Comparó a “D10S” con el Rey. “Yo enfrenté al Santos de Pelé, y lo molían a patadas. Pero las que le dieron a Diego fueron más duras todavía”, remarcó.
El “Zurdo” López amaba a Diego, como Diego al Zurdo. El “10” dijo alguna vez que “El Zurdo fue el mejor DT que tuve en mi vida”.
No era poco el elogio. Si bien “el defensor del pueblo” en el que se transformó el “Zurdo” López en Villa María, no permitió conocer al hombre divertido y cordial que llevó adentro, el mundo lo reconoció. “El fútbol fue mi loca pasión. Le dediqué mi vida. Me tocó dirigir en Al-Ahli de Arabia Saudita, en el Badajoz de España, en San Luis y América de México, en Barcelona de Ecuador, pero en Colombia encontré mi segundo hogar futbolístico, y gente maravillosa”, señaló.
Quizás por ello fue allí donde eligió morir. En Villa María muchos de sus mejores amigos ya habían partido, y estarán compartiendo un asado con “Lalo” Rodríguez y “Nene” Miranda, entre otros.
Aquí nadie olvidará que a los “Bichos Colorados” de Maradona los trajo el Zurdo. Fue un momento glorioso, único. “Alumni es el club del que toda Villa María siente orgullo. Me pueden decir lo que quieran de Alumni, pero soy ‘fortinero’ porque voy a cualquier lugar del país, y cuando se habla de Villa María se habla de Alumni”.
Atlético Nacional le dio la despedida al defensor del pueblo de Villa María, y la bienvenida al DT.
Pero no dudó un segundo en dirigir a Alumni, del que partió para conducir tácticamente a aquel Argentinos Juniors que visitó la ciudad con Diego Maradona convirtiendo 2 goles maravillosos en Plaza Ocampo (5-2), único lugar de la provncia en la que el astro mundial jugó partidos amistosos con Argentinos Juniors.
A Independiente llegó “viejo”, y fue una ráfaga de 5 años ganando todo sin parar. Volvió y le dio una Supercopa Sudamericana como DT para cerrar una historia inmortal como ídolo en 1995.
Allí conoció a otro de sus grandes amigos: Julio Humberto Grondona. En su carrera deslumbrante como técnico, además de brillar en Colombia, donde fue campeón con Junior de Barranquilla y Nacional, en México fue campeón con América y trabajó en nueve clubes. Por ello, “Don Julio” apeló a su idolatría y a su conocimiento para concentrar al seleccionado argentino campeón mundial del año 86.
“Rojo por demolición”, fue una frase de cabecera del Zurdo, y nunca olvidó a “Don Julio”, al que alguna vez acudió cuando Alumni se retiró del campo de juego de la Ciudadela tucumana, en un partido por el Argentino “A”, que estaba empatado 2-2 y se suspendió.
Una bomba de estruendo cayó cerca de Juan Marcelo Aimar, y el Zurdo que era el DT saltó al campo y le gritó. “Vos no te levantás más. Me entendés, te quedás en el piso. Hacete el desmayado”. Los hinchas casi dieron vuelta la ambulancia que lo llevó de la cancha a la clínica, pero el Zurdo llamó a “Don Julio”, y Alumni ganó los puntos, y se salvó del descenso.
El ídolo se fue y es leyenda, pero a la ciudad le late el Zurdo.