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Mario Riorda: “El 27 de octubre hubo un voto ideológico y clasista”

El politólogo cordobés señaló que el voto de las presidenciales no se limitó a razones económicas, sino que entraron a pesar otros componentes. Indicó que el oficialismo se corrió a la derecha y que eso le dio resultado
 
El voto para Mauricio Macri candidato trascendió a la imagen del propio Mauricio Macri como gobernante. El 40% que el Presidente obtuvo el 27 de octubre superó los índices que la gestión nacional que termina el 10 de diciembre cosecha entre los argentinos. Es decir, el voto tuvo razones adicionales a las puramente económicas.

Mario Riorda, el reconocido politólogo cordobés, hizo declaraciones al programa Entre Líneas, que se emite por Somos Río Cuarto y Canal Quatro los jueves a las 21, y analizó las características de la elección del domingo pasado.

- ¿Qué dejó la elección, que terminó con el triunfo de Fernández aunque con una porcetaje menor al que se esperaba?

- Fue un resultado contundente, predecible y, además, en primera vuelta. Me parece que la elección fue sumamente interesante en el sentido de que cristalizó un voto opositor muy firme, que ya al inicio del año estaba superando claramente el 50 por ciento y el domingo anduvo más o menos en ese valor. Pero, a la vez, fue sumamente interesante un reagrupamiento del electorado en torno a la figura del actual presidente Mauricio Macri. Ese electorado hizo, incluso, la vista gorda a su propia percepción respecto del gobierno porque la imagen del gobierno, la aceptación del presidente, e incluso la aceptación de ciertas áreas o políticas públicas, preferentemente la economía, es mucho más baja que el voto que obtuvo Juntos por el Cambio. Esto evidencia que hubo varios factores y no sólo el voto económico o el voto retrospectivo que es el que generalmente premia o castiga que tan bien o que tan mal estuvo una gestión. Se colaron al medio dos elementos bien significativos y evidentes, que aparecieron explicando la elección. Uno es un voto ideológico, que hizo que el nuevo votante se activase desde la primaria a la primera vuelta y que el votante de expresiones minoritarias, salvo la izquierda, se activase a votar a Juntos por el Cambio. Desde la tercera fuerza para abajo todos mermaron votos. El cambio de votos tuvo una proporción de 9 a 1. Por cada un voto que sumaba el Frente de Todos, que obtuvo 200 mil votos más, entraron 9 votos para Juntos por el Cambio, que obtuvo más de 2.300.000 votos más. Es interesante porque lo que refleja es que hubo un voto ideológico, que se agrupa en torno a valores. Esos valores tienen que ver con posturas en contra del peronismo, de lo que ellos llaman el populismo o el kirchnerismo por un lado. También hubo un voto clasista, que se manifestó preferentemente en el hecho de que ser de clase media hacia media alta daba mayores chances de votar al oficialismo, y ser de clase media hacia clase baja daba mayores chances de votar a la oposición. Entonces, esto configuró un voto interesante que no deja de ser una novedad y es que un partido asumido discursiva y explícitamente como una oferta de derecha se consolidó en torno de valores cercanos al 40 por ciento y esa sí es una novedad interesante.

- Un frente electoral que además incrementó ese componente de derecha entre las Paso y las generales.

- Desde todo punto de vista lo incrementó y, además, no con voceros inorgánicos sino con una orquestación de vocerías sumamente potentes. El propio Presidente, por caso, asumió una postura de defensa de las dos vidas, por ejemplo. Además, hubo  un rol extremo de Pichetto y también participaron actores sumamente significativos como, por ejemplo, la ministra Patricia Bullrich y la aliada principal Elisa Carrió. Entonces, Juntos por el Cambio, que antes se volvía políticamente correcto, en ese momento no sólo no desdijo a nadie por sus posturas sino que autorizó ese tipo de vocerías. Evidentemente, había un discurso articulado: en la semana previa, María Eugenia Vidal habló de democracia sí o democracia no. Es el juego explícito que jugó esta oferta. No le ha ido nada mal, más allá de haber perdido contundentemente, porque juntó el 40 por ciento de los votos.

- Además hubo una clara modificación en la estrategia de campaña. Después de las Psso, Juntos por el Cambio salió a las calles, recorrió el país y eligió los destinos con una precisión quirúrgica. Hubo otro ánimo y otro impulso en el segundo tramo de la campaña, ¿no?

- Sí, desde todo punto de vista. Decidieron jugar en los lugares donde mejor les había ido para activar y esa movida les salió bien. Abandonaron gran parte de la estrategia digital y se concentraron en una campaña en la que la territorialidad o la activación más tradicional jugó un rol central. Pareciera ser que Macri, un tanto timorato en muchas postura antes, fue el Macri más auténtico. A juzgar por los niveles de aprobación al Gobierno, es obvio que esta expresión de Juntos por el Cambio juntó más votos que la aprobación. Ahora bien, también es interesante que hablamos de partidos y técnicamente no lo son. Lo que hay son coaliciones, amplias, incluso con matices fuertes internamente, que quizás reproduzcan un escenario bastante normal en la historia del sistema  político argentino que son dos modelos  o posturas antagónicas. Históricamente se presentaron en cuestiones tan claras como unitarios y federales y,  en el siglo pasado, en el peronismo y los antis. Hoy se presenta en un peronismo bastante amplio que tiene y capta gran parte de fuerzas y socios por izquierda y que, incluso, con la incorporación de Alberto Fernández juega fuertemente hacia el centro.  Al frente hay una oferta que va desde la derecha a una centroderecha con un componente liberal también. 

- ¿Cómo vio los primeros pasos de Alberto Fernández como presidente electo?

- Creo que es un presidente que todavía ha dado muy pocas pistas en términos de políticas públicas. Todavía está jugando en el terreno de lo simbólico: desde haberse reunido con Brian, que da un ejemplo interesante de por dónde va a ir su política y cuáles van a ser las prioridades de su gobierno. Es probable que ahí también se recueste la primera medida, relacionada con un gran acuerdo nacional, asociada a un combate rápido de la pobreza y a una política que tenga que ver con la calidad alimentaria de ese sector.  Parece ser la única pista concreta. En el resto, seguramente, habrá que esperar algo que tiene que ver con la relación con el FMI y con atender a una renegociación, si esto es posible, porque el nivel de deuda argentina la hace insostenible tal como está. El resto es un dilema. Parece que va a ser un gobierno productivista, que también va a ser ofertista, apuntando al consumo local, pero eso es una cosa decirlo y otra hacerlo. Todavía todo está en el terreno de lo simbólico y muy poco en la política pública concreta. 

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