"Más importante para la cabeza"
Pablo Fernández es un referente ineludible del plantel superior de Alem de Villa Nueva, pero además es el conductor táctico de las divisiones inferiores.
Como el capitán del “león” lo manifiesta “soy uno de los últimos sobrevivientes de una camada que le otorgó muchas alegrías a Alem. En mi caso me tocó ganar 6 títulos, incluido el torneo Provincial, y a los 37 años me quedan sueños por cumplir con la ‘tricolor’, pero más que nada ayudar a los pibes de inferiores. Es un placer poder dirigirlos y verlos llegar al plantel superior para transformarse en compañeros de equipo”.
Alem volvió a practicar con “todas las categoría de inferiores, y desde la pasada semana también con primera”.
Reconoció que “fue muy importante para todos volver a una cancha, poder entrenar con los compañeros. Me produjo un cambio contundente de humor y de motivación para la vida a mí, y por eso considero que a los pibes les hacía tanta o más falta regresar a entrenar que a nosotros”.
Confesó que “mi mujer sabe lo difícil que se hace para un jugador cuando no está en una cancha. Mi señora María es mi pilar, hace 20 años que estamos juntos, me tuvo que bancar en varias difíciles como lo hicieron mis padres. Mi hijo mayor Nahuel ya empezó a entrenar conmigo en la primera, y mis otros hijos Morena y Ulises son los que debieron aguantarme”.
Por ello, “entrenar con los pibes fue la prioridad. Nos cambió el ánimo a todos. Ahora la primera también está en marcha, y gradualmente se van sumando los jugadores”.
Destacó que “leí y escuché que Española había recibido el permiso para entrenar con los chicos, y tomé la iniciativa. Lo hablé con los integrantes del cuerpo técnico y con los dirigentes, y empezamos a interiorizarnos del protocolo”.
Insiste en que “lo presentamos ante la Municipalidad, y 25 días después nos habilitaron con todas las medidas sanitarias necesarias. Primero arrancó las inferiores, y ahora la primera”.
El presentismo fue alto
Fernández estimó que “los padres nos decían que los chicos estaban todo el día con el teléfono celular. A ello se le sumaba la falta de cuidado cuando jugaban al fútbol en la calle o los campitos”.
Consideró que “es necesario escapar de ese encierro con cautela, dando pasos cortos y no queriendo recuperar el tiempo perdido estos 8 meses para hacer actividades físicas desmedidas. No hay torneos a la vista aún”.
Sostuvo que “es más importante para la cabeza, que para el físico. No se trata de una pretemporada, ni de un trabajo físico intensivo, sino de mejorar el buen humor y recuperar el ánimo. El futbolista necesitaba entrenar en su club, y empezar a recuperar los sueños”.
Remarcó que “el mayor motivo que nos preocupaba con Maxi Leroux y los profesores era la posible deserción de futbolistas que provocaría la pandemia”.
Insistió en que “es difícil recuperar a todos los que estaban jugando, cuando no hay una competencia a la vista, pero no queremos perder jugadores. Los que realmente tenían compromiso y ganas, se irían a entrenar a otro club, o harían otros deportes”.
Comento que “por suerte tuvimos un 75% de presentismo. La cuarta y quinta costó más, pero los más chicos volvieron todos”.
Volver a empezar
Consideró que “habrá deserción, pero el índice no será tan alto como pensábamos. Hablamos con todos, veíamos que había pibes que participaban de juntadas, y el alcohol está presente en cada fiesta”.
Indicó que “jugar al fútbol ayuda mucho en ese sentido. Por ello, es prioritario recuperar a todos los chicos, y los fuimos a buscar”.
Ejemplificó que “en la primera arrancamos con 10 jugadores en la primera práctica”.
Apuntó que “es un volver a empezar. Iniciamos los más grandes, y fuimos sumando e invitando a los compañeros. Le agregamos la cuarta y Mauricio (Morales) está aprovechando para verlos y conocerlos, porque ya son jugadores del plantel superior”.
