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Sentencia penal en Trelew

Francisco "Cacho" Fiandino contó una anécdota imperdible. "En 1972, me tocó patear el penal decisivo en la final por un pasaje al torneo Nacional. Lo convertí y clasificamos con Independiente. Lo curioso es que yo había sido cambiado"

Para quienes no lo conozcan (seguramente no pertenecerán al mundo del fútbol), les advierto que todo es posible en el mundo de esta “leyenda”, que continúa.

Hoy Francisco Fiandino espera ofertas para conducir tácticamente a un equipo de Primera. “Quiero dirigir 2 años más, hasta los 80 años. Luego me retiro”, dijo.

Aquel fenómeno que nació en La Plata hace 78 años, se formó en Buenos Aires, debutó en Trelew, triunfó en la Liga de Río Cuarto, se despidió en Colón, comenzó como DT en Estados Unidos y por amor a Rosita (su mujer) se radicó en Las Perdices, donde condujo a San Lorenzo a su único título en la Liga, contó otra anécdota desopilante.

Había sido sustituido en la final del torneo Regional de 1972, pero antirreglamentariamente pateó el decisivo penal que clasificó a Independiente de Trelew al Nacional, que jugó a continuación, enfrentando a River Plate, Vélez, Independiente, San Lorenzo, Lanús, Rosario Central, Atlanta y hasta le hizo un gol a Argentinos Juniors.

Esta historia fue rescatada por Olé y titulada “Trampa Penal”.

El prólogo a la “causa penal”

Fiandino había debutado en Independiente de Trelew en 1960, pero lo suspendieron porque se fue sin permiso a probar a Universitario de Córdoba. Se “refugió” en una liga independiente, en la que triunfó con Independiente Dolores. Lo compró Atenas de Río Cuarto en 1969, pero 10 partidos después se quebró tibia y peroné. En plena rehabilitación, fue a visitar a su hermana a Trelew, arregló con Independiente, allí compró un kiosco y les aclaró: “Cuando extraño me vuelvo a Las Perdices”.

“Fui a Trelew en 1970 con Miguel Díaz (también el Gato Miranda) y los dos estábamos de novio. Yo, con Rosita de Las Perdices, desde el 1° de mayo de 1969 hasta hoy y Díaz con una chica de General Cabrera”.

“El acuerdo con el club era que una vez por mes teníamos permiso para volver a Córdoba. Terminaba el partido y arrancaba la cupé Fiat para Las Perdices y los miércoles volvía. Los lunes a las 7.25 yo hacía ruido con la cupé en Las Perdices para que supiera Rosita que había llegado y la llevaba al colegio secundario. De Trelew salía a las 18 para llegar a las 7.25. Eran 12 horas de viaje, terminaba el partido y arrancaba al auto con una banana, un sandwich de milanesa y los botines puestos”.

“En 1971 me casé en diciembre y me fui con Rosita a Trelew. Ese año ganamos el campeonato de la Liga de Fútbol Valle del Chubut. Jugamos el torneo Regional y llegamos a la final con All Boys de La Pampa. Jugué lesionado. Me tocó patear y convertí el último penal de la serie, pero ya me habían cambiado”.

La situación parece increíble, pero Olé se ocupó de investigar y chequear el dato y hasta le dedicó una contratapa.

Fiandino aclaró: “Hay que ponerse en cuadro de situación de la época. Yo estaba lesionado y no jugué el partido de ida en La Pampa, donde perdimos 1-0. En Trelew juego, pero a los 26’ del segundo tiempo me cambian porque ya la rodilla no me permitía ni caminar. Me senté en el banco y ganamos el partido 1-0. Había que definir la clasificación al torneo Nacional en los penales”.

Resaltó: “La gente había roto el alambrado y había invadido el campo. La cancha era una caldera. En la semana habíamos practicado penales y yo estaba designado para patear el quinto tiro”.

Agregó más datos: “Los jugadores no estaban en la mitad de la cancha como sucede ahora, que recorren 50 metros para patear un penal. Estaban al borde del área, junto a muchos hinchas. Nuestro arquero Alberto Parsechián se adelantó y atajó el tercer penal. Todos protestaban, la gente presionaba y el árbitro dio la orden para patear el cuarto penal. Soto lo convierte y pone la serie 3-2 para nosotros. Ellos patean y Parsechián ataja. Me tocaba patear a mí y si convertía ganábamos. Yo agarré la pelota y lo convertí. Nadie se dio cuenta de que yo había sido sustituido”.

La sentencia penal, Nacional

Fiandino precisó: “Cuando yo fui 28 años después como DT a Trelew, conté esa anécdota. Por eso lo levantó la Agencia Télam. Se entera Olé y se comunica conmigo. Me piden si puedo enviarles datos originales. Les dije que era oro en bruto. Investigaron al árbitro, con los jugadores de La Pampa, y después de eso publicaron la nota”.

Del penal dijo: “Lo ejecuté a la izquierda del arquero (ver foto). Fue un loquero el festejo de la gente cuando vio que entró la pelota. La vuelta olímpica fue con todo Trelew adentro de la cancha”.

