El maíz está en los cereales del desayuno, los pochoclos, los tacos, la sémola, la polenta y el locro; está en la carne vacuna, de cerdo, el pollo, la leche y los huevos; está en múltiples ingredientes alimentarios, como bebidas alcohólicas, refrescos, caramelos, chicles, sopas, aderezos, edulcorantes; está en la industria química, la farmacéutica y la cosmética, en el alcohol, las naftas, pegamentos, cerámicas, papeles, pinturas, textiles, neumáticos y bioplásticos. Más de 600 productos contienen hoy maíz, y sus usos se siguen descubriendo. Hasta sus residuos se emplean, por ejemplo, para generar bioenergía, en plantas que nacieron originalmente en Río Cuarto.
El complejo maicero argentino, además, es la segunda fuente de dólares por exportaciones de la Argentina, genera más de 700.000 empleos directos, y tiene una de las menores huellas de carbono del mundo. En ese mapa nacional, Córdoba lidera en volumen productivo con fuerte impulso de Río Cuarto, el departamento número 1 a nivel nacional con una proyección de 3,6 millones de toneladas en esta campaña que ingresa en la recta final. Es lo que cosecha aproximadamente la provincia de La Pampa.
En 2025, la producción provincial alcanzó los 582.698 metros cúbicos, lo que representa aproximadamente el 45% del total nacional, estimado en 1.294.884 metros cúbicos, según datos de la Secretaría de Energía de la Nación. En términos de demanda, el incremento del corte implica un aumento cercano al 25% en el volumen de bioetanol requerido para el mercado interno. Esto se traduce en una necesidad adicional estimada del orden de 300.000 metros cúbicos anuales, volumen que podrá ser cubierto mayoritariamente por la producción a base de maíz. En este punto, Córdoba cuenta con una ventaja estructural significativa. Su capacidad instalada de producción asciende a aproximadamente 638.000 metros cúbicos anuales.
Por eso, en los últimos días, la noticia de que el Gobierno accedió a un aumento voluntario del corte de etanol en las naftas fue celebrada especialmente en Córdoba. La provincia tiene las tres principales plantas productoras de etanol a base de maíz de la Argentina; y no es casual, tiene que ver con la disponibilidad del cereal. Pero además, el alcohol que se destina al corte de naftas se hace con dos materias primas: caña en el norte (Tucumán, Salta y Jujuy) y maíz en el centro del país (ahí es donde Córdoba es ampliamente líder). Se descuenta que ese extra del corte que dispuso la Secretaría de Energía de forma voluntaria lo aportará el maíz. La caña no tiene mayor margen productivo. El maíz cuenta con amplios excedentes. Y vale un dato: según un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el país se encamina a una cosecha que rondará las 60 millones de toneladas o incluso algo más. Para el etanol se procesan menos de 2 millones y con el aumento del corte, si se efectiviza el 15%, llegará a 2,6 millones de toneladas. Claro que una porción mucho mayor se distribuye en los otros destinos mencionados, especialmente para producción de algún tipo de carne o leche.
Entonces, el anuncio por ahora coyuntural del Gobierno de disponer que las petroleras puedan voluntariamente destinar un corte mayor en las naftas para amortiguar en parte la escalada de precios que se observó en las últimas semanas fruto de la guerra en Medio Oriente, es apenas un paso para una cadena con enorme potencial todavía por delante.
Abonando esta idea, Coninagro Córdoba también destacó el anuncio y recordó un estudio de Maizar e ITBA que pone en evidencia el enorme potencial del maíz argentino como eje de una verdadera red de desarrollo productivo.
“El informe confirma algo que venimos sosteniendo: el desafío no es solo producir más, sino transformar más. Si Argentina replicara la tasa de transformación de Estados Unidos —48% industrialización y 38% destinado a alimentación animal—, la facturación total del entramado del maíz aumentaría un 61%, alcanzando US$ 45.370 millones. A eso se sumaría la creación de 80.000 nuevos empleos directos, asociados a nuevas plantas industriales, bioenergía, proteínas animales y bioproductos”, remarca Coninagro Córdoba.
Y remarca que este salto no es teórico: el agregado de valor en origen —a través de bioetanol, proteínas animales y bioproductos— ya demuestra impactos concretos en las economías regionales, dinamizando la producción y el empleo local.
Y luego avanzó con un dato clave para el debate fiscal: “Los recursos que hoy se extraen vía derechos de exportación podrían transformarse en inversiones productivas de los privados, generando un círculo virtuoso que permitiría eliminar las retenciones sin afectar el equilibrio fiscal”, afirmó el comunicado de la entidad cordobesa.
Finalmente, en uno de sus párrafos de cierre, Coninagro indicó que “con reglas claras, previsibilidad y estímulos a la inversión, el maíz puede convertirse en un verdadero motor de desarrollo federal, generando más producción, más empleo y más divisas para la Argentina. Para capturar este potencial, es imprescindible contar con marcos regulatorios modernos y estables, incentivos a la inversión en I+D de semillas, incorporación continua de biotecnología y edición génica, y normativas que garanticen previsibilidad y seguridad jurídica”, indicó.