El excanciller Héctor Timerman murió ayer a los 65 años luego de pelear contra un cáncer hepático que padecía desde hacía tiempo y se le había extendido a huesos y pulmones, mientras afrontaba la causa judicial por el presunto encubrimiento del atentado a la Amia por la firma del Memorándum con Irán.
El exfuncionario de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner había viajado en marzo pasado a Estados Unidos para tratarse la enfermedad, pero en los últimos meses se lo notó desmejorado.
Su última aparición pública había sido el 13 de julio pasado, cuando declaró por videoconferencia.
"Lo lamento, pero es día a día. Además de cáncer tengo otras enfermedades", había expresado, y negó ante el tribunal que haya habido alguna maniobra para encubrir a los iraníes buscados por su responsabilidad en el ataque del 18 de julio de 1994, que causó 85 muertos y cientos de heridos.
"Cuatro años pasaron... ¿Pueden decirme en qué avanzó la causa? Lo único que avanza es mi cáncer y esa es una gran frustración", señaló.
Excarcelado por “razones humanitarias”
Tras pasar un tiempo en prisión domiciliaria por esa investigación, el juez federal Sergio Torres, que en ese momento subrogaba a su par Claudio Bonadio, le concedió en marzo la excarcelación por "razones humanitarias y extraordinarias" para que así pudiera ir a tratarse a Estados Unidos.
Es que tenía previsto viajar a principio de año a la ciudad de Nueva York, pero cuando estaba en el aeropuerto no pudo abordar el avión ya que Estados Unidos le había revocado la visa debido a su condición procesal.
Hijo del periodista Jacobo Timerman, fundador del diario La Opinión, Héctor también comenzó su carrera en el mundo de los periódicos. En 1976, cuando tenía sólo 22 años, dirigió durante un corto tiempo el matutino La Tarde. Ese rol le valió un lugar controvertido en sectores de la opinión pública, que consideraron "procesista" a esa publicación vespertina fundada por su padre, razón por la que en 2010 el entonces canciller hizo un "mea culpa" por una foto en la que aparecía (junto a otros directores de diarios) con el dictador Jorge Videla luego del golpe del 24 de marzo de 1976.
En 1977, ese gobierno secuestró, torturó y obligó a exiliarse a Jacobo Timerman, quien se refugió en Estados Unidos entre 1979 y 1984.
En 1978, Héctor Timerman también tuvo que abandonar el país por la dictadura y desde Nueva York realizó acciones para lograr la liberación de su padre con el apoyo de organizaciones internacionales de Derechos Humanos.
En el 2003 entró a la política de la mano de Néstor Kirchner, que lo nombró cónsul general en Nueva York y luego embajador en EE.UU.
En el 2010, la exmandataria Cristina Kirchner lo designó ministro de Relaciones Exteriores en reemplazo de Jorge Taiana: estando en este cargo es que negoció el Memorandum con Irán.
El fallecido fiscal Alberto Nisman lo acusó de haber organizado un acuerdo con las autoridades del país islámico para encubrir el atentado a la Amia a cambio de mejores intercambios comerciales.
Timerman siempre negó la presunta cumbre secreta en la ciudad siria de Alepo y sostuvo que "Irán negoció con la Argentina porque necesitaba mostrarle al mundo que podía negociar con un país extranjero" y "no porque le interesara" resolver la cuestión Amia.
"Cada vez tengo menos fuerzas y quiero demostrar quién miente y quién dice la verdad", fue uno de los últimos mensajes que publicó el excanciller en Twitter.
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Su última aparición pública había sido el 13 de julio pasado, cuando declaró por videoconferencia.
"Lo lamento, pero es día a día. Además de cáncer tengo otras enfermedades", había expresado, y negó ante el tribunal que haya habido alguna maniobra para encubrir a los iraníes buscados por su responsabilidad en el ataque del 18 de julio de 1994, que causó 85 muertos y cientos de heridos.
"Cuatro años pasaron... ¿Pueden decirme en qué avanzó la causa? Lo único que avanza es mi cáncer y esa es una gran frustración", señaló.
Excarcelado por “razones humanitarias”
Tras pasar un tiempo en prisión domiciliaria por esa investigación, el juez federal Sergio Torres, que en ese momento subrogaba a su par Claudio Bonadio, le concedió en marzo la excarcelación por "razones humanitarias y extraordinarias" para que así pudiera ir a tratarse a Estados Unidos.
Es que tenía previsto viajar a principio de año a la ciudad de Nueva York, pero cuando estaba en el aeropuerto no pudo abordar el avión ya que Estados Unidos le había revocado la visa debido a su condición procesal.
Hijo del periodista Jacobo Timerman, fundador del diario La Opinión, Héctor también comenzó su carrera en el mundo de los periódicos. En 1976, cuando tenía sólo 22 años, dirigió durante un corto tiempo el matutino La Tarde. Ese rol le valió un lugar controvertido en sectores de la opinión pública, que consideraron "procesista" a esa publicación vespertina fundada por su padre, razón por la que en 2010 el entonces canciller hizo un "mea culpa" por una foto en la que aparecía (junto a otros directores de diarios) con el dictador Jorge Videla luego del golpe del 24 de marzo de 1976.
En 1977, ese gobierno secuestró, torturó y obligó a exiliarse a Jacobo Timerman, quien se refugió en Estados Unidos entre 1979 y 1984.
En 1978, Héctor Timerman también tuvo que abandonar el país por la dictadura y desde Nueva York realizó acciones para lograr la liberación de su padre con el apoyo de organizaciones internacionales de Derechos Humanos.
En el 2003 entró a la política de la mano de Néstor Kirchner, que lo nombró cónsul general en Nueva York y luego embajador en EE.UU.
En el 2010, la exmandataria Cristina Kirchner lo designó ministro de Relaciones Exteriores en reemplazo de Jorge Taiana: estando en este cargo es que negoció el Memorandum con Irán.
El fallecido fiscal Alberto Nisman lo acusó de haber organizado un acuerdo con las autoridades del país islámico para encubrir el atentado a la Amia a cambio de mejores intercambios comerciales.
Timerman siempre negó la presunta cumbre secreta en la ciudad siria de Alepo y sostuvo que "Irán negoció con la Argentina porque necesitaba mostrarle al mundo que podía negociar con un país extranjero" y "no porque le interesara" resolver la cuestión Amia.
"Cada vez tengo menos fuerzas y quiero demostrar quién miente y quién dice la verdad", fue uno de los últimos mensajes que publicó el excanciller en Twitter.

