En el marco del Programa de Salud Preventiva que lleva adelante la secretaría de Salud de Hernando, más de 150 alumnos de nivel primario participaron de talleres de prevención de abusos. La propuesta impulsada por el Municipio apunta no sólo a visibilizar una problemática cada vez más grave y presente en la sociedad argentina, sino que al mismo tiempo generar herramientas para poder abordar dichos casos.
De hecho, se tomaron como base para impulsar las jornadas las estadísticas del ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, que reflejan que a principios de 2017 de los 1.487 casos denunciados, el 60% corresponde a niñas abusadas por su padre o padrastro.
Eugenia Monetti, coordinadora del programa, explicó que la temática fue encuadrada en el marco de una propuesta que incluía como ejes la alimentación, el embarazo adolescente, las adicciones y el medioambiente. “Este año incorporamos prevención del abuso y la violencia de genero”, le dijo a PUNTAL VILLA MARÍA.
Recordó que el año pasado se abordó la prevención del embarazo precoz en el primario “y para no repetir talleres que vayan por el mismo camino, y ante los índices crecientes de abuso en menores, lo desviamos hacia este . Es un taller que está planteado para el primario, y baja con las sugerencias de la Ley de Educación Sexual”.
Consultada sobre lo que sea borda en las jornadas, aclaró que “no trabajamos abuso concretamente, sino todo lo que tiene que ver con el conocimiento del cuerpo, el respeto del cuerpo de los demás, las partes íntimas, los derechos del niños. Y después hay un bloque más específico en el que conocemos los tipos de violencia, situaciones a lo que los chicos están expuesto y pueden derivar en algún riesgo”.
La tarea se da escuela por escuela, y en esta ocasión comprendió a alumnos de cuarto y quinto grado. Monetti consideró que la iniciativa permite que los chicos “manifiesten inquietudes, muchos cuentan su realidad. Incluso cuando se detecta algún caso de riesgo o caso concreto, interviene Acción Social con las trabajadoras, y en caso necesario el Juzgado”.
“Es un taller divertido y movilizador para ellos. Para nosotros es desafiante porque hay que tener cuidado con la manera de encararlo porque muchas veces se trabaja con chicos que han sido víctima. Lamentablemente, de 7 colegios que trabajamos, en 5 hubo algún caso. Y no es que se detectó ahora, sino que antes de ingresar siempre preguntamos en la institución”, consideró.
Entendió que al ser personal ajeno al establecimiento, los alumnos se expresan distinto: “hubo un caso de un nene que se acercó y nos contó. A la seño la ven todos los días entonces es como si fuera de la familia, pero cuando va alguien de afuera se abren un poco más y se animan a hablar”.
La diferencia entre las escuelas públicas y privadas
“Los chicos se enganchan y son muy participativos”, resaltó Monetti, aunque aclaró que “encontramos una diferencia grande en las respuestas de los chicos de las escuelas primarias privadas y las públicas. Los de las privadas tienen conocimiento, incluso conceptual teórico del tema, porque están mucho más estimulados en un montón de aspectos, entonces participan con más soltura y están un poco más lejos de esas realidades. En cambio, en las públicas, especificamente es más difícil porque la mayoría de los casos están en esas escuelas. No obstante no hay que estigmatizar, hay casos en todos lados, pero en las públicas cuesta un poco más porque hay determinadas palabras o mencionan situaciones que los chicos lo viven o tienen naturalizado. Entonces para no herir a nadie, hay que ser más cuidadosos. El año pasado nos pasó que una nena se levantó y se fue del aula”.
Igualmente, insistió en la necesidad de que es preferible “hablar y no que sea un tabú en el que ellos se encierran cuando pasa”.
Monetti explicó que las escuelas no están obligadas a recibir los talleres, sino que se cursan invitaciones. “Las escuelas deciden. Hubo dos que no participaron; la especial porque lo tiene previsto para el segundo semestre para no cambiar tanto la currícula ahora, y la otra es una escuela religiosa, sobre la que cuesta más trabajar estos temas ya que tienen su propio proyecto y decidieron no participar”.
