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Un cabrerense que estuvo en el Mundial 86 quiere que su bandera vaya a Rusia

Junto a dos amigos, Aldo Alovero alentó a la selección que en ese año ganó su segunda copa. Aún tiene el paño con el nombre de su ciudad que flameó en el estadio Azteca. Confiado en que tiene impregnado el espíritu triunfalista, la ofrece a los hinchas que viajen para que la lleven y animen al equipo argentino
 
General Cabrera.- Aldo Alovero es vecino de barrio Hipódromo de esta ciudad. En 1986, junto a dos amigos  estuvieron en México alentando a la selección argentina, año en que logró la segunda copa. Hoy, y ante el inicio de un nuevo Mundial, este cabrerense quiere que la bandera por ellos portada en aquel tiempo vuelva a la cancha y ofrece prestarla a quien viaje a Rusia.

A 32 años, el futbolero de toda la vida y arquero de Club Sportivo Belgrano de General Cabrera evoca su participación como hincha.

Una bandera hecha con sus propias manos y con ayuda de sus allegados anduvo "bien en lo alto y flameó orgullosa", al lado del "barrilete cósmico" y la gambeta interminable y efectiva de Diego Maradona. 

"Nosotros hicimos una bandera bastante improvisada. La llevamos para tenerla y que nos identificara, y hoy la bandera es mi orgullo y les digo que la paseamos por todos lados. En aquel año fuimos Alfredo Sassarolli, Cholo Chiapella y yo, que me enganché al último porque faltando 7 días no tenía ni pasaporte. Un amigo nos consiguió en Buenos Aires un pasaporte en 3 días. En cuanto al costo, casi estábamos en la época en la que un peso era un dólar. Y nosotros fuimos al Mundial, cambiábamos 100 dólares y nos dieron $67.000 mexicanos. Una linda comida con cerveza recuerdo salía 2.300 pesos mexicanos. Quiere decir que con 100 dólares comíamos 30 veces. En esa época la economía era muy favorable para viajar", cuenta Aldo Alovero.

En estos días previos Alovero se encontró con los jóvenes que van al Mundial y les ofreció la bandera que flameó junto al equipo de Bilardo y que estuvo en la tribuna de una fecha histórica para el fútbol argentino.

"Quiero que los chicos lleven la bandera a Rusia, pero ellos no quieren porque saben del significado histórico de la bandera para la ciudad y para todos los futboleros. Ellos tienen miedo de que se la roben. Además, se comenta que en las plazas públicas estarían prohibiendo llevar banderas con inscripciones para evitar insultos, agresiones o quema de banderas. La Policía es muy rigurosa".

En el ambiente futbolero las cábalas son las que abundan y seguramente Alovero guarda la esperanza de que esta bandera tenga impregnado en su tela el espíritu triunfalista que le permitió a Argentina ganar el Mundial 86.

Detrás del arco de Pumpido

"Esta bandera estuvo en el estadio Azteca el 22 de junio de 1986. Argentina contra Inglaterra. Los chicos que van ahora a Rusia ni siquiera habían nacido, porque tienen 27 años. Estuvo detrás del arco de Pumpido, en el primer tiempo”.

Orgulloso este cabrerense precisa que ellos con su bandera salieron en la transmisión televisiva en todo el país.

“También aparecimos en dos diarios importantes de México. Vimos el mejor gol de Maradona, no vimos el gol con la mano, y en el segundo gol de Maradona, cuando lo hizo se paró todo el estadio a aplaudir. Unos 200 hooligans que estaban un poco más arriba, y, hecho el segundo gol por Maradona, se vinieron para el lado en que estábamos como a querer pegarnos, pero los argentinos no hicieron ni un sólo paso hacia atrás. Finalmente no nos pegaron", relata sin olvidar detalle.

Experiencia inolvidable

Los tres cabrerenses, dos de ellos ya fallecidos, no pudieron entrar a ver la final del Mundial 1986. 

"Los brasileros, confiados en que iban a llegar a la final, se compraron todas las entradas por adelantado y luego las revendían a cifras muy altas. Yo tuve la oportunidad de entrar a ver la final pero, por no dejar solos a mis otros dos amigos y compañeros de viaje, me quedé afuera”, sigue contando.

Alovero recuerda que el festejo en las afueras de la cancha fue inolvidable. "Nos fuimos -terminado el partido- a una plaza cerca del estadio Azteca y había mariachis tocando, mucha gente y la bandera de General Cabrera la llevaba yo puesta en la espalda. Iba llegando un colectivo y una persona me dice: ‘¡¡¡Gringo Alovero!!!’ y era Pedro Nazor, jugador de Independiente Dolores de General Cabrera, adversario en las canchas de Cabrera, y el hijo, con quienes nos abrazamos y festejábamos allá en México el triunfo de la Argentina". 

Alovero dirigió el consejo y mensaje hacia los jóvenes que viajan al Mundial dentro de pocos días. "Yo les digo que ir al Mundial es disfrutar de un gran momento, más allá de si gana o pierde la Argentina. Es algo que no van a olvidar nunca. Es una experiencia fabulosa. Y para muchos irrepetible. Nosotros dijimos que nos íbamos a juntar en Italia 90, pero nunca pudimos volver a vivir una fiesta de estas", finalizó.

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