Deportes | fútbol |

La vida es sueño, y Calderón soñaba fútbol

Un crack del deporte más popular se fue al cielo, dejando una huella indeleble en Alumni, donde triunfó como jugador y fue ayudante de campo de Hernán Ríos en una época dorada. Dirigió a River, Colón, Sarmiento y durante 15 años a Argentino

Humildad es la palabra justa para describir a Pedro Calderón, que se fue a los 84 años, con un millón de amigos y muchos sueños cumplidos, que jamás lograrán otros afamados jugadores, DT o dirigentes del fútbol local. Era un grande.

En la Liga Villamariense de Fútbol ingresó en la historia como jugador de Alumni, y se retiró como el DT que condujo al título a Argentino en 1990.

Claro que Pedro Calderón respiró fútbol desde que nació y durante sus 84 años de vida. Un gran tipo.

Su tocayo Pedro Calderón de la Barca tuvo como obra cumbre “La vida es sueño”. Y nuestro querido Pedro Calderón soñaba fútbol, y los cumplía, hasta fue capaz de ser campeón como jugador en Alumni, como DT en Alumni y Argentino, creó un club en su barrio (Defensores de La Boca), y hasta una cancha con un grupo de dirigentes inolvidables en Argentino.

Pero el legado más grande que dejó fue su bondad, era derecho, honesto y humilde, por eso sus jugadores lo amaban, y él los amaba de idéntica manera.

Un millón de amigos y de anécdotas

En 2021 realizamos una nota para Puntal, que lo pintó de cuerpo entero. “El secreto del fútbol son los grupos. Podés armar un gran equipo, pero si el grupo no funciona, chau”. dijo.

Sus jugadores le hicieron una fiesta sorpresa por sus 80 años. Su amada esposa Dora Copertino, aliada con sus inseparables hijos, Rubén (“Ajito”) y Sonia, fueron los cómplices de ese festejo. “Ni me habían saludado por el cumpleaños, y fuimos al salón del Centro de Empleados de Comercio, porque el equipo de fútbol comercial de mi hijo fue campeón. Cuando llegué, fue muy fuerte ver a 50 o 60 jugadores. Fue un momento único, que jamás olvidaré”.

Nunca te olvidaré

“Me aguanté las ganas de llorar al verlos, aunque ganas no me faltaron. Pero fue al revés, los hice llorar a ellos, y les hice contar las anécdotas de hace 30 años”.

El mensaje de sus jugadores se repite en redes sociales. “Nunca te olvidaré Pedro. ¡Gracias por tanto!”. Es que eran sus hijos.

Argentino fue su última casa en la Liga. “Esos chicos que jugaron en el ‘90, todavía son amigos y se juntan a comer asados. Era un grupo inseparable, y le ganamos a todos. Yo llegué a Argentino en 1982, y ese año ascendimos a Primera A”.

Recordó que “estaba Abel Volta con el baby e inferiores, pero la Liga los obligó a hacer primera división. Y empezamos ganando”.

Los ángeles no tienen espalda

Esos ojos negros penetrantes imprimían temor a lo lejos, pero en cambio, al que se acercaba, no le quedaba otra que abrazarlo. Nadie le daba la espalda, tenía ángel.

“Con Ernesto Echegaray y Ernesto Mercadal hicimos una gran amistad, y un grupo maravilloso. Me vinieron a buscar Elsio González y Jordan. No había cancha, pero le rogué tanto al intendente Miguel Veglia, que nos cedió las tierras, que eran el basural. Con Nicola, Garilans, González y Rovetto le tiramos 200 camionadas de tierra. A pico y pala construimos la cancha, y después hicimos los vestuarios. Fuimos campeones en esa cancha en 1990, y después fuimos al Regional”.

Jugó y trabajó hasta fundar un club

Su historia como futbolista nació en Alumni y se cerró en River.

“Alumni me dio todo. Fue mi primera casa. Allí conocí al mejor jugador que he visto, ‘Campana’ Martínez. Era un crack completo”.

Recordó que “a los 15 años debuté en Primera contra Alem. Le ganamos 1-0 en La Leonera. Ese día jugué con ‘Campana’, y mis amigos Iván Miranda y Sicilia. Del barrio fuimos con ‘Piolín’ Acuña, ‘Pelusa’ y ‘Chano’ Guyón, y don Isidoro Luna fue nuestro primer DT en la quinta. En el 58’ fui campeón con ‘Ratón’ y ‘Campana’ Martínez, Alberto y ‘Pelado’ Perassi, Sicilia, Sismondi, Delgado, Alaniz, Villegas y ‘Cordobés’ López”.

Recalca que “Alumni nunca me negó un jugador cuando le fui a pedir para dirigir otros clubes. Me retiré en River, que en los 50 tuvo al mejor equipo que vi en mi vida, y fue tetracampeón. Con Alumni éramos su sombra negra. Por eso me llevaron. Jugué con Eduardo Requena, Oscar Pérez y ‘Chiqui Arias. Y después me propusieron que dirigiera, y empece como DT”.

Volvió a Alumni cuando comenzó la década del 70, y fue AC de Hernán Ríos. “Un adelantado. Era un libro abierto. Entrenaba como los profesionales. Le recomendé a Rapetti, Molina y Silvio Acuña, entre otros. Hicieron historia en Alumni, que me cedía a los chicos que pintaban bien cuando me fui a dirigir a Sarmiento”.

También dirigió a “Colón, pero esos grandes jugadores eran hinchas de Colón. En los 80 ganaron un tetracampeonato. Yo dirigí a la Selección de la Liga. Fue un honor. En Sarmiento armé una base con Roach, Bertino, Liai y ‘Pelusa’ Machado. Le ganamos 1-0 a Alumni con gol de Perassi y fuimos subcampeones. Con esa base, más pibes como Catena, Daghero y Ceballos ascendimos con Argentino”.

Con su esposa Dora vivió los 62 años de casados en el San Justo. “Sólo había yuyos y descampados. Por eso un día agarré el rastrojero, y le pregunté a un tal Delgado si no me cedía el terreno para fundar el Club Defensores de La Boca. Hicimos un salón, secretaría, quincho, bochas, y amigos para comer un asado y hablar de fútbol”.

La vida es sueño, Pedro cumplió los suyos, dejó un legado de humildad y una familia hermosa. Se fue un gran tipo, se te extraña crack.