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"Hay que devolver la plaza a Villa María"

Carlos Herrera consideró que "la ciudad es grande y hermosa, hay buenos jugadores, buenos hoteles, buenos predios para entrenar, buena ubicación, y aunque falte el gran estadio, Alumni debe trabajar para jugar en Primera B Nacional"

El goleador del pueblo. La inmortal imagen del temible artillero. Carlos Herrera festeja el día que hizo 3 goles en una promoción.

 

La ciudad extraña sus gritos, y el “muchachito de la película” vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida. Necesitaba pasar unos días de campo en la cuarentena con su padre, hermano y familia.

“No cambio nada por el campo. El fútbol me permitió conocer Colombia, que es bellísima, Rumania, Austria, Moldavia, Hungría, pero el campo me puede. Más allá de los ascensos con Alumni y Central Córdoba, quedan amigos”, dijo.

Así como el asesino vuelve al lugar del crimen, Carlos Herrera necesitaba pasar por el frente de Plaza Ocampo, donde dejó el tendal de arqueros lamentándose.

El vaquero más rápido del centro del país ya partió hacia Tres Arroyos, donde lo esperaban su señora Ivana, y sus hijas: Victoria (6 años) y Camila (8 meses).

“La más chica está sorprendida porque como pasé 15 días en Villa María, me mira como diciendo de dónde salió este. Aparecí y está confundida”, afirma feliz.

Comenta que “hace 13 años que conocí a Ivana, y ya estoy radicado con ella en Tres Arroyos. Bahía Blanca está un poco complicada, y me bajé acá del colectivo cuando veníamos de jugar en San Luis”.

Juega desde hace 3 temporadas en Villa Mitre. Afirma que “es muy probable que esta noche cierre el acuerdo para continuar otro año. Estoy bien, la gente acompaña, el club tiene intenciones de ascender, se practican otros deportes, y hay un orden económico desde que ingresó la actual conducción”.

Remarca que “el martes 18 de marzo íbamos a jugar contra Independiente por Copa Argentina. Se suspendió por la cuarentena”.

En la pasada edición le convirtió un gol a Newell’s Old Boys (2-1) y otro a San Martín de San Juan (1-0) a los que Villa Mitre que eliminó, cayendo en cuartos de final ante Central Córdoba de Santiago, que jugaría la final ante River Plate.

Ante el “ferroviario”, club en el que convirtió el gol del ascenso y es muy querido, fue expulsado. “No aprendo más, como alguna vez me dijiste. Me dieron 3 fechas, y tengo que cumplirlas. Me perderé el partido contra Independiente. Me quiero morir”, dijo.

Ese temperamento es el que también lo ayuda a convencerse de que hará un gol. El optimismo del goleador y su olfato son innatos. “Ya estoy cuarto entre los máximos goleadores de Villa Mitre. Obvio que lejos del goleador histórico, que tiene más de 100 goles. Yo hice 27 y aunque estoy lejos de Martín Carrilo, es una buena marca en un par de temporadas y media”.

Consideró que “Luis Medero (ex marcador central de Boca) fue DT mío en Central Córdoba, y me dijo: ‘No hay muchos jugadores de fútbol de ascenso que superaron los 100 goles como vos, Falucho’. Si bien yo hice varios en Argentino ‘B’, me dijo siempre que ‘hacer goles es lo más difícil’. La verdad es que yo tengo esa misión”.

“Superé los 130 goles, y ustedes saben que más de 60 festejé en Alumni. Es una linda marca, pero lo que nunca me olvido es que el goleador convierte gracias a los otros 10 compañeros. El mérito de hacer goles es repartido”, indicó.

De profesión goleador

Es indudable que fue el vaquero más rápido del centro del país. Desde niño convirtió goles en el baby y en inferiores, donde superó los 15 en un partido con Argentino, donde se formó. “Yo estoy mucho más identificado con Alumni, pero mis amigos del baby de Argentino son para toda la vida. Estuve con ellos: Alaniz, Vassia y Matta”.

Aquella clase ‘85 del “lobo” fue campeona local y Provincial en Embalse y en La Calera. “Aprendí desde niño que uno está para eso. Vive del gol, y en el área rival. Si no fuera por los otros 10 que están atrás, no podés convertir”.

“Es como me dijo Lucas Godoy en mi primera etapa en Alumni, o el ‘Tanito’ Riggio después. Tengo una virtud, que es estar donde cae la pelota”, manifiesta.

Insiste en que “siempre presiento dónde puede caer la pelota, o lo olfateo, adentro o afuera del área. Ya aprendí a convivir con el gol”.

“Tano” Riggio no terminaba una práctica sin que “Falucho” convirtiera 2 goles. Y ese año fue el máximo goleador del Argentino “A”. Pero recuerda su frase cuando le tocó jugar con otro 9 como Leo Abálsamo. “Yo busco y saco provecho de la basurita que deja él”.

