Sonó la alarma en el cuartel de Bomberos Voluntarios. Luego la siguieron otras dos. Ocurrió a eso de las cuatro y media de la tarde del 17 de agosto del año pasado.
Aquella tarde se produjo un importante incendio en la chacarita Cagliero, situada en el barrio Los Olmos. Trabajaron siete dotaciones con casi cincuenta efectivos. Además se contó con dos camiones regadores y una pala mecánica que se utilizó para remover escombros.
Así, se pudo controlar el foco ígneo que, en el momento en que llegaron los servidores públicos, se expandía rápidamente por el predio. Sin embargo, a pesar de todas las tareas, el fuego alcanzó a una vivienda colindante: dos personas fueron trasladadas al Hospital Regional Pasteur por inhalación de monóxido de carbono.
Este domingo, la escena se repitió: a las nueve de la noche, las llamas, otra vez, se apoderaron de distintos elementos inflamables, lo que generó temor en los vecinos. Bomberos llegaron al lugar y sofocaron el fuego.
Pero pasaron tres horas y, minutos después de la medianoche, ese triste fotograma se erigió como una pesadilla. Los bomberos regresaron. Apagaron el incendio.
Y, además, a metros, advirtieron artefactos de artillería de guerra en un tacho. Se presentó el especialista en explosivos de la Departamental local y secuestró, para su posterior destrucción, un proyectil de mortero calibre 81 y un proyectil de artillería calibre 75 —ambos con carga a determinar—.
Finalmente, durante la tarde de ayer, personal especializado de Bomberos de Córdoba arribó para realizar las pericias de rigor. De esta manera, se continuará investigando para saber si los artefactos están o no activos. El caso es instruido por la Fiscalía de Instrucción del Tercer Turno, que está a cargo del fiscal René Bosio.
Franco Gerarduzzi. Redacción Puntal Villa María
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Así, se pudo controlar el foco ígneo que, en el momento en que llegaron los servidores públicos, se expandía rápidamente por el predio. Sin embargo, a pesar de todas las tareas, el fuego alcanzó a una vivienda colindante: dos personas fueron trasladadas al Hospital Regional Pasteur por inhalación de monóxido de carbono.
Este domingo, la escena se repitió: a las nueve de la noche, las llamas, otra vez, se apoderaron de distintos elementos inflamables, lo que generó temor en los vecinos. Bomberos llegaron al lugar y sofocaron el fuego.
Pero pasaron tres horas y, minutos después de la medianoche, ese triste fotograma se erigió como una pesadilla. Los bomberos regresaron. Apagaron el incendio.
Y, además, a metros, advirtieron artefactos de artillería de guerra en un tacho. Se presentó el especialista en explosivos de la Departamental local y secuestró, para su posterior destrucción, un proyectil de mortero calibre 81 y un proyectil de artillería calibre 75 —ambos con carga a determinar—.
Finalmente, durante la tarde de ayer, personal especializado de Bomberos de Córdoba arribó para realizar las pericias de rigor. De esta manera, se continuará investigando para saber si los artefactos están o no activos. El caso es instruido por la Fiscalía de Instrucción del Tercer Turno, que está a cargo del fiscal René Bosio.
Franco Gerarduzzi. Redacción Puntal Villa María

