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Volvió a rodar la pelota en Alumni

Miguel Marqués consideró: "La dirigencia apostó a contener a sus jugadores. Responsablemente esperó que habilitaran la actividad para abrir las puertas de un club de fútbol. Hoy trabajamos con 8 o 10 pibes por hora, pero volverán a ser 250"

Alumni fue el primero en manifestar en reuniones oficiales y públicamente su intención de volver a las prácticas.

Como club de fútbol grande de la ciudad, se preparó, diagramó las formas y acató todas las medidas. Ante la falta de respuesta, no se rebeló ni se apresuró en abrir las puertas para “ver qué pasaba”.

Hizo lo que debía hacer. Con máxima responsabilidad. Esperar y aceptar la situación de pandemia, pero a la vez procurando que la flexibilización de actividades le diera lugar a su petición para volver a entrenar. Los pibes de categorías infantiles (de clase 2008 a 2015) y las pibas del “fortinero” ya están practicando

“La prioridad del club es lo social sobre lo deportivo, la contención del niño y su necesidad de hacer deporte, sobre si habrá competencia pronto. Estuvimos esperando tanto tiempo, pero aprovechándolo para prepararnos nosotros, los profesores, y la infraestructura del club para recibir a los chicos”, expresó Miguel Marqués, coordinador del fútbol infantil de Alumni.

Remarcó: “Lo más importante es la responsabilidad institucional. Había que ser cautos y tomar las mejores decisiones en ese sentido y en cuanto a minimizar los riesgos. Con las habilitaciones vigentes, hemos puesto en marcha el motor del coche”.

Miguel Marqués resaltó que regresaron el 90% de los chicos que están inscriptos en el club en categorías infantiles. “Observo muchas ganas de los chicos y de los profesores”.

Sin distinción de sexo y con límites

Recalcó que “las chicas también volvieron en idéntico porcentaje y con idénticas ganas”.

Igual, resaltó: “Quizás no se encuentren con todo el nivel de entrenamiento que tenían antes de la pandemia. Quizás tampoco sea el nivel lúdico o recreativo que utilizamos en propuestas hasta marzo”.

Igualmente insistió: “Se supone que los profesores somos creativos, por lo que habrá que ingeniárselas para que salgan las mejores clases posibles”.

“Pirata” Marqués consideró que “el mayor límite está en el contacto colectivo”.

Estimó: “Se los divide con espacios delimitados, por lo cual cada uno tiene su espacio para desarrollar la tarea. Además del distanciamiento, hemos considerado que cada niño o niña debe ingresar al lugar de trabajo con barbijo y luego se lo sacan para realizar la práctica, pero al finalizar la misma se vuelven a poner el barbijo”.

Lo que no puede faltar

Recalcó: “El distanciamiento se aplica sin el barbijo. Vale recalcar que cada chico viene a entrenar con un kits, que le hemos indicado previamente que tiene obligatoriamente que traer”.

Además de lo expresado está el calzado (zapatillas o botines), el barbijo que el jugador trae puesto al ingresar y una declaración jurada que deja en mesa de ingreso.

Otro aspecto que es obligatorio es que los padres y madres no podrán ingresar. Por tratarse del primer día, y de criaturas de 5 a 12 años, se permitió el ingreso al predio, pero no al sector lindante a las canchas de entrenamiento.

El próximo paso y el último paso

Así como siempre se dejó en claro que el fútbol sería la última actividad deportiva que volvería, también Miguel Marqués dejó en claro que, aunque ya se habilitó el fútbol 5 y fútbol 7, la actividad realizada en la primera semana es idéntica a la que desarrollaron las escuelitas desde hace un mes”.

Agregó: “Todos teníamos en claro que como venían desarrollándose las cosas, y por el contexto social, sabíamos que el fútbol sería lo último en habilitarse”.

Destacó: “Optamos con los profesores por prepararnos para volver con el protocolo de freestyle que se presentó y se habilitó en la provincia de Córdoba y también el protocolo del deporte individual”.

Indicó: “Alumni es un club de fútbol. Hoy creemos que hubiese sido bárbaro ser también un club de tenis, pádel o frontón, pero Alumni es un club de fútbol, y recién hemos podido reabrir las puertas para invitar a jugar a nuestros chicos, después de 8 meses”.

Mencionó: “Nos adaptamos a lo que había a la hora de planificar”.

Aclaró: “Sabemos que esta semana se habilitó el fútbol 5 y fútbol 7, lo que abre otro panorama para planificar otro tipo de clases y también de eventos”.

Destacó que “hubo clubes de baby fútbol que también coincidieron con Alumni en la necesidad de iniciar su actividad, e incluso llevaron a cabo alguna tarea en este último tiempo con la intención de contener y de devolver al niño deportista a su hábitat”.

Destacó que, “más allá de que la Liga Villamariense de Baby Fútbol dio por terminada la temporada competitiva, con la habilitación de fútbol 5 y fútbol 7 se podrá realizar antes del cierre del año alguna actividad en conjunto con otros clubes que así lo deseen”.

Agregó: “Lo social está sobre lo deportivo en este reinicio de actividades, pero lo importante es que los chicos podrán tener movidas y entrenamientos más similares a los que hemos dejado de realizar en marzo. No será en el aspecto recaudatorio, pero se podrán realizar encuentros y algunos partidos antes de fin de año”.

Será el paso previo a la “nueva normalidad”, que en el caso del fútbol llegará recién cuando se habilite la actividad para fútbol 11.

El fútbol como una necesidad social

Marqués manifestó que “el niño necesitaba estar con la pelota en la cancha de su club y con sus compañeros”.

Agregó con relación a las necesidades: “David es el canchero del predio de Alumni. Me comentaba lo triste que estuvo estos 8 meses. Vivir en el predio y acostumbrarse a vivir solo todo este tiempo, después de convivir con 250 chicos todos los días, le ‘pegó’ de la peor manera”.

Explicó que “se le perdieron los 250 chicos que estaban diariamente en el predio”.

Por ello ejemplificó “el sentir de esos chicos, si a una persona mayor le pasó hasta de emocionarse ante la soledad en la que vivió. Hay que trasladar esa situación a lo institucional, especialmente en un club de fútbol como es Alumni”.

Por último, el coordinador del fútbol infantil de Alumni reseñó la tarea realizada para que “ningún soldadito se quede en el camino”. “Todos deben volver al club y al fútbol. Sabemos que hay chicos que han incursionado en otros deportes que fueron habilitados antes que el fútbol, pero los convenceremos para que vuelvan al fútbol”.

Insistió: “El predio está impecable. David volvió a estar feliz y los chicos ni les cuento. La dirigencia esperó todo lo que correspondía para que habilitaran y así regresar responsablemente a la actividad. De manera pausada, los 10 o 12 pibes que hoy trabajan en el predio, serán 250 como antes”.