El politólogo cordobés Ignacio Liendo manifestó que la situación institucional que se generó a partir de las Paso, con un presidente sumamente debilitado y un referente opositor que no es un mandatario electo sino apenas un candidato, es sumamente riesgosa y compleja.
“Nunca se ha producido algo similar, en parte porque las Paso son algo nuevo. Va a ser muy difícil que los términos institucionales se puedan respetar, sobre todo después de las declaraciones que hizo Macri en conferencia de prensa. Pareció un presidente fuera de sí”, indicó Liendo.
Las complicaciones institucionales pasan por el hecho de que no se está ante una transición propiamente dicha, sino ante una situación absolutamente novedosa, como es un mandatario sin poder real y, del otro lado, nadie que haya sido instituido ni siquiera como presidente electo. Cuando Raúl Alfonsín adelantó el traspaso del mando en 1989 había un presidente electo, Carlos Saúl Menem, que tuvo que anticipar su arribo al poder por la magnitud de la crisis económica
“Es muy difícil respetar los términos instituidos. La pregunta es, entonces, cuál es el otro escenario. Y no hay respuesta porque no ha existido la anomalía. La única respuesta podría ser el 2001, pero no es la misma situación porque, evidentemente, Macri no piensa en la renuncia. Es una situación extremadamente extraña, muy riesgosa desde el punto de vista institucional y político y en la que el poder no se encuentra en ninguna parte. Creo que lo más sensato sería plantear un gobierno de transición, pero, con lo que dijo Macri en conferencia de prensa, no creo que Fernández lo acepte. No le conviene. Sólo le queda no hacer nada y esperar”, puntualizó el politólogo cordobés.
Agregó que existe un contexto paradójico porque está planteado como si existiera acefalía, pero con todos los cargos asignados y ocupados.
La gran pregunta, en este sentido, es cómo llegará Macri a finalizar su mandato si se trata de un gobierno vaciado de poder. Ayer, en algunos círculos del macrismo se barajaba la posibilidad de adelantar las elecciones previstas para el 27 de octubre, una chance que pareció absolutamente descartada en la conferencia de prensa que el jefe de Estado brindó durante la tarde acompañado por Miguel Ángel Pichetto.
“Adelantar las elecciones podría ser la opción menos costosa y que descomprimiría la tensión que existe actualmente. Debería hacerse por ley y en un proceso en el que también intervengan, por ejemplo, la Iglesia y toda la oposición. El problema es que Macri no ha dado ninguna señal. Y estamos ante un cuadro de situación que muestra la clásica figura del pato rengo: el problema es que pocas veces el pato ha estado tan rengo como ahora”, recalcó Liendo.
Y precisó: “En el caso de que haya un agravamiento del contexto, la decisión de cambiar la fecha de las elecciones debería darse a otro nivel: deberían participar la Iglesia, otras instituciones, todo el arco opositor en el Congreso. El inconveniente principal es que esas leyes son complejas porque requieren de mayorías calificadas. Pero alguna solución hay que sondear porque debe tenerse en claro que el partido se acabó, es cosa juzgada”.
Reacomodamiento
El politólogo consideró que no habría que descartar que los resultados del domingo provoquen un reacomodamiento del gobernador Juan Schiaretti y que exista un entendimiento con Alberto Fernández de cara a octubre.
Apuntó que tampoco hay que perder de vista la elección de Capital Federal, que Horacio Rodríguez Larreta ganó por amplio margen el domingo, y que ahora entra en una nueva zona de indefinición.
La situación política e institucional argentina entró en una zona de turbulencia con un desarrollo que todavía es una incógnita. Hasta ahora, el Gobierno no ha convocado a la oposición y ha justificado esa actitud en que, en realidad, no existe un proceso de transición porque no hay todavía un presidente electo.
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Las complicaciones institucionales pasan por el hecho de que no se está ante una transición propiamente dicha, sino ante una situación absolutamente novedosa, como es un mandatario sin poder real y, del otro lado, nadie que haya sido instituido ni siquiera como presidente electo. Cuando Raúl Alfonsín adelantó el traspaso del mando en 1989 había un presidente electo, Carlos Saúl Menem, que tuvo que anticipar su arribo al poder por la magnitud de la crisis económica
“Es muy difícil respetar los términos instituidos. La pregunta es, entonces, cuál es el otro escenario. Y no hay respuesta porque no ha existido la anomalía. La única respuesta podría ser el 2001, pero no es la misma situación porque, evidentemente, Macri no piensa en la renuncia. Es una situación extremadamente extraña, muy riesgosa desde el punto de vista institucional y político y en la que el poder no se encuentra en ninguna parte. Creo que lo más sensato sería plantear un gobierno de transición, pero, con lo que dijo Macri en conferencia de prensa, no creo que Fernández lo acepte. No le conviene. Sólo le queda no hacer nada y esperar”, puntualizó el politólogo cordobés.
Agregó que existe un contexto paradójico porque está planteado como si existiera acefalía, pero con todos los cargos asignados y ocupados.
La gran pregunta, en este sentido, es cómo llegará Macri a finalizar su mandato si se trata de un gobierno vaciado de poder. Ayer, en algunos círculos del macrismo se barajaba la posibilidad de adelantar las elecciones previstas para el 27 de octubre, una chance que pareció absolutamente descartada en la conferencia de prensa que el jefe de Estado brindó durante la tarde acompañado por Miguel Ángel Pichetto.
“Adelantar las elecciones podría ser la opción menos costosa y que descomprimiría la tensión que existe actualmente. Debería hacerse por ley y en un proceso en el que también intervengan, por ejemplo, la Iglesia y toda la oposición. El problema es que Macri no ha dado ninguna señal. Y estamos ante un cuadro de situación que muestra la clásica figura del pato rengo: el problema es que pocas veces el pato ha estado tan rengo como ahora”, recalcó Liendo.
Y precisó: “En el caso de que haya un agravamiento del contexto, la decisión de cambiar la fecha de las elecciones debería darse a otro nivel: deberían participar la Iglesia, otras instituciones, todo el arco opositor en el Congreso. El inconveniente principal es que esas leyes son complejas porque requieren de mayorías calificadas. Pero alguna solución hay que sondear porque debe tenerse en claro que el partido se acabó, es cosa juzgada”.
Reacomodamiento
El politólogo consideró que no habría que descartar que los resultados del domingo provoquen un reacomodamiento del gobernador Juan Schiaretti y que exista un entendimiento con Alberto Fernández de cara a octubre.
Apuntó que tampoco hay que perder de vista la elección de Capital Federal, que Horacio Rodríguez Larreta ganó por amplio margen el domingo, y que ahora entra en una nueva zona de indefinición.
La situación política e institucional argentina entró en una zona de turbulencia con un desarrollo que todavía es una incógnita. Hasta ahora, el Gobierno no ha convocado a la oposición y ha justificado esa actitud en que, en realidad, no existe un proceso de transición porque no hay todavía un presidente electo.

