La mayoría de los establecimientos educativos aplica un sistema bimodal de enseñanza, con presencialidad y virtualidad en el dictado de clases. Esto permite no sólo una rotación en el grupo de alumnos, sino el fortalecimiento de las medidas de bioseguridad para evitar el contagio de los estudiantes. Aunque existen particularidades, la mayoría de las excepciones se dan en aquellos establecimientos que tienen internado, y donde los estudiantes habitualmente pernoctan en la escuela de lunes a viernes.
Es el caso del Ipea 216 de Alto Alegre, la tradicional escuela técnica de la región que alberga desde hace décadas a alumnos de toda la zona. Quienes asisten desde poblaciones cercanas ya no pueden cursar de manera presencial, sino que el ciclo lectivo es 100% virtual, lo que a su vez implica no sólo un desafío para los docentes a la hora del dictado de conocimientos, sino también para los estudiantes, que no pueden compartir con compañeros y en los que existe un apego propio de quienes conviven de lunes a viernes dentro de la escuela.
En el caso del Ipea, durante 2020 aplicó un esquema de dictado bajo la modalidad remota, aunque en el presente ciclo lectivo la propuesta didáctica tiene alternancia virtual y presencial en prácticamente el 50% de los estudiantes, ya que el resto lo hace únicamente de manera virtual. Se trata de alumnos que residen en la zona rural, Villa María y Villa Nueva.
“Iniciamos el ciclo lectivo con estudiantes de Alto Alegre, y un número mínimo de alumnos que viven en campos cercanos y sus padres los traen. Hasta el momento, esos estudiantes tienen presencialidad y virtualidad, porque están organizados por curso y burbuja, respondiendo a la implementación del protocolo”, sostuvo Sandra Ferreyra, directora del establecimiento.
Y explicó que por el momento no se produjo la apertura de internado, “pese a que tenemos el protocolo y estamos acompañado por toda la comunidad educativa. Las condiciones están siendo trabajadas, y nos estaría faltando completar el personal de auxiliares de limpieza. Hay unos 130 alumnos que pernoctan en el internado, lo que implica una presencialidad de 24 horas, de lunes a viernes”, dijo.
Ante la masiva presencia de estudiantes, consideró clave ampliar el personal de auxiliares. “Las gestiones ya fueron emprendidas por la escuela y el intendente municipal. En este momento estamos aguardando completar ese personal para dar la apertura” del espacio de descanso, y de esta manera avanzar en la contención de los 130 alumnos, que en la actualidad tienen educación virtual.
El establecimiento aplica dos horarios, uno destinado a la presencialidad con burbujas rotativas, “y otro de virtualidad donde se dictan clases a través de distintas plataformas”. Ferreyra agradeció el apoyo de las familias, principalmente las de los estudiantes internos, que entienden que es “necesario contar con las condiciones de seguridad para todos. La idea es construir una escuela sana y segura dentro de este contexto de pandemia”.
Sobre las dificultades que pueden existir en cuanto al dictado de clases de manera virtual, la docente explicó que se efectúa un trabajo articulado con las familias, pero también con las áreas de Educación de las diferentes localidades. “Hay dificultades de conectividad en algunos casos, pero la escuela pudo establecer contacto con áreas de Educación, por ejemplo de Villa María o Villa Nueva, y articular estrategias”, dijo.
Y explicó que en el caso de los estudiantes que no tienen acceso a Internet o a un dispositivo adecuado, “concurren al centro cultural en el horario virtual de la escuela y se conectan, potenciando el vínculo. No es lo mismo la vida en el aula, pero trabajamos fuertemente”, resaltó.
Ferreyra destacó el compromiso del colectivo docente para dar respuestas a las dificultades. “Tenemos claro las deficiencias que puede tener no poder estar en los entornos formativos del campo de enseñanza práctica, pero intentamos paliar con la tecnología estas dificultades. Esto les sucede a todas las escuelas dentro del contexto de pandemia”, expuso, en clara alusión al impedimento de la realización de actividades a campo, tan comunes en establecimientos con perfil agropecuario.

