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“Muchos se pasaron del gas natural a la garrafa por el precio”

Hace 20 años que Miguel de la Iglesia lleva adelante la distribuidora de gas Shell en Villa Nueva. Habló del repunte en la venta de garrafas por el frío intenso y, sobre todo, por los altos precios de la red. Un cambio de paradigma a la hora de calefaccionarse

Como una bandada de gaviotas que anuncia peces en el mar, los compradores de garrafas confirman la llegada del invierno en la ciudad. Y ahí están todos ellos, formando fila con sus envases de diez y quince kilos; garrafas azules o verdes como enormes bolos de hierro que no podrán voltear las bolas de nieve de junio de ningún bowling. Padres y madres. Chicos y chicas. Dueños de casas e inquilinos. Gente de campo y gente de pueblo. No importa de dónde vengan. Lo que importa es que todos se hacen un tiempo para llegar hasta el galpón de don Miguel de la Iglesia, el distribuidor de Shell en Villa Nueva, antes de que caiga el sol de la tarde. 

Le pregunto a don Miguel, el hombre más requerido en las dos Villas cuando llega el frío, si se están vendiendo más garrafas que el anterior invierno.

“Sí, seguro. Pero es difícil de comparar porque el invierno pasado no hizo nada de frío. Y por eso no tuvimos tanta venta. Y mirá lo que son las cosas. Todavía estamos en otoño y ya hay cola de gente. Esto es automático. Viene el frío y el consumo es inmediato”.

-¿Está vendiendo a gente de Villa Nueva o también vienen de Villa María?

-Viene gente de todos lados, de Villa María, del campo y de los pueblos. Bah... de toda la zona...

-¿Y no hay vendedores de garrafas en los pueblos?

-Sí, pero vienen acá por los precios. Pensá que una garrafa de diez kilos cuesta 215 pesos contra 250 en los pueblos. O sea que en muchas garrafas, la diferencia se siente.

-¿Aumentó la garrafa con respecto al año pasado?

-A esta altura del año pasado, la garrafa de 10 kilos costaba 135 pesos.Hoy está 80 pesos más cara. La de 15 kilos está a 325. Es el precio oficial. Hay muchos que no lo respetan. Pero hay una garantía...

Y Miguel señala el cartel de la entrada, anunciando que “en caso de detectar cualquier anomalía o un precio mayor al indicado, comuníquese al (011) 40211500”.

Principal fuente de calefacción en tiempos de crisis

-¿Cuántas garrafas está vendiendo en este invierno?


-No menos de un chasis por día, es decir unas 400 garrafas, contando las de 10 y 15 kilos. Pero también vendemos la de 45 para los comercios de mucho consumo. Esa no es de butano sino de propano, que tiene más presión.

-¿Esto indica que se ha vuelto a la garrafa como antes?

-Hoy son muchos los que se han pasado del gas natural a la garrafa por cuestión de precio. La garrafa sigue siendo más barata y la regulás vos. Y es una ventaja.

-¿Y ustedes venden envases?

-No. Es lo más difícil de conseguir y no tiene un precio fijo. Hoy, ningún particular te vende una garrafa vacía. La tenés que conseguir en alguna compraventa o por Mercado Libre. Y te pueden pedir desde 500 a dos mil pesos. Una locura.

-Fuera de la conveniencia de la garrafa ¿hay algún aumento a la vista?

-De momento, no. Esto no tiene que ver con el aumento del dólar ni del combustible. Al menos no nos avisaron nada. Y tanto nosotros como distribuidores de Shell de Villa Nueva como la YPF de Villa María, somos los únicos vendedores oficiales. Ya hace 20 años que estamos aquí.

-¿Y en estos veinte años cuál fue la época de más demanda?

-Eso fue hace cuatro años, cuando faltaba el gas y la gente hacía cola. Era porque no nos estaban entregando desde Córdoba. Pero ahora no tenemos ese problema...

Una pareja sube una garrafa de 10 kilos al baúl del auto y un hombre de campo levanta una de quince hasta su chata. Debajo, Hugo Quartapelle, una de las glorias del boxeo local, le gana cada round por nocáut a esos robustos púgiles de acero que acarrea cada día y que acaso sean de su peso y categoría. 

Detrás de los galpones, el sol se pone en el horizonte villanovense. Será una tarde fría pero muy pronto las casas encenderán cocinas y estufas; alimentadas por ese corazón atómico de diez kilos bombeando butano. Una sangre inasible que calentará los cuerpos y las almas en la noche.



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

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