“No me acordaba de esa frase. Yo siempre jugué con un 9 grandote de área, que forcejeaba, y peleaba. Yo buscaba esa basurita, pero alguien seguro que me dijo esa palabra, y me gustó declarar. Yo aprendí que el gol vale uno, sea de taco, de chilena o con la punta”.

Secretos de un ascenso

Herrera destacó que “con toda la humildad, me defiendo para definir con derecha, con zurda, o de cabeza. Me estaba olvidando de hacer goles de cabeza, pero en Villa Mitre hice un par. Me acordé”.

En su opinión “hay mucho roce en categorías no televisadas. Cada uno tiene su función. El arquero y el defensor las van a querer sacar a todas, el delantero las va a querer meter. Me tocó errar goles increíbles, que era más fácil hacerlos. Cuando se falla, hay que ir a buscar la siguiente con igual convicción, porque la que erraste, ya pasó”.

Los ascensos se consiguen con goles

Herrera confiesa que “el torneo en el que ascendimos recuerdo que hice un gol en la primera fecha en la Plaza con Estudiantes. Empatamos 1-1. Hice goles en los 3 primeros partidos en la Plaza (Estudiantes de San Luis 2-0 y La Emilia 1-1). Entré rápido en racha”.

“Falucho” fue goleador cada vez que se puso la casaca “albirroja”, y en 2005 también le convirtió a Estudiantes en San Luis (1-0) y a Sportivo Las Parejas (2-0). Formó una dupla letal con Alexis Olivera. Claro que atrás estaban “Diablo” Monserrat, “Beto” Fernández, “Betito” Carranza y “Tota” Medina, que irían perdiendo peso hasta irse del club por un enojo económico. Sólo quedó el “Diablo”, y un grupo de jugadores que serían héroes.

“En 2006 ya no teníamos tanta experiencia, pero era un buen equipo. También lo inicié con un gol de cabeza a Estudiantes en el Estadio Ciudad de Río Cuarto (1-0)”, recuerda. Luego fueron 2 en la Plaza ante Real Arroyo Seco (5-2).

Tres partidos sin convertir eran mucho para “Falucho”, que volvería a marcar una vez más contra Estudiantes. Fue en aquel clásico que Alumni ganó 2-1, y al otro gol lo marcó Mayco Basualdo en la agonía del partido en la Plaza. Con dos goles más a Estudiantes de San Luis, llegó a los 11 gritos sagrados.

Sin embargo, no alcanzó para ganar el Clausura su gol ante Chaco For Ever (2-2), que había ganado 1-0 en la ida. Como Alumni ya había ganado el Apertura (venció a 9 de Julio de Morteros en la final), accedió a semifinales.

Carlos Herrera anotó en el 1-1 ante Sol de América en Formosa, al que goleó 3-0 en la Plaza.

Rescatar un 0-0 en la final ante Central Norte en Salta pareció suficiente para dar la vuelta olímpica en la Plaza, pero el 0-0 se repitió, y los penales castigaron (3-5).

Resalta “Falucho” que “en ese equipo estuve derecho, y sabía que iba a llegar. Se logró el objetivo a través de una promoción con Juniors, que definimos en Plaza Ocampo (5-0). Fallamos un penal y nos echaron un jugador en la revancha, pero Juniors (ganó 2-0) ya no podía revertirlo”.

Razones de peso

Aclaró que “empecé de titular en el equipo que ascendió porque no le llegó el pase a Alexis Olivera. Le hice el gol a Estudiantes, que nos empató sobre la hora. Ese torneo arranqué y terminé jugando”.

Agregó que “se probaban jugadores todos los días en la AFUCO. De acá estábamos Guzmán, Carassai, Barrera, Bolatti, José, Mayco Basualdo y Moyano, que ya estaba”.

Recalcó que “era muy injusto si ese equipo no ascendía. Al Apertura lo ganamos con claridad, con un equipazo. Se fueron varios, y en el Clausura perdimos la final con Chaco For Ever. En play off le ganamos a Sol de América de Formosa”.

“Los jugadores de renombre jerarquizaron el plantel. La presentación fue ante Belgrano a cancha llena. Hacía un frío tremendo, pero Alumni tenía sueño y hambre de querer conquistar”, afirmó.

“Se invirtió mucho, y con convocatoria, con orden y organización se logró el ascenso que merecimos ante Juniors. No se dio en la final porque los penales jugaron para Central Norte, pero contra Juniors se tenía que dar”, consideró.

Por último enfatizó: “Todavía me cuesta creer que Alumni no esté jugando un torneo de AFA. Villa María está capacitada para jugar en B Nacional. La ciudad es grande y hermosa, la ubicación es bárbara, hay buenos jugadores, hoteles, buenos predios para entrenar, hay empresarios fuertes, y aunque falte el gran estadio, tiene todo. En 2005 estábamos todos comprometidos y unidos, desde los sponsors, hasta los jugadores. La dirigencia jugó con fuego, pero ahora hay que devolver la plaza a Villa María. Volví y la vi grande, crecida y hermosa”.