“Se empezó a mover la gente, y aumentó un poco mi trabajo en los últimos días”, sostuvo el doctor Ignacio Negrini.
Ortopedia y Traumatología es la especialidad del médico y talentoso futbolista que fue campeón con Atlético Ticino, Alumni y obtuvo un torneo Provincial y un ascenso en la Liga con Unión Central. Vivió una experiencia particular con la situación de pandemia que padece el país y el mundo.
“Estuve 50 días ‘guardado’, aislado, y cuando empecé la gente estaba en cuarentena. Recién ahora se empieza a mover la gente en un ritmo más habitual al que tenía antes de la pandemia”, indicó.
Recalcó acerca de su dificil situación personal que “me fui en marzo a realizar un curso a Chile. Cuando vine el 15 de marzo, ya se había declarado zona de riesgo a Chile, por lo que se recomendaba realizar 14 días de aislamiento en cuarentena. En ese transcurso, algunas de las personas que habían viajado conmigo empezaron a tener fiebre, y cuando les hicieron el hisopado les dio positivo”.
Aclaró que “por ese motivo prolongué mi cuarentena a 50 días, hasta que me dio dos veces negativo. Fue en el día 35. Igual, continué 15 días más en cuarentena, por eso hablo de que fueron 50 días en total. Permenecí en mi casa, sin trabajar, ni concurrir a clínicas”.
Explica que “hubo muchas versiones y rumores ante el temor de la gente. Lo aclaré en su momento detalladamente, no para limpiar mi imagen, que nunca ensucié, sino para llevar tranquilidad y conocimiento a la gente. Yo en esos 50 días no salí de mi casa, no trabajé, y estuve aislado”.
Agregó que “el 15 de marzo llegué a Villa María, y al día siguiente declararon zona de riesgo a Chile. Es decir que fui de los primeros en empezar la cuarentena en Argentina”.
Su visión de la situación
Negrini resalta que “la gente tenía miedo, y hubo controles rigurosos como correspondía. Como hubo muy pocos casos en Villa María, se registró una relajación ante una situación controlada”.
Remarca que “siempre están los que no les importa nada, y hacen lo que quieren, pero son los menos. Hubo mucha responsabilidad, pero la relajación se dio por la necesidad de salir de las casas. Lo único que recomiendo es que no haya relajamiento social, porque brote habrá en Villa María”.
Consideró que “el cuerpo de infectólogos está trabajando muy bien en Villa María. El COE tomó medidas concretas, y están trabajando bien y detectando brotes”.
Destaca que “ante los brotes lo recomendable será volver atrás, y restringir las salidas, sin que sea tanto tiempo como antes. Las actividades irán volviendo de a poco, como también se ha dado en varias disciplinas deportivas, y si es necesario volver, se volverá atrás”.
Insiste y comenta con respecto a su situación personal que “generé las defensas y anticuerpos con lo realizado, y es más difícil que me enferme. Eso me permite trabajar con tranquilidad. No tengo miedo, porque ya pasé lo peor”.
Explica que “si se desborda la situación, y se quedaran sin camas en el Hospital Pasteur, se armará en la Casa de la Familia una especie de hospital de campaña, y me invitaron desde la Municipalidad a participar, junto con médicos que ya superaron el contagio o situaciones similares a la mía, ya que tenemos menos riesgos”.
“Allí internarían a pacientes que no estén tan graves, y de esa manera disminuir el riesgo de contagiar a otros pacientes en las clínicas. Aclaro que no se está utilizando porque no hay desborde, pero yo me ofrecí cuando me lo propusieron. Los que ya lo pasamos tenemos menos riesgos”, dijo.
Valoró especialmente a “mi familia. Mi señora Julieta Savino me bancó y entiende mi profesión tanto como mis hijos Joaquín (9), Josefina (7) y Pedro (3)”.
Señaló que “tuve síntomas leves, y como médico tomé conciencia. Veo la estigmatización de la sociedad a pacientes que se contagian. Mi mensaje es que hay que adoptar todos los recaudos y cuidados sin relajarse para no contagiarse, pero sin dramatizar, y comprender que hay mucha gente que está sola y encerrada. Tratemos de dar una mano y actuar con tranquilidad”.
El fútbol debe esperar
Negrini sostuvo que “trabajo en tres instituciones (Clínica San Martín, Clínica de La Cañada y Roentgen), y tengo contacto con médicos clínicos. Tengo el conocimiento, y refrescaré conceptos con los infectólogos. Es un trabajo en equipo. Por ello, a los conocimientos que adquirimos hay que refrescarlos, pero ya decidí con máximo compromiso sumarme a ayudar en caso de ser necesario”.
Su mirada acerca del regreso del fútbol indica que “es complicado. Incluso opinar es difícil, porque lo que se está intentando es no habilitar actividades que puedan generar brotes que comprometan a la sociedad. No es fácil, porque soy un deportista amateur, pero creo que hay que esperar”.