Recuerda que “los 7 u 8 referentes seguimos entrenando, pero los más chicos lucen motivados y con sus ganas nos ayudan. Sabemos que muchos jugadores por razones laborales o por desmotivación decidieron no empezar todavía. No hay fecha de inicio de campeonato, y es entendible. De a poco se irán sumando, pero ya pudimos hacer la primera práctica de fútbol”.
Recuperar los sueños
Fernández resaltó que “Mauricio Morales está más motivado que nosotros. Regresó con todo su cuerpo técnico, y tenemos un grupo de buenas personas que la pasamos bien”.
Destacó que “con Sebastián Funes y el profesor Maximiliano Miró diagraman las prácticas, y son un cuerpo técnico muy incentivador. Me pasa en inferiores que hay que estar pechando para que los chicos no aflojen, y ellos la tienen más difícil con los más grandes”.
Recuerda que “también sumamos a inferiores al profesor Maximiliano Miró, y junto a Maximiliano Leroux y Matías Tissera como entrenador de arquero”.
Estimó que “no es una pretemporada, pero se trabaja en serio. Este tiempo es para que los chicos se sigan viendo las caras, para que entrenen en serio, estén cuidados, y no pierdan el hambre de gloria y sus sueños”.
Aseguró que “después de 8 meses hay que ser cuidadosos. Se notó mucho el deterioro físico en los primeros entrenamientos. Por ello no les exigimos. Hay que volver a empezar, y volver de a poco”.
Resalta que “recién empezamos a hacer fútbol esta semana. Se notó que les cuesta. Es un año perdido y no hay nada para rescatar. Empezamos a entrenar y es un paso”.
Invitó a hacerlo “los días lunes y miércoles, desde las 17 estamos con los más chicos de inferiores. Son 45 minutos. A las 18 viene el otro grupo de juveniles, y a partir de las 19.30 larga la cuarta y la primera”.
Ponerse de acuerdo
Pablo Fernández estimó que “el protocolo nos permite entrenar 45’. El primer turno es para 2008 y 2007, y ahora le agregaremos 2009. En el segundo turno entrenan 2006 y 2005. A la cuarta y quinta (2004) la pasamos con la primera en el tercer turno”.
Aclaró que “como jugador siento una gran amargura desde que se detuvo el torneo en marzo”.
Remarca que “nunca dejé de tener ganas de entrenar, ni pensé en retirarme más allá de mis 37 años. Se dejó de entrenar vía Zoom y yo procuré hacerlo por mi cuenta. Nunca aflojé, y aunque no es lo mismo que entrenar con el grupo, cuesta menos volver”.
Afirmó que “la sensación es horrible. Nadie sabe cuándo volveremos a jugar. La Liga no comunicó nada, y no saber en qué fecha se podrá jugar es desalentador”.
Como técnico de divisiones inferiores sostuvo que “también fue difícil, porque te acostumbrás a trabajar con los chicos, y se extraña ese día a día. Pero la diferencia es que nuestra responsabilidad es cuidarlos. Fue duro, pero era necesario parar la pelota. Cuando pudimos empezar, lo hicimos”.
Mantiene esperanzas “para que esto pase pronto definitivamente. En esta época se juegan las finales de inferiores. Hoy veo que se perdió el año”.
Agregó que “no es fácil entrenar sin el incentivo de jugar. En enero se jugaba la Copa Villa María, pero anoche me dijeron que no hay nada confirmado al respecto”.
Remarcó que “el miedo de que el fútbol no vuelva está”.
Disparó que “volvimos a entrenar y hoy se puede trabajar. Recuperar la vida cotidiana es saludable también. Hoy veo las juntadas, los teatros, los bares y las piletas habilitadas, pero el fútbol no vuelve, y hasta habilitaron el fútbol 5 y 7. Me parece que es tiempo de acelerar para que el fútbol regrese. Es necesario que vuelva”.
Recordó que “en 2020 hicimos una dura pretemporada, se jugó la primera fecha, y se cortó todo de golpe. Nosotros ganamos el clásico, y nos encerraron. No hubo casos durante varios meses. ¿Y ahora?”.