Con el grito atragantado
Un vidrio explota en un garaje, las macetas se parten en los patios, que no resisten la cuarentena.
Son los pibes, y varios grandes, del fútbol local, que tienen la pelota atragantada y no pueden soltar el grito sagrado en sus casas.
Otros rompen las pelotas. No hay manera de pasar el tiempo para ellos y el fútbol sin espacios queda encerrado en está súplica mundial para acabar con el coronavirus.
Las redes sociales te dan y te quitan la noticia en un abrir y cerrar de ojos, pierden la credibilidad de un día para el otro. Los días se hicieron semanas y las semanas van camino al mes (serán meses).
Los sueños de campeón están encapsulados y los sueños del pibe se transforman en poder sostener en el aire al menos 10 veces un rollo de papel higiénico con los toques sutiles de esos buenos pies que piden liberación.
No es fácil contener a los niños, ni hablar de los adolescentes, y de los ancianos, que piden tomar los últimos rayos de sol de un verano que se nos fue encerrados en casa, y un otoño que nos trajo la lluvia para que no nos desesperemos tanto en este “hogar dulce hogar” que se transformó en una cárcel inexpugnable, en la que imperiosamente necesitamos permanecer.
Es el partido más largo de nuestras vidas pero, así nos resulte todo muy complicado, es vital no perderlo. Esta vez sí cabe el termino tantas veces mal usado por los periodistas: “Es a vida o muerte”.
A vida o muerte
Si salimos todos, si nos liberamos, podemos morir todos, o muchos podrán dejar de existir por culpa de los que salieron sin recaudos y volvieron “empestados”.
Esta “peste” va camino a ser la peor de la historia. ¡Dios nos salve!
El fútbol es pasión, pero a esa pasión hay que controlarla. Pará la pelota. Hoy está todo detenido y, aunque nunca todo está bajo control, se puede pelear por nuestra vida, con las pelotas bien puestas, la sangre fría y el corazón caliente.
Sangre fría y corazón caliente
Sí. Así se gana un partido duro, de esas finales “a vida o muerte”.
Se cocina a fuego lento. El que se equivoca muere. Si te descuidás y te hacen un gol, no la contás más.
Como creó Sergio Giovanini, el utilero de Yrigoyen, entre todos podemos (con los escudos de los 19 clubes que participan en el torneo Apertura de la Liga). ¡Quedate en casa! A este partido lo ganamos juntos. Todos ante el mismo rival: coronavirus.
Colón recomienda: cuidémonos entre todos. Nos aislemos hoy para que mañana cuando nos juntemos estemos TODOS.
Rivadavia sugiere: ¡Quedate en tu casa! Con barbijo, dejando en claro adoptar máximo cuidado.
No hay apuros para volver, porque cuando volvamos a jugar, me gustaría ver a todos en la cancha. ¡Que no falte ninguno!
No te tenemos miedo
El domingo no habrá actividad en la ciudad y región. Ya son 3 sin fútbol desde que se jugó la primera fecha.
Todos tenemos la pelota atragantada. No nos baja y no la podemos acomodar con el pecho, ni con la cabeza, para darle de volea.
Al coronavirus hay que esperarlo. Ya entró en la ciudad. No hay que tenerle miedo, sino tener cuidado.
Está encima nuestro. No lo sacaremos de encima “de taquito”, no se gana con “avivadas”. ¡Cuidate!
Mató a miles por todo el mundo, pero hay que darle fuerte para que no vuelva. Es a vida o muerte.