El mundo debe juzgar al grupo yihadista Estado Islámico (EI), como se hizo en Nuremberg con los nazis, para que sus víctimas puedan hacer oír su voz y para "desmitificar" su ideología, aboga en una entrevista con la AFP Karim Khan, que lidera la investigación de la Organización de las Naciones Unidas sobre los crímenes yihadistas.
Desde hace un año, este abogado británico recorre Irak con una comitiva de casi ochenta personas para recopilar pruebas y testimonios sobre los crímenes de la organización fundamentalista.
“Es escalar una montaña”, reconoce este especialista de derechos humanos.
La investigación de la ONU comenzó a analizar hasta 120 mil cuerpos de más de doscientas fosas comunes, 600 mil videos de crímenes del EI y 15 mil páginas de documentos de la burocracia del grupo extremista.
Decapitaciones y esclavitud
Hace cinco años, en un territorio aproximadamente del tamaño del Reino Unido, entre Irak y Siria, el "califato" autoproclamado controlaba la vida de siete millones de personas, con sus administraciones, sus escuelas, su aplicación rigorista del islam y sus castigos propios de la Edad Media.
"No era [únicamente] una guerrilla o un grupo rebelde móvil", precisa Karim Khan en la sede altamente vigilada de la Unitad en Bagdad.
Los miembros de minorías consideradas como "herejes" o "satanistas" fueron asesinados por miles, torturados o reducidos a esclavos, y los niños transformados en soldados.
"¿Quién habría pensado ver en pleno siglo XXI crucifixiones, un hombre quemado vivo en una jaula [...], esclavos sexuales, hombres arrojados desde tejados, decapitaciones?", enumera Khan. Y todo ello "ante la mirada de las cámaras".
Estos crímenes "no son nuevos", matiza. "Lo que es nuevo con el EI es la ideología que alimenta al grupo criminal", "como los nazis" antes que ellos.
El fascismo alemán tuvo Nuremberg, ciudad alemana donde se estableció en 1945 y 1946 el primer tribunal internacional de la historia, creado para juzgar a los criminales de guerra nazis.
En la actualidad, prácticamente todos los días hay iraquíes condenados, a menudo a muerte. En estos juicios, en ausencia de las víctimas, son acusados de pertenencia al EI.
Pero la única manera de pasar página es a través de juicios donde se expongan públicamente pruebas y testigos, en cualquier sitio en el mundo, aboga Khan.
“Separar el veneno”
"Irak y la humanidad necesitan su Nuremberg" después de la experiencia del EI, afirma Khan.
Este juicio, según el investigador, sirvió para "separar el veneno del fascismo del pueblo alemán", al afirmar que no había "responsabilidad colectiva" sino individuos responsables.
Un juicio del Estado Islámico "puede contribuir a separar el veneno del EI [que se reivindica sunita] de la comunidad sunita iraquí", minoritaria en este país de mayoría chiita, estima.
"Esta ideología será desmitificada y el público [...] podrá percatarse de una verdad evidente: se trata del Estado menos islámico que haya existido", asegura.
La Unitad intenta establecer si en este conflicto hubo crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra o genocidio, los delitos más graves que contempla el derecho internacional.
Hacer oír sus voces
"En dos meses veréis que aportaremos elementos a las instrucciones en curso en algunos países", concede, en tanto se niega a nombrar estos Estados.
La Unitad "arma igualmente esos expedientes" que permitirían a los Estados con competencia universal hacerse cargo de crímenes, cualquiera que sea el lugar donde se cometieron y la nacionalidad de los autores y víctimas.
"Irak es el primer destinatario de nuestras informaciones", pero "poco importa el lugar", insiste Khan.
Sin embargo, la opción de un tribunal internacional al que se refieren en algunos ámbitos vinculados con la ONU parece poco probable en un futuro cercano.
Lo esencial, recalca Khan, es garantizar "el derecho de las víctimas de hacer oír sus voces".
Comentá esta nota
“Es escalar una montaña”, reconoce este especialista de derechos humanos.
La investigación de la ONU comenzó a analizar hasta 120 mil cuerpos de más de doscientas fosas comunes, 600 mil videos de crímenes del EI y 15 mil páginas de documentos de la burocracia del grupo extremista.
Decapitaciones y esclavitud
Hace cinco años, en un territorio aproximadamente del tamaño del Reino Unido, entre Irak y Siria, el "califato" autoproclamado controlaba la vida de siete millones de personas, con sus administraciones, sus escuelas, su aplicación rigorista del islam y sus castigos propios de la Edad Media.
"No era [únicamente] una guerrilla o un grupo rebelde móvil", precisa Karim Khan en la sede altamente vigilada de la Unitad en Bagdad.
Los miembros de minorías consideradas como "herejes" o "satanistas" fueron asesinados por miles, torturados o reducidos a esclavos, y los niños transformados en soldados.
"¿Quién habría pensado ver en pleno siglo XXI crucifixiones, un hombre quemado vivo en una jaula [...], esclavos sexuales, hombres arrojados desde tejados, decapitaciones?", enumera Khan. Y todo ello "ante la mirada de las cámaras".
Estos crímenes "no son nuevos", matiza. "Lo que es nuevo con el EI es la ideología que alimenta al grupo criminal", "como los nazis" antes que ellos.
El fascismo alemán tuvo Nuremberg, ciudad alemana donde se estableció en 1945 y 1946 el primer tribunal internacional de la historia, creado para juzgar a los criminales de guerra nazis.
En la actualidad, prácticamente todos los días hay iraquíes condenados, a menudo a muerte. En estos juicios, en ausencia de las víctimas, son acusados de pertenencia al EI.
Pero la única manera de pasar página es a través de juicios donde se expongan públicamente pruebas y testigos, en cualquier sitio en el mundo, aboga Khan.
“Separar el veneno”
"Irak y la humanidad necesitan su Nuremberg" después de la experiencia del EI, afirma Khan.
Este juicio, según el investigador, sirvió para "separar el veneno del fascismo del pueblo alemán", al afirmar que no había "responsabilidad colectiva" sino individuos responsables.
Un juicio del Estado Islámico "puede contribuir a separar el veneno del EI [que se reivindica sunita] de la comunidad sunita iraquí", minoritaria en este país de mayoría chiita, estima.
"Esta ideología será desmitificada y el público [...] podrá percatarse de una verdad evidente: se trata del Estado menos islámico que haya existido", asegura.
La Unitad intenta establecer si en este conflicto hubo crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra o genocidio, los delitos más graves que contempla el derecho internacional.
Hacer oír sus voces
"En dos meses veréis que aportaremos elementos a las instrucciones en curso en algunos países", concede, en tanto se niega a nombrar estos Estados.
La Unitad "arma igualmente esos expedientes" que permitirían a los Estados con competencia universal hacerse cargo de crímenes, cualquiera que sea el lugar donde se cometieron y la nacionalidad de los autores y víctimas.
"Irak es el primer destinatario de nuestras informaciones", pero "poco importa el lugar", insiste Khan.
Sin embargo, la opción de un tribunal internacional al que se refieren en algunos ámbitos vinculados con la ONU parece poco probable en un futuro cercano.
Lo esencial, recalca Khan, es garantizar "el derecho de las víctimas de hacer oír sus voces".

