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Repintaron la estrella de Damián: "Se cumplen 13 años de un asesinato"

La mamá del cadete que murió atropellado en una esquina céntrica en 2009 aseguró que el hecho "no fue un accidente", sino "un crimen". Además, volvió a insistir en la hipótesis de que la persona juzgada optó por encubrir a los asesinos

Pasaron 13 años y la herida sigue abierta. Lucía Gigena y su hermana Susana repintaron ayer en la esquina de San Juan y Alem la estrella de Damián Deheza, cadete de 18 años que murió en 2009 al ser embestido por un automóvil que cruzó cuando el semáforo de dicha intersección estaba en rojo.

Por ese hecho, en 2012, la Cámara del Crimen condenó a 3 años de prisión en suspenso a María Isabel Plaza, quien además quedó inhabilitada para conducir por 5 años.

Lucía, madre de Damián, y a la vez titular a nivel local de la Fundación Laura Cristina Ambrosio Battistel, organización que impulsa desde hace tiempo la campaña nacional “Estrellas Amarillas”, conversó con Puntal Villa María minutos antes de comenzar con el repintado de la estrella de su hijo.

“Hoy se cumplen 13 años de un asesinato que quedó impune. Mi hijo estaba trabajando y dos hermanos en un auto venían cortando semáforos y cruzando en rojo”, relató.

Con dolor, mencionó que “Dami” trabajaba como cadete para poder pagarse sus estudios. “Él venía por Alem en moto y se asustó, creo que su error fue ese, sino estaría con vida. Venía con casco y dio contra el parante del auto. Los cobardes se escaparon”, manifestó.

Lucía no se equivocó al decir que dos jóvenes iban en el auto que atropelló a Damián y volvió a insistir con la hipótesis de que María Isabel Plaza no era quien conducía, sino sus hijos.

“Gracias a una persona, que no voy a dar el nombre, porque podría correr peligro, supimos dónde estaba el verdadero conductor del auto, que se fue y lo metió en una cochera. La Policía esperó 45 minutos en la puerta de esa casa. La mamá de los chicos salió y se autoinculpó. A todo esto, ya había hablado con su abogado”, afirmó la entrevistada.

“Cuando uno anda en la calle, puede tener un accidente. Ahora bien, cuando cruzás semáforos en rojo y te llevás por delante a una persona, eso ya es un asesinato”, reforzó.

“Pasé cuatro años luchando y al asesino le dieron tres años de prisión en suspenso. Mi falta de experiencia y la desesperación que tenía no me permitieron ver que estaba cayendo en una trampa de dos abogados amigos, los míos y los de ellos”, evidenció.

Luego, sostuvo: “Lo único que le pido a Dios es que esta mamá, que creyó que salvó a su hijo, entienda que lo encubrió y mintió”.

“Dios se va acordar de lo que hicieron. No es porque se trate de mi hijo, pero Damián era impagable, era un chico que con 18 años aún se acostaba en la cama con sus padres a charlar. Esa noche no volvió. Cuando llegué al Hospital ni siquiera lastimado estaba, parecía dormido, le pedí por favor que se despertara, pero no lo hizo”, soltó Gigena.

Estrellas Amarillas, una lucha que la aferró a la vida

En otra parte de la charla, Gigena recordó sus inicios en la fundación Laura Cristina Ambrosio Battistel.

-Después de tanta lucha en Tribunales, llega el contacto con Julio Ambrosio, creador de la campaña Estrellas Amarillas.

-Claro. En la fundación me recibe un papá que perdió a su hija y que también perdió toda su fortuna luchando. Él trabaja día tras día por esta causa. Estrellas me ayudó a seguir viva, pude darme cuenta de que no era la única persona que estaba sufriendo. Cuando una mamá pierde a un hijo, pierde su otra mitad, y eso los chicos de hoy no lo entienden.

-Cuando se trabaja desde la prevención, creo que hay que machacar e insistir, por ejemplo, en el uso del casco.

-Así es. Julio siempre me dice que cuando al menos a una persona le llega el mensaje, el trabajo ya está hecho. Es muy difícil cambiar una sociedad con esta mentalidad.

-Este año, Villa María será sede de un encuentro internacional de Estrellas Amarillas. Pienso que esta designación no es casualidad, sino el resultado del trabajo que llevaste a cabo todos estos años.

-En noviembre, los días 18, 19 y 20, vamos a realizar este encuentro. Yo soy una de las más viejas dentro de la fundación. Julio eligió hacerlo acá. Por primera vez, se será un encuentro nacional e internacional, porque viene gente de Colombia, Paraguay, Uruguay. No puedo creer esto que está pasando. Me da un poco de miedo. Agradezco a la Municipalidad que nos está ayudando, al secretario de Gobierno, Eduardo “Tati” Rodríguez, que nos da una mano, al intendente Martín Gill, que nos recibió. Nosotros trabajamos a pulmón, con las pinturas y los pinceles, los viajes, todo, jamás se le cobró un peso a una familia. No veo la hora que llegue noviembre.