Cuna de campeón y buena madera
Natanael Guzmán recordó: “El Porvenir fue mi primer escuela de fútbol en Villa Nueva. Vivía a 4 cuadras. Allí hice todo el baby”.
Resaltó: “No veía la hora de que llegaran los martes, jueves y viernes para ir a entrenar, y ni hablar de los domingos para jugar partidos. Mi primer técnico fue Ismael ‘Kikí’ Etrat. Luego Rubén Moretti y terminé con Gustavo Moretti”.
En divisiones inferiores “mi primer club en la Liga Villamariense fue Hipólito Yrigoyen de Tío Pujio”.
Aclaró: “Soy villanovense, pero en el último año del baby, cuando se juega la Copa Villa María se juega en cancha grande. En ese entonces, mi papá habló con Germán Vicario. Vinieron jugadores para ese torneo como Adolfo Gaich, que jugaba conmigo en El Porvenir, y varios de Pascanas. Me quedé a jugar el año entero en Tío Pujio”.
Destacó: “Mi papá llevó a Adolfo Gaich a El Porvenir. Después pegó el salto a San Lorenzo. Jugaban también Kevin Soppeno, que esta actualmente en Italia, Nicolás Cavagnero, que juega en Instituto, Julián Ortiz, Franco Cerutti, Ezequiel Avendaño, entre otros”.
Manifestó: “En Yrigoyen tuve como DT a Germán y a Pablo Vicario. Pasé otra etapa muy linda, porque me gustaba mucho viajar, y lo hacíamos en las traffic”.
Subrayó: “Luego hice dos años en Asociación Española con el ‘Negro’ Fernando Alba. Allí, ‘Puli’ Franco Herrera me sube a practicar con la primera”.
Recalcó: “Volví a Yrigoyen, y Gustavo Miranda me hizo debutar en primera. Hicimos un gran campeonato y perdimos semifinales con Argentino, que fue campeón. Hice 7 u 8 goles en ese torneo”.
Señaló: “Pablo Suárez me llevó como refuerzo a Alem a jugar el torneo Federal C e Yrigoyen me cedió a préstamo. Fue una linda experiencia”.
Destacó: “Soy hincha de Alem, pero no pude jugar los cuartos de final. Tenía 17 años y lo seguía en los torneos Provinciales que participaba. Ese torneo fue una de las mejores cosas que viví en el fútbol. Disfrutaba mucho. La tiraba larga y ganaba, porque entraba y estaba muy rápido. Explotaba la cancha”.
Insistió: “La gente de Alem fue muy cariñosa conmigo. Me hubiese gustado seguir, porque Pablo Suárez me daba confianza, y me sentía muy querido. Lamentablemente no pude seguir porque Cañuelas no me lo permitió”.
El paso al fútbol profesional
Reconoció: “En Cañuelas me tocó aprender muchas cosas del fútbol profesional. Fue muy negativo el primer año porque el equipo terminó penúltimo, pero luego ser campeón fue hermoso”.
Destacó: “Me llevó Franco Ortiz, que le marca los jugadores a ‘Beto’ Ortiz, quien es coordinador en Cañuelas. Probé y fiché”.
Explicó: “No pude despedirme de la gente de Alem, pero no lo dejé en banda. Tampoco pude despedirme de mis familiares y amigos. Me llevaron a Buenos Aires y tenía que quedarme allá”.
Aclaró: “Ayuda el roce de jugar en primera en la Liga, el Federal C con jugadores grandes. En Cañuelas me tuve que adaptar a otro fútbol. En dos años y medio aprendí mucho, al estar solo y lejos de la familia. Hoy trato de seguir aprendiendo en Uruguay”.
Explicó: “Antes tenía a mi vieja, Yanina, que me lavaba la ropa. Ahora tengo que cocinar, limpiar, lavar. Me acordaba de mi viejo, Daniel, cuando fui a hacer un par de compras para el departamento al supermercado. Me acuerdo de haberlo acompañado”.
Natanael tiene 3 hermanos: Jonathan (24 años), Esteban (18) y Candela (11): “Mi hermano mayor jugó en Colón y quiere volver. El menor hizo inferiores, pero está en la edad del pavo, empieza y deja”.
Agregó: “Tengo un hijo en Buenos Aires y eso me ayudó a madurar. Mi hijo Benjamín cumplió 2 años en julio y es lo mejor que me pudo pasar en la vida, lo extraño muchísimo ahora, porque no estoy junto con la madre, pero mantengo una buena relación”.
Señaló: “Mi pilar ahora es mi hijo, y tengo que progresar en el fútbol para darle un plato de comida siempre, que es lo que hizo mi viejo conmigo”.