Los futuros del petróleo Brent cotizaron a US$114,74 y el gas natural a US$3,16; aunque las cotizaciones mostraron una fuerte volatilidad a lo largo de la jornada.
La escalada del conflicto bélico se reflejó en el cierre del estrecho de Ormuz y en ataques a refinerías estratégicas para el suministro energético mundial.
Una plaza agitada
En este contexto, el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) operó a US$96,27 por barril. Eso ocurrió el día después de que Irán lanzó ataques a Qatar y Arabia Saudita, provocando incendios en la refinería de Ras Laffan, cerca de Doha, y en un depósito de combustible para aviones.
La empresa energética estatal de Qatar confirmó que sus instalaciones de gas natural licuado (GNL) habían sido atacadas (ver aparte en esta página).
Los precios del petróleo abrieron al alza y se mantuvieron por encima de los US$100 por barril. Qatar, que se posiciona como el segundo país exportador mundial de GNL, tiene a China e India como sus principales compradores, aunque también cuenta con Europa entre sus clientes.
Advertencia de Trump
En medio de la tensión, el presidente Donald Trump advirtió que, si Irán atacaba a un país no involucrado en el conflicto, Estados Unidos destruiría “por completo” el yacimiento de gas South Pars. Trump declaró que no deseaba autorizar un nivel de violencia que pudiera tener consecuencias a largo plazo para Irán, pero que tomaría represalias si la planta de GNL de Qatar volvía a ser atacada.
Desde el inicio de la guerra, más de 20 embarcaciones fueron atacadas y Teherán bloqueó el estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave donde circula alrededor del 20% del tráfico petrolero y gasífero mundial.
Este estrecho es vital para la producción de crudo de Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Bahrein, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, transportando aproximadamente 19 millones de barriles diarios por un promedio de 13 buques al día. Un legislador iraní indicó que Teherán estaba considerando cobrar tasas de tránsito a los buques que transitan por el estrecho de Ormuz.
Ante esta situación, los mercados internacionales reaccionaron de forma negativa. Las principales bolsas asiáticas registraron importantes caídas, tendencia que se profundizó en Europa y en Wall Street. El índice Nikkei de Tokio cayó 3,38%, el Kospi de Seúl bajó 2,73% y el indicador de la Bolsa de Shanghai retrocedió 1,39%.