Amplió: “Para desarrollar los deportes de contacto aún hay que esperar. Es mi pensamiento. Se puede entrenar, pero en forma individual. El fútbol es deporte de contacto, y en el ámbito amateur es muy importante el vestuario, el tercer tiempo, y las condiciones de infraestructura no son las ideales”.
Estimó que “el fútbol profesional ve la parte económica, que es la que empuja a reanudar la actividad. Es imposible que se juegue con gente en los estadios, porque el riesgo sería enorme. La situación no se desbordó en la ciudad, pero si se empieza a abrir todo, se complicará. Hay que pensar que brotes habrá en Villa María”.
La diferencia entre entrenar y jugar
El doctor Negrini sostuvo que “hay que buscarle la vuelta para que los profesores puedan trabajar, y para que los futbolistas puedan entrenar, siempre que no se ponga en serio riesgo a nadie”.
Explica que “si continuara controlada la situación, se podría escuchar y acordar con equilibrio la propuesta de los profesores, para que evitando riesgos, puedan entrenar a todos los deportistas”.
Destacó que “lo importante es no relajarse. Ir habilitando con cautela y máximos cuidados para minimizar los riesgos. Es lo que más cuesta, porque va en contra de la naturaleza del hombre y la sociedad estar encerrado. Volver a cierta normalidad, no debe implicar una relajación masiva”.
Insistió en que “cuando hablo de buscarle la vuelta, me refiero a que los profesores deben ser escuchados para que ofrezcan máxima seguridad en los trabajos a realizar en cancha. Abriendo la cabeza, lo que se deba, siempre será un entrenamiento mejor, con menos riesgos”.
Subrayó que “plantear ideas sería bueno para los deportistas de todas las disciplinas. Sin relajarse, y con el mayor compromiso”.
El deportista sigue vigente e intacto
Se retiró en 2011 en Yrigoyen. Varias veces estuvo a punto de volver al fútbol, pero también se planteó que padecer lesiones le puede impedir trabajar como médico. “Juego al fútbol en la AFUCO, y también juego al básquet con los veteranos de Unión Central”.
Esa es su casa, ya que desde niño vivió a pocos metros de la entidad “aurinegra” de calle Rucci. “Desde que aprendí a caminar empecé a picar la pelota de básquet en la cancha del club. Después empecé a jugar en el baby fútbol. Como no me ayudó la altura, elegí el fútbol”.
Destaca que “los dos deportes son parte importante de mi vida, y me gusta practicarlos. El deporte colectivo brinda valores muy positivos, la relación grupal te enseña para toda la vida, y te deja amigos”.
“En el básquetbol siempre mi casa fue Unión. En fútbol empecé en All Boys con Jorge Alamo, y terminé en Centralito con Fernando Alba en el baby”, recordó.
En divisiones inferiores “comencé en Unión con mi papá como técnico (Rogelio Negrini), y desde sexta, quinta y cuarta en Alumni, donde me dirigieron Abel Volta, Ismael Etrat y Héctor Machado”.
Destacó que “cuando me fui a estudiar a Córdoba jugué en Talleres, en la cuarta y en la primera de la Asociación Cordobesa. Tuve de DT a Angel Bocanelli y a Héctor ‘Chocolate’ Baley”.
Recuerda que “no hubo acuerdo por el pase, ya que fui a préstamo 2 años, pero había una opción de compra. Pese a que ‘Pepe’ Céliz me quería en Talleres, volví a Alumni, y Juan Cardozo me hizo debutar”.
Destaca que “ese año llega Gareca a Talleres, e hice la pretemporada. Estaba ‘Mencho’ Medina Bello y jugadores como ‘Chachita’ Albornoz, Javier Villarreal, Astudillo, ‘Cachi’ Zelaya, Garay. Me ofrecieron irme a otros países, pero elegí ser médico, y volví a Alumni. No fue fácil entrenar, razón por la cual jugué mucho con Juan Cardozo, pero luego cuando llega José ‘Pepe’ Suárez se complicó, porque estudiaba en Córdoba y no podía entrenar”.
Unas vueltas por la Liga
Negrini destacó que “Alumni me formó, pero luego me negó la posibilidad de jugar en Talleres y en Instituto, donde el DT era Juan José López. Había ascendido a Primera, pero ‘Carucha’ Corti fue contundente: ‘No hay plata para poder pagarle sus pases a Alumni. Si vienen con el pase, se suman al plantel’, nos dijo a mí y a ‘Nano’ Guzmán”.
“Me cansé de los negocios del fútbol. Me dediqué a estudiar, y en la Liga encontré motivación para jugar. Fui campeón en Unión Central del torneo Provincial 2002 con Aureliano Sánchez, en Atlético Ticino en 2005 con Rafael Vázquez, y luego logré el ascenso en Unión Central con Marcelo Santoni”, dijo.

