio identificado con el club Argentinos Juniors, del que es hincha fanático.
En 1983, se recibió de abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, la misma casa de estudios donde dos años más tarde se estrenaría como docente al sumarse a la cátedra de Derecho Penal y Procesal Penal del exprocurador general de la Nación Esteban Righi.
Participaba en la vida interna del PJ durante la transición democrática y fue elegido presidente de la rama juvenil.
Eso no le impidió vincularse al gobierno de Raúl Alfonsín, quien en 1985 lo designó subdirector general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía, durante la gestión de Juan Sourrouille.
Con el menemismo fue superintendente de Seguros de la Nación, cargo ejercido hasta 1995, unos meses antes de la renuncia de Domingo Cavallo, a quien acompañaría nuevamente en 2000 en la candidatura del cordobés a jefe de Gobierno porteño, elección que perdiera con Aníbal Ibarra.
En 1996 se incorporó al gobierno bonaerense de Eduardo Duhalde y fue tesorero de la campaña presidencial del lomense en 1999, cuando fue derrotado por Fernando de la Rúa.
A partir de entonces, Fernández volvió a vincularse con sectores progresistas del peronismo para cofundar el Grupo Calafate, el embrión de lo que años más tarde sería la plataforma política del proyecto presidencial de Néstor Kirchner.
Esa agrupación, en la que también revistaban personalidades relevantes como José Octavio Bordón, Cristina Kirchner, Esteban Righi, Eduardo Valdés y Carlos Tomada, apoyó primero la candidatura presidencial de Duhalde de 2003, pero cuando este último declinó sus aspiraciones, se encolumnó decididamente detrás del entonces gobernador Kirchner.
La etapa más conocida de Fernández tiene que ver con su rol de jefe de Gabinete de Kirchner, cuando su figura adquirió un papel preponderante como mano derecha del patagónico y hombre fuerte de aquel equipo de gobierno que él mismo ayudó a conformar a comienzos del 2003.

