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"Cerramos los ojos y vemos el incendio"

La villamariense Antonella Giraudo puso en palabras el “infierno” que vivió junto con su familia hace ya una semana, en un paradisíaco resort de Bayahíbe, espacio que fue vorazmente arrasado por las llamas. “Se nos quemó todo”

Ya pasó una semana y todavía vuelven esos momentos, esos recuerdos de lo que debía ser y no fue. La imagen de las llamas consumiendo un coqueto y pintoresco resort de Bayahíbe, República Dominicana, se aparecen, así como si nada, y después se van.

Cuesta creer que el paraíso pueda convertirse tan rápidamente en el infierno, el que vivieron la villamariense Antonella Giraudo y su familia el viernes pasado, cuando de un plumazo el viaje soñado se convirtió en pesadilla.

“Cerramos los ojos y vemos el incendio, vemos una casa un poco rota y se nos para el corazón”, contó la joven psicóloga en diálogo con Puntal Villa María.

Ella y su familia se alojaron en el hotel que se incendió el viernes 19 de junio, episodio en el que lamentablemente murió una turista italiana y hubo varios heridos y unas 1.700 personas evacuadas.

El viaje que terminó en pesadilla

Según relató Giraudo, el viaje hacia la bella ciudad turística del Caribe dominicano, Bayahíbe, se programó con el objetivo de celebrar los 60 años de su madre, Sandra, quien llegó al resort acompañada por sus tres hijos y un yerno.

Si bien afortunadamente ninguno sufrió heridas, la realidad indica que todos salieron “tocados” del incendio, por lo vivido ese viernes y todo lo que pasó después.

“Todos estamos lidiando con las secuelas psicológicas que nos dejó esto y seguramente seguiremos haciéndolo por un tiempo”, aseguró la entrevistada.

“Lamentablemente, hay muchas cosas de valor que perdimos que no se van a recuperar, cosas que nos llevó mucho tiempo y esfuerzo conseguir, perdimos todo”, agregó.

Al mal trago del incendio y de las pérdidas materiales, se le sumó también el destrato recibido por parte del complejo hotelero Viva Dominicus Beach.

“Hemos tenido que perder hasta la dignidad para que nos atendieran. En el hotel se nos reían, decían que iban a solucionar nuestros problemas y era todo mentira, nunca conseguían nada”, enfatizó.

Además, contó que los momentos más angustiantes que les tocó vivir post incendio guardaron relación con su madre, quien transitó un pico de tensión y a quien no atendieron como se debía.

“El hotel desapareció, nos cortaban el teléfono cuando llamaba mi hermano desde el Hospital, también cuando llamábamos desde el otro hotel, fue horrible el destrato”, manifestó, agregando que este tipo de conductas también se habían dado antes del incendio.

“Desde que pasó esto, que fue el viernes al mediodía, tuvimos que luchar por todo y pedir por todo, pedíamos por favor que nos dieran un cepillo de dientes, una bombacha, un calzoncillo, teníamos lo puesto en la playa y nadie nos daba nada, fue todo muy feo”, añadió Giraudo.

La lucha tuvo varios capítulos y hasta el traslado a otro hotel fue caótico. “Nos decían que nos mudábamos a un hotel que quedaba lejos, pero después salía un comunicado diciendo que necesitábamos tener el DNI descargado en Mi Argentina. Resulta que mi mamá no lo tenía y mi hermana tampoco porque se le quemó el celular”, detalló en otro momento de la charla.

Además, mencionó que se produjeron algunos cortos circuitos al momento de programar su salida del país.

“En un momento vi a mi hermana desbordada y me tiré al suelo en medio del looby del hotel, donde estaba la gente, y empecé a gritar pidiendo soluciones, pidiendo que baje alguien para hablar. En ese momento vino una mujer, una venezolana, que fue la única que se portó bien con nosotros y nos ayudó. Ella por suerte habló con la embajada y los convenció para que nos atiendan. Ahí fue que nos abrieron la embajada, nos ayudaron y llegamos al vuelo del domingo a la noche, con suerte, corriendo”, aseveró.

Muchos argentinos vivieron lo mismo

Según informó la Cancillería argentina, más de 100 argentinos se encontraban en el hotel que se incendió en Bayahíbe.

De eso pudo dar cuenta la joven entrevistada. “Había muchísimos argentinos en nuestra situación, muchos llegaron a sacar varias cosas y otros, como nosotros, no. También había italianos, franceses. A ellos enseguida sus países fueron y los sacaron, en cambio a nosotros la embajada nos la complicó bastante”, describió.

Y sumó: “Yo lo que hice fue decir que armemos un grupo de WhatsApp con los argentinos que estábamos en la misma situación. De a poco el grupo se fue expandiendo y hoy en día, por suerte, estamos todos juntos y conteniéndonos entre nosotros”.

“Porque el hotel ni siquiera brindó contención psicológica o médica. Mi mamá tuvo un pico de tensión y no sabes lo que luchamos para que por lo menos le tomen la tensión. Después a la noche mi mamá volvió a caer y el hotel desapareció. Tuvimos que hacernos cargo nosotros con plata que nos han prestado otros argentinos”, completó.