Luciana Amezague tiene 29 años, es bombera voluntaria de Bialet Massé y combatió por varios días las llamas de un fuego devastador en sectores serranos de la provincia. Ejerce esta actividad voluntaria desde hace 8 años y se inició en Villa Carlos Paz donde vivi su familia, sis padres. Sin embargo, hace unos dos años se mudó a Bialet Massé.
Estudia Biología en la Universidad Nacional de Córdoba, además es adiestradora y paseadora de perros, y tanto ella como su perra, tienen una certificación oficial por parte del Ministerio de Seguridad de la Nación que las habilita para realizar rescate de personas en estructuras colapsadas y zonas montañosas.
"Habían transcurrido varios días de incendios al norte de la provincia, veíamos que ya estaban convocaron a todos los cuarteles de Córdoba. El domingo 23 (de agosto), fue el día en que se llenó de humo todo, ese día se desató el incendio del Pan de Azúcar en Cosquín, y ahí nos llamaron para colaborar", relata de esos días en donde una vez más dejaba su casa y su trabajo para ir a apagar incendios.
Ese incendio prosiguió, llegó a su jurisdicción de Bialet Massé, paso para el sector de Santa María y continuó. "Estuve ahí por varios días. Como cada uno de nosotros tiene sus trabajos, vamos los días en los que podemos, yo estuve ese domingo y lunes por la noche, el martes estuve todo el día, el miércoles no, y el jueves volví a ir. Ese día fue cuando terminamos de trabajar en esos puntos".
Luciana cuenta cómo se distribuyen en grupos de trabajo entre lso que van rotando, una vez transcurre cierta cantidad de horas. "Nos organizamos de esa manera para poder descansar porque si no descansas no podes seguir trabajando. Cuando suceden estos incendios grandes, ya sabemos que son varios días de trabajo porque más allá de que se pueda controlar, luego viene la guardia de cenizas para que no se vuelva a reactivar. Esa etapa del trabajo e smuy importante, uno sabe que van a ser varios días, y te preparas para eso".
Un trabajo igualitario
"Es nuestro cuartel somos casi la misma cantidad de mujeres que de hombres, el trabajo en el foco de incendio es el mismo para un hombre como para una mujer. En todas las tareas que hacemos, la mujer y el hombre hacen lo mismo, se entrena igual y al mismo nivel", destaca Luciana sin reparar en diferencias porque sencillamente no existen.
Los riesgos a los que se exponen también son igualitarios, los momentos críticos no se borran, permanecen. Cuando están en riesgo personas o viviendas es cuando se viven tensas jornadas de trabajo, "eso es lo más peligroso para la gente, eso hace que se tenga que actuar más rápido".
El fuego no es el único escenario en el que están los bomberos voluntarios. "Hay muchas otras cosas que hacemos los bomberos, no solo son incendios, hay también otros eventos que conllevan mucho riesgo como los accidentes en rutas, los rescates de personas. Fui convocada hace muchos años para ir a un alud en Catamarca, donde había gente desaparecida", recuerda Luciana cuando hablamos de esos hechos que la marcaron en este camino y en donde trabajó con su perra de raza ovejero alemán.
"Es mi pasión"
Sus padres viven en Villa Carlos Paz, y saben de su pasión, la de trabajar como bombera. "Esto lo hago desde hace varios años, sin embargo cada vez que salgo a un incendio grande me dicen 'avisa antes de ir', y cuando vuelvo me dicen 'avisa cuando volvés'", cuenta mientras habla de su familia aunque ellos conocen la seguridad con la que trabajan y sus capacidades.
"Esto para mi es una pasión, cada vez que suena la alarma uno quiere estar siempre, aunque a veces no puedas, pero (la alarma) te llama a ir. Creo que ser voluntarios a veces es mejor porque uno lo hace porque realmente es una vocación, son muchos chicos y chicas que nos han enviado dibujitos o videos y esa es la verdadera recompensa, o la gente cuando nos aplaude en la calle o te alcanzan una botella de agua, esas sencillas cosas son las que nos llenan y nos impulsan a seguir adelante".
Luciana Amezague me explica que es muy poco probable que un incendio se genere de manera natural. "En su gran mayoría los incendios son generados por el hombre, a veces son a propósito, otras veces sin querer, pero siempre está la mano del hombre".
Es por esto que resulta lamentable que, más allá de lo avanzado en concientización aún tengamos tanta gente que no se preocupa por las consecuencias de sus actos.

