Opinión | Gobierno | semana | Consumo

Micro y macro: una economía para cada lado de la grieta

Pese a que en mayo el consumo cayó, en parte por efecto del extenso y elevado proceso inflacionario, empresarios y comerciantes coinciden en que hay buen nivel de actividad. Pero los problemas estructurales siguen sin resolverse y a la escalada de precios le siguen la tensión cambiaria y el temblor financiero

El presidente Alberto Fernández tuvo un respiro con el fin de semana largo.Necesitaba un descanso después de la intensidad que tuvo la semana económica que terminó con la conmemoración de la muerte de Martín Miguel de Güemes el viernes. El contexto internacional y la fragilidad expuesta de la economía nacional volvieron a potenciar la turbulencia en mercados financieros, y una movida surgida desde el propio Anses hizo desplomar el valor de los bonos argentinos ajustados por CER. Nuevamente hubo, al menos, descoordinación en áreas sensibles del Gobierno.

Pero el Presidente aprovechó las últimas horas para contrastar aquello con una mirada diferente y dijo que la economía argentina vuela y que el país tiene gran nivel exportador. A esta mirada hay muchos empresarios que la sostienen y que aseguran que más allá de idas y vueltas la micro da buenas señales.

Pero allí habría que hacer algunas observaciones que al menos relativizan la definición. En realidad, los últimos datos de consumo indican que el vuelo empezó a ir hacia abajo porque según la Came hay un enfriamiento en casi todos los rubros. En mayo, el dato general dio abajo 3,4%. Ayer, el dato de consumo del Día del Padre dio casi un empate con el año pasado al mostrar un crecimiento del 1,4% frente a igual fecha de 2021. El freno al crecimiento es consecuencia del persistente y elevado nivel de inflación que va erosionando el poder adquisitivo. Los ingresos alcanzan para comprar cada vez menos bienes y servicios y entonces es lógico que el consumo en algún punto se deteriore. Se venía advirtiendo como posibilidad y es, parece, lo que empezó a advertirse en el mercado. Además, todavía hay salarios viejos con precios nuevos, debido a cierto atraso en las paritarias.

En el otro aspecto, el de las exportaciones, hay sin dudas ingresos récords, pero no por volumen, sino por precio. Es decir, la Argentina no está exportando más bienes y servicios, sino que se ve favorecida por una coyuntura mundial que disparó el valor de lo que el país vende. Es un viento de cola que se viene registrando desde hace más de un año y que no tiene, por ahora, señales de deterioro. Alimentos y energía estarán por algún tiempo -aún no definido- en niveles altos debido a las consecuencias de la invasión rusa en Ucrania.

Esto podría generar una subinterpretación: Argentina tiene récords de ingreso de dólares y el Banco Central sigue vendiendo divisas. Una paradoja difícil de explicar a alguien que venga de visita al país. Pero lo cierto es que allí hay un puñado de datos que al menos están relacionados a la respuesta: en primer lugar hay un atraso del tipo de cambio oficial que alienta las importaciones y de hecho hay un debate puertas adentro del Gobierno sobre este punto. Pero el tema hace meses que se viene configurando, aunque la reacción oficial, como en muchos otros temas, tuvo dilaciones inexplicables. La llegada de Daniel Scioli al Ministerio de Desarrollo Productivo lo puso frente a esta problemática y deberá coordinar con Economía y con el Banco Central qué hacer. Lo primero que advirtió fue una especulación de sectores que aprovecharon para adelantar o “inflar” importaciones. Pero antes, hay alguien que habilita y genera esas condiciones. Si hay atraso cambiario y brecha entre la cotización oficial y el blue lo más lógico es que se favorezca la importación y se castigue la exportación. De hecho, para graficar esto último, en estos meses la cadena porcina viene advirtiendo el ingreso masivo de toneladas de cerdo brasileño a la Argentina cuando las granjas nacionales tienen capacidad de sobra para abastecer el mercado. El tipo de cambio es clave para explicar eso. Del mismo modo, en el Alto Valle, los productores de manzana denuncian la importación de esa fruta cuando la oferta local es infinitamente más amplia que la demanda.

Pero el tipo de cambio sigue siendo un ancla, aunque claramente insuficiente, para contener la aceleración de la inflación, que ya superó el 60% anual y va subiendo. Esto no es especulativo, sino que cuando se conozca el dato de junio va a reemplazar el de ese período del año pasado, que fue de 3,2; cualquier dato por encima de esa cifra seguirá aumentando el valor acumulado anual. ¿Puede ser menor a 3,2% la inflación de este mes? Escasamente probable. Y en julio de 2021 la inflación fue de 3% y en agosto, del 2,5%. Hay más suba por delante.

A ese cuadro complejo se sumará ahora el ajuste tarifario que el Gobierno asegura que pegará fuerte sólo en el 10% más rico, pero las primeras explicaciones de la segmentación dejaron océanos de dudas sobre la implementación y los alcances.

Lo cierto es que subirán las tarifas y acaba de aumentar el gasoil. Si lo primero es como lo segundo, hay que esperar incrementos fuertes. El Gobierno anunció que el litro de combustible aumentaría 12% la semana pasada pero en los surtidores del interior cordobés perforó los $ 200 por litro, con un alza del 44% en los últimos 90 días. Sólo el de la semana pasada fue del 20%. Con la gran dependencia del transporte de cargas terrestre que tiene el país es de esperar que esto también alimente la suba de los productos transportados porque los fletes serán más caros.

No la tiene fácil el Gobierno y en particular porque viene mostrando una persistente falta de reacción en las soluciones de los problemas, un déficit que en muchas ocasiones fue el reflejo de la falta de uniformidad de criterios y de una línea clara de acción. Y si no, ¿qué pensará el ministro Domínguez de la nueva idea del Presidente sobre Vicentín y la necesidad de intervenir en el mercado de granos en el país?

GonzaloDal Bianco.