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Macron cedió a las demandas y postergó la suba de combustibles

El aumento, que también incluye las tarifas de gas y electricidad, fue aplazado por seis meses. Los “chalecos amarillos” dijeron que es insuficiente y llamaron a nuevas protestas

La presión de los manifestantes, de la oposición e incluso de sus propios correligionarios obligó al presidente francés, Emmanuel Macron, a dar marcha atrás con el aumento de los combustibles, luego de la batalla campal que tuvo lugar en las calles de París el sábado pasado, en la tercera semana de protestas protagonizadas por los "chalecos amarillos", que consideraron insuficientes las medidas y convocaron a nuevas movilizaciones.

El primer ministro, Edouard Philippe, anunció ayer una moratoria de seis meses en la suba de las tarifas de gas, electricidad y los precios de los combustibles, inicialmente prevista para el 1° de enero.

"Ningún impuesto merece poner en peligro la unidad de la nación", dijo el premier francés en una declaración televisada tras reunirse con el grupo parlamentario de la República en Marcha (LREM), el partido liberal francés con el que Macron llegó a la Presidencia.

"Esta bronca, que viene de lejos y durante mucho tiempo, ha estado muda, hoy se expresa con fuerza y de forma colectiva. Habría que estar sordo y ciego para no verla y escucharla", agregó Philippe, en referencia a las protestas del último sábado en toda Francia, que dejaron un saldo de 412 detenidos y 263 heridos, 133 de ellos en París.

Asimismo, el primer ministro anunció el congelamiento por seis meses de las tarifas de gas y la luz, en un guiño para las clases medias rurales de las regiones francesas, principales representantes del heterogéneo movimiento de los "chalecos amarillos". 

El movimiento, uno de los mayores desafíos que enfrenta Macron desde su asunción en mayo de 2017, no tiene líderes ni ideología clara y surgió en la periferia de Francia, donde el transporte público es escaso y el auto se convierte en un medio esencial.

Desde que salieron a las calles, los "chalecos amarillos" han sumado otros requerimientos a la lista de demandas, entre ellos la suba del salario mínimo y la reintroducción del impuesto a la fortuna, suavizado por Macron con la excusa de que de esa forma los ricos iban a invertir su dinero en el país. 

Pero muchos de los manifestantes también exigen la renuncia del Presidente y parece poco probable que las protestas se desinflen.

”Medidas para ganar tiempo”

"Necesitaba medidas fuertes y visibles. Estas son medidas para ganar tiempo", dijo Yves Garrec, uno de los voceros que tiene la protesta. "Dudo que el movimiento se quede ahí", advirtió.

Lo que ocurre es que el movimiento fue cooptado por los grupos más jóvenes y los que iniciaron el movimiento ya no tienen el control de las protestas, explicó.

"Las personas más jóvenes han tomado el desafío. Más unidos, más radicales, más inclinados a medidas fuertes", advirtió André Bourlard, otra de las figuras del movimiento. 

El vocero principal de los "chalecos amarillos", Benjamin Cauchy, también cree que los anuncios son insatisfactorios. 

"Los franceses no somos gorriones y no queremos migajas. Queremos la baguette entera", aseveró Cauchi, quien abogó por un cambió de rumbo político. 

"Si no puede hacerlo, debe llevar a los franceses de vuelta a las urnas", sentenció, expresando el pedido de buena parte de los manifestantes, que exigen la renuncia de Macron, quien la semana pasada había remarcado que no iba a dar marcha atrás en la aplicación de las impopulares medidas.

La oposición de izquierda y de extrema derecha, que se subió a la ola de los "chalecos amarillos", también exige una vuelta a las urnas anticipada, pero sólo para renovar la Asamblea Legislativa. 

Los conservadores, por su parte, se conforman con que en un referéndum se resuelva si se da o no continuidad a las medidas que dieron origen a las protestas.

El aumento del impuesto a los combustibles es parte de una política impulsada por Macrona para reducir las emisiones de carbono, forzando el viraje hacia las energías renovables.

El hecho de que haya decidido postergar la medida ya es insólito, si se tiene en cuenta que se ha mantenido inquebrantable en su postura durante las violentas protestas contra la reforma laboral y de los ferrocarriles públicos.

Agencias Télam y AFP.

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