Alan Barrios rompió el silencio. El único acusado del femicidio de Tamara Córdoba decidió contar su versión de los hechos. Se desligó de la acusación en su contra y si bien acusó a otras personas, no logró identificarlas durante su testimonio.
Barrios llegó al debate acusado de abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa y homicidio doblemente calificado por crímisis causa y violencia de género, delito este último que prevé la prisión perpetua como única pena.
A las 10.20 ingresó a la sala de audiencias, iniciándose el debate 25 minutos después. En el comienzo, la asesora letrada Silvina Muñoz -asiste a Barrios- le pidió al tribunal, presidido por Eve Flores, que el debate se desarrolle a puertas cerradas, aduciendo uno de los hechos de instancia privada por el que Barrios está acusado, pero además entendiendo que por cuestiones de seguridad era lo más conveniente para todos, en especial para los jurados populares.
Ante dicho requerimiento, Flores le corrió vista al fiscal de Cámara, Francisco Márquez, quien cedió la palabra a la querellante, representada por la abogada Analía Nicolli. La letrada expresó que a requerimiento de la familia entendía que la audiencia debía ser pública. Igualmente, Flores, tras consultar con sus pares, ordenó desalojar la sala. Ya estaban instalados los familiares y allegados de Tamara, con remeras alusivas, quienes lamentaron la decisión.
La versión de Barrios
Una vez desalojada la sala y tras la lectura de los hechos que se juzgan, Barrios se sentó frente al tribunal y aún en contra del consejo de su abogada, decidió declarar. Manifestó que hacía dos años que esperaba hablar.
De acuerdo a los datos recabados por este medio, dio una versión por demás distante de lo que reza en la instrucción de la causa, a cargo del fiscal René Bosio. Barrios detalló las horas previas a la desaparición de Tamara, reconociendo que habían estado juntos en un boliche de La Laguna, y que la joven mujer se encontraba alcoholizada.
De hecho, ambos bajaron del ómnibus en el cruce de rutas 2 y 4, se trasladaron hasta bomberos y desde allí caminaron minutos después de aquel 22 de abril de 2017 por avenida Carranza. En el trayecto, siempre según la versión del imputado, paró una Toyota Hilux con dos personas a bordo -a una de ellas la identificó como “El Gringo”-, quienes fueron hasta donde finalmente apareció días después el cuerpo de Tamara.
Siempre según los dichos de Barrios, los ocupantes de la Toyota serían los autores del femicidio. Pese a que lleva casi dos años privado de su libertad, el joven remarcó que no contó antes lo que detalló este martes en la sala de audiencia por miedo.
Un dato por demás llamativo que este medio pudo conocer es que ninguna de las partes se interiorizó en conocer la identidad de las personas a las que acusó Barrios, entendiendo que el relato carecía de fundamentos y todo se trató de una coartada propia y sin sustento, teniendo en cuenta que la defensora ya le había solicitado previamente que se abstuviera de declarar.
Posteriormente, el debate continuó con otros siete testimonios, entre ellos las dos chicas que prestaron asistencia a Tamara cuando junto a Barrios descendieron del colectivo, en ruta 4 y 2 y se trasladaron hasta la sede de bomberos voluntarios.
También lo hizo uno de los servidores públicos que se encontraba de guardia ese día, la madre de Tamara, la madre de Barrios, una amiga de éste último y un primo de la joven asesinada. Cada uno de los relatos fueron seguidos con atención por el jurado popular.
La primera audiencia se desarrolló en doble turno, y es practicamente un hecho que la modalidad se replicará en la jornada de hoy teniendo en cuenta que a requerimiento de la defensa de Barrios fueron citados otros 7 testigos.
Cabe consignar que junto a Barrios se encuentran también en el banquillo Jonathan Cardozo (asesorado por la abogada Florencia Vottero) y Marcos Rodríguez (Francisco Argañaraz ejerce su defensa), quienes están acusados de falso testimonios. Ambos se negaron a prestar declaración en el inicio del debate.
El femicidio de Tamara
Tamara Córdoba tenía 20 años cuando la noche del 21 de abril salió a bailar con Alan Barrios, a un boliche de La Laguna.
Ambos compartían la vivienda ya que la mamá de Tamara mantenía una relación con el padre de Alan. A la vivienda llegó Barrios la mañana del 22 de abril, aunque sin Tamara. Desde entonces se inició una búsqueda desesperada de la joven.
El martes 25, en un descampado de Villa Nueva, fue hallado el cuerpo sin vida. Tamara había sido estrangulada y presentaba golpes en diferentes partes del cuerpo. Incluso, fue incendiada y aparentemente víctima de un ataque sexual. El miércoles 26, Bossio dispuso la detención de Barrios. Un año después, la causa fue elevada a juicio y desde ayer se desarrolla el debate, cuya sentencia se conocería en la jornada de mañana.