La funcionaria igualmente insistió en la necesidad de “hablar. Son temas tan complejos que hay un montón de otras maneras en las que ellos -por los chicos- nos manifiestan; si uno no les da espacio pasan desapercibidas y no son visibles. Mientras más se mueva el ‘avispero’ en este sentido, más facil será prevenir”.
Daniel Brusa. Redacción Puntal Villa María
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Eugenia Monetti, coordinadora del programa, explicó que la temática fue encuadrada en el marco de una propuesta que incluía como ejes la alimentación, el embarazo adolescente, las adicciones y el medioambiente. “Este año incorporamos prevención del abuso y la violencia de genero”, le dijo a PUNTAL VILLA MARÍA.
Recordó que el año pasado se abordó la prevención del embarazo precoz en el primario “y para no repetir talleres que vayan por el mismo camino, y ante los índices crecientes de abuso en menores, lo desviamos hacia este . Es un taller que está planteado para el primario, y baja con las sugerencias de la Ley de Educación Sexual”.
Consultada sobre lo que sea borda en las jornadas, aclaró que “no trabajamos abuso concretamente, sino todo lo que tiene que ver con el conocimiento del cuerpo, el respeto del cuerpo de los demás, las partes íntimas, los derechos del niños. Y después hay un bloque más específico en el que conocemos los tipos de violencia, situaciones a lo que los chicos están expuesto y pueden derivar en algún riesgo”.
La tarea se da escuela por escuela, y en esta ocasión comprendió a alumnos de cuarto y quinto grado. Monetti consideró que la iniciativa permite que los chicos “manifiesten inquietudes, muchos cuentan su realidad. Incluso cuando se detecta algún caso de riesgo o caso concreto, interviene Acción Social con las trabajadoras, y en caso necesario el Juzgado”.
“Es un taller divertido y movilizador para ellos. Para nosotros es desafiante porque hay que tener cuidado con la manera de encararlo porque muchas veces se trabaja con chicos que han sido víctima. Lamentablemente, de 7 colegios que trabajamos, en 5 hubo algún caso. Y no es que se detectó ahora, sino que antes de ingresar siempre preguntamos en la institución”, consideró.
Entendió que al ser personal ajeno al establecimiento, los alumnos se expresan distinto: “hubo un caso de un nene que se acercó y nos contó. A la seño la ven todos los días entonces es como si fuera de la familia, pero cuando va alguien de afuera se abren un poco más y se animan a hablar”.
La diferencia entre las escuelas públicas y privadas
“Los chicos se enganchan y son muy participativos”, resaltó Monetti, aunque aclaró que “encontramos una diferencia grande en las respuestas de los chicos de las escuelas primarias privadas y las públicas. Los de las privadas tienen conocimiento, incluso conceptual teórico del tema, porque están mucho más estimulados en un montón de aspectos, entonces participan con más soltura y están un poco más lejos de esas realidades. En cambio, en las públicas, especificamente es más difícil porque la mayoría de los casos están en esas escuelas. No obstante no hay que estigmatizar, hay casos en todos lados, pero en las públicas cuesta un poco más porque hay determinadas palabras o mencionan situaciones que los chicos lo viven o tienen naturalizado. Entonces para no herir a nadie, hay que ser más cuidadosos. El año pasado nos pasó que una nena se levantó y se fue del aula”.
Igualmente, insistió en la necesidad de que es preferible “hablar y no que sea un tabú en el que ellos se encierran cuando pasa”.
Monetti explicó que las escuelas no están obligadas a recibir los talleres, sino que se cursan invitaciones. “Las escuelas deciden. Hubo dos que no participaron; la especial porque lo tiene previsto para el segundo semestre para no cambiar tanto la currícula ahora, y la otra es una escuela religiosa, sobre la que cuesta más trabajar estos temas ya que tienen su propio proyecto y decidieron no participar”.
La funcionaria igualmente insistió en la necesidad de “hablar. Son temas tan complejos que hay un montón de otras maneras en las que ellos -por los chicos- nos manifiestan; si uno no les da espacio pasan desapercibidas y no son visibles. Mientras más se mueva el ‘avispero’ en este sentido, más facil será prevenir”.
Daniel Brusa. Redacción Puntal Villa María

