Propietarias de jardines maternales y centros educativos privados de la ciudad visitaron ayer a la mañana las instalaciones del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) Regional buscando respuestas a los protocolos presentados hace aproximadamente 60 días.
Preocupadas por la compleja situación que atraviesan las más de 150 familias que dependen del ingreso que genera la actividad, pidieron con urgencia el apoyo del Estado.
“Si el mes que viene no nos dan una solución, no vamos a poder seguir pagándoles a los docentes”, manifestó una de las presentes, en diálogo con PUNTAL VILLA MARÏA.
En total, son 25 los espacios villamarienses que se encuentran en el mismo escenario. “Si esto se extiende, vamos a tener que cerrar las puertas definitivamente, como ya pasó con compañeras que tenían dos guarderías y han tenido que cerrar una al menos”, afirmaron.
Son más de mil las familias afectadas
Según contaron, son más de 150 los grupos familiares que dependen de la actividad. “Somos 25 propietarias y dueñas de instituciones que tenemos entre 5 y 8 docentes a cargo. También está el personal de maestranza y los profesores de áreas especiales como ingles y educación física”, evidenciaron.
El daño que generó la pandemia en la actividad repercutió también de forma indirecta en más de mil padres, madres y tutores, quienes no tienen lugar para dejar a sus hijos mientras trabajan. “Cada jardín trabaja con entre 30 y 60 familias”, indicaron ante este matutino.
Desde los espacios locales indicaron que, en muchos casos, se incurre en contratar a niñeras que cobran “hasta el triple” de la cuota que se pide en los establecimientos.
Ante la consulta sobre si los jardines maternales privados trabajan al igual que las escuelas de la provincia, las referentes de la actividad optaron por la negativa. “Es un rubro totalmente distinto. El movimiento y el flujo de personas son diferentes”, reflejaron.
El económico es uno de los factores principales a la hora de la comparación. “No recibimos ayuda del Estado. Las escuelas y jardines provinciales y sus docentes siguen cobrando los sueldos. Nosotros, que somos instituciones privadas, tenemos una mínima ayuda de los padres, pero son muy pocos porque también se encuentran afectados por la situación”, remarcaron.
Esperan respuestas del COE
Una de las referentes de la actividad explicó que hace dos meses presentaron ante el COE Regional un protocolo para volver a las salas. “No recibimos una respuesta clara”, afirmó.
El protocolo presentado -según indicaton- permitiría el regreso de un 50 por ciento de los niños y niñas que asisten diariamente. “Les daríamos prioridad a los hijos depadres que tienen que trabajar. Para eso nos tendrían que presentar un certificado”, agregó.
La mujer enumeró otras cuestiones a considerar en el caso de que regrese la actividad. “El alcohol en gel y la desinfección al ingresar, que los docentes cada vez que ingresen se cambien el vestuario y que a los niños se les rocíe las zapatillas. Es un protocolo realmente extenso que se encuentra aprobado por un ingeniero”, dijeron.
Los jardines maternales y centros educativos de Villa María que están en la cuerda floja son los siguientes: Arco Iris, Cuatro Pecas, Descubrir, De los Sueños, Centro Recreativo Firulete, Gotitas de Miel, Gurrumines, Garabatitos, Garabatos, Hakuna Matata, Hasta la Luna, Centro Educativo High Five, Hipo Hipo Juguetón, Luna Lunera, Mickey, Mi Granjita Cariñosa, Mi Pollito Amarillito, Osito Dormilón, Plaza Kinder, Centro Educativo Pupinos, Pajaritos a Volar, Con tus Manitos y Amanecer.
“Queremos que no se cierren los jardines porque son fuentes de trabajo para nuestras empleadas. No tenemos apoyo económico. Nos ofrecieron un crédito de 40 mil pesos que no alcanza a cubrir nuestros gastos mensuales. Nos parece fundamental el apoyo del Gobierno”, concluyeron.