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A las 10.20 ingresó a la sala de audiencias, iniciándose el debate 25 minutos después. En el comienzo, la asesora letrada Silvina Muñoz -asiste a Barrios- le pidió al tribunal, presidido por Eve Flores, que el debate se desarrolle a puertas cerradas, aduciendo uno de los hechos de instancia privada por el que Barrios está acusado, pero además entendiendo que por cuestiones de seguridad era lo más conveniente para todos, en especial para los jurados populares.
Ante dicho requerimiento, Flores le corrió vista al fiscal de Cámara, Francisco Márquez, quien cedió la palabra a la querellante, representada por la abogada Analía Nicolli. La letrada expresó que a requerimiento de la familia entendía que la audiencia debía ser pública. Igualmente, Flores, tras consultar con sus pares, ordenó desalojar la sala. Ya estaban instalados los familiares y allegados de Tamara, con remeras alusivas, quienes lamentaron la decisión.
La versión de Barrios
Una vez desalojada la sala y tras la lectura de los hechos que se juzgan, Barrios se sentó frente al tribunal y aún en contra del consejo de su abogada, decidió declarar. Manifestó que hacía dos años que esperaba hablar.
De acuerdo a los datos recabados por este medio, dio una versión por demás distante de lo que reza en la instrucción de la causa, a cargo del fiscal René Bosio. Barrios detalló las horas previas a la desaparición de Tamara, reconociendo que habían estado juntos en un boliche de La Laguna, y que la joven mujer se encontraba alcoholizada.
De hecho, ambos bajaron del ómnibus en el cruce de rutas 2 y 4, se trasladaron hasta bomberos y desde allí caminaron minutos después de aquel 22 de abril de 2017 por avenida Carranza. En el trayecto, siempre según la versión del imputado, paró una Toyota Hilux con dos personas a bordo -a una de ellas la identificó como “El Gringo”-, quienes fueron hasta donde finalmente apareció días después el cuerpo de Tamara.
Siempre según los dichos de Barrios, los ocupantes de la Toyota serían los autores del femicidio. Pese a que lleva casi dos años privado de su libertad, el joven remarcó que no contó antes lo que detalló este martes en la sala de audiencia por miedo.
Un dato por demás llamativo que este medio pudo conocer es que ninguna de las partes se interiorizó en conocer la identidad de las personas a las que acusó Barrios, entendiendo que el relato carecía de fundamentos y todo se trató de una coartada propia y sin sustento, teniendo en cuenta que la defensora ya le había solicitado previamente que se abstuviera de declarar.
Posteriormente, el debate continuó con otros siete testimonios, entre ellos las dos chicas que prestaron asistencia a Tamara cuando junto a Barrios descendieron del colectivo, en ruta 4 y 2 y se trasladaron hasta la sede de bomberos voluntarios.
También lo hizo uno de los servidores públicos que se encontraba de guardia ese día, la madre de Tamara, la madre de Barrios, una amiga de éste último y un primo de la joven asesinada. Cada uno de los relatos fueron seguidos con atención por el jurado popular.
La primera audiencia se desarrolló en doble turno, y es practicamente un hecho que la modalidad se replicará en la jornada de hoy teniendo en cuenta que a requerimiento de la defensa de Barrios fueron citados otros 7 testigos.
Cabe consignar que junto a Barrios se encuentran también en el banquillo Jonathan Cardozo (asesorado por la abogada Florencia Vottero) y Marcos Rodríguez (Francisco Argañaraz ejerce su defensa), quienes están acusados de falso testimonios. Ambos se negaron a prestar declaración en el inicio del debate.
El femicidio de Tamara
Tamara Córdoba tenía 20 años cuando la noche del 21 de abril salió a bailar con Alan Barrios, a un boliche de La Laguna.
Ambos compartían la vivienda ya que la mamá de Tamara mantenía una relación con el padre de Alan. A la vivienda llegó Barrios la mañana del 22 de abril, aunque sin Tamara. Desde entonces se inició una búsqueda desesperada de la joven.
El martes 25, en un descampado de Villa Nueva, fue hallado el cuerpo sin vida. Tamara había sido estrangulada y presentaba golpes en diferentes partes del cuerpo. Incluso, fue incendiada y aparentemente víctima de un ataque sexual. El miércoles 26, Bossio dispuso la detención de Barrios. Un año después, la causa fue elevada a juicio y desde ayer se desarrolla el debate, cuya sentencia se conocería en la jornada de mañana.