Remarcó: “Jugué el Nacional con la rodilla muy lesionada. Me iba a operar el doctor Pinto, hijo del actor Fidel Pinto, que luego fue médico de Boca. Pero me dijo: ‘Si vos te operás, no jugás el Nacional. Si me hacés caso y recuperás el músculo, algunos partidos vas a poder jugar’. Eso hice. Fue así”.

Recordó: “Cuando jugábamos domingo, miércoles y domingo, jugaba 1 partido de los 3. Le hice un gol de penal a Argentinos Juniors a (Osmar Abel) Miguelucci”.

Les metió el perro

No fue la única anécdota original, aunque patear un penal decisivo luego de ser sustituido es inusual y antirreglamentario. “En ese torneo Nacional yo viajaba con Rosita embarazada esperando a nuestro primer hijo (Juan Marcelo). Nuestro perro Boby era la mascota del equipo. No lo puede creer nadie, pero la delegación viajaba en avión a Buenos Aires y Boby iba. Incluso viajó en aquella final ante All Boys, cuando viajamos en un chárter”.

“El perro iba en la cabina con el piloto o, en el peor de los casos, en la bodega, pero viajaba. Al final le habíamos hecho una cuchita de madera. Siempre salía a la cancha con nosotros en Trelew y cuando empezamos a jugar el Regional lo empecé a llevar a Comodoro Rivadavia, a Cipolletti, a La Pampa. Les dije a todos que si clasificábamos el Boby tenía que ir con nosotros al Nacional. Cumplí la promesa”.

Lo más curioso es que la Revista El Gráfico lo fotografió y escribió de Boby. “Salía a la cancha nuestra, pero de visitante se complicaba. Independiente tenía un perrito, Boneco, que entraba a la cancha. Cuando a Boby no lo dejaron entrar en Mendoza y en el Monumental, pregunté por qué entraba Boneco y me contestaron que Independiente pagaba $ 1.500 de multa. En Mendoza, donde debutamos con San Martín (0-1) en el Nacional, no entró. En nuestra cancha entró de prepo. Lo metimos por arriba del alambrado y estaba la prensa cerca. El Gráfico lo fotografió. Ese día San Lorenzo nos hizo un gol a los 93’ y nos ganó 1-0”.

El tercer partido fue contra River Plate en el Monumental. “Fue la recaudación récord de esa fecha: $ 13 millones. Se debía a que nosotros habíamos perdido 1-0 en Mendoza con gol de Barrozo, que fue el gol más rápido del torneo: al minuto. Luego perdimos 1-0 ante San Lorenzo con gol de Chazarreta en tiempo de descuento. Y River le había hecho 8 goles a Misiones y 5 a Boca en cancha de Vélez, en un famoso 5-4. El hincha de River estaba loco por ver al equipo. Yo no pude jugar por la rodilla y perdimos 8-0. En River jugaban Alonso, Morette, Merlo. Un equipazo”.

Agregó: “Luego empatamos dos partidos seguidos 2-2: en Trelew contra Mitre de Posadas y con Argentinos Juniors, al que le convertí el gol de penal en Trelew”.

Recalcó: “El último partido le empatamos 0-0 a Independiente de Avellaneda. Cambié la camiseta con Pancho Sá y tengo una foto con él. También enfrentamos a Lanús (0-3) y Vélez (1-7)”.

A su vez, Fiandino detalló otra anécdota: “Ya había nacido Juan Marcelo, era un bebé. El 21 de diciembre se juega el clásico contra Racing de Trelew. Uno en la tribuna me gritaba que ese hijo no era mío, que yo lo había anotado. Me expulsaron y lo fui a buscar a la tribuna con los botines puestos. Trelew es chico y nos conocíamos todos. Hasta los de Racing me decían: ‘Dejá, Cacho’, porque tenía muchos amigos en Racing. Terminó ese partido, me subí a la cupé Fiat 1500, pasé a buscar a Rosita para irnos a Mar del Plata con una casilla rodante que me compré. Me fui 3 meses de vacaciones. Volví a Trelew, vendí el kiosco, cargué algunas cosas y volví a Las Perdices”.

Puntualizó: “Mi pase nunca dejó de ser de Atenas. En 1973, como yo venía de jugar el Nacional, el DT de Atenas que era Julio Argentino Riveros, un exjugador fenomenal de Estudiantes que me puso a jugar contra un equipo de San Juan. Fue mi despedida de Atenas”.

Su último partido oficial fue en Arroyo Cabral. “En 1973 César ‘Picha’ Anaratone me invita a jugar un amistoso con Colón ante Alumni. Le ganamos 7-1 en Arroyo Cabral. Me llevaron a préstamo. El DT era Caruchi Brusa y en el clásico le ganamos 1-0 a Rivadavia con un gol mío con la mano. Me querían matar. No jugué otro clásico, sólo jugué el torneo Preparación en Colón. Me retiré en Colón, que es el único equipo en el que jugué y no dirigí. Había puesto un negocio en Río Cuarto. Tenía 32 años. No jugué más oficialmente en Argentina”.