Matías Monge, fotógrafo villanovense de 29 años, fue apuñalado el pasado jueves 7 de noviembre en la ciudad turística de Playa del Carmen, en México.
Tres sujetos quisieron robarle la bicicleta. Uno de ellos le produjo una herida de arma blanca a pocos centímetros del corazón.
El joven -apasionado por la fotografía- conversó con PUNTAL VILLA MARÍA a dos semanas del violento episodio. En su relato agradeció el trabajo realizado por los médicos del hospital y el apoyo incondicional de su novia, Eloísa. Fue realmente un vivir para contarlo.
“A pocos centímetros del corazón”
Era una mañana “a priori” tranquila la del jueves 7 de noviembre en el balneario mexicano de Playa del Carmen. Eran las 11 y Monge circulaba en bicicleta por una ciclovía ubicada sobre el costado de la carretera.
“Cuando voy por el camino, a 15 metros veo que había tres tipos sentados a los costados, detrás de unas plantas”, relató, y continuó: “Cuando me acerco, uno de ellos se para y se me abalanza. Vi que tenía un cuchillo en la mano izquierda. Me empujó y yo me caí. Cuando intento pararme, en ese momento me tira el primer puntazo. No me pega. Después me trabo con la bici, y fue ahí cuando aprovecha para tirarme el segundo puntazo, que me dio en el pecho, en la zona media, a pocos centímetros del corazón”.
La primera reacción adrenalínica del joven fue correr. Correr para alejarse de los tres sujetos. Correr para ponerse a salvo. “Cuando intento escapar, me tiran el tercer puntazo”, detalló Monge. Afortunadamente ese tercer intento fue fallido.
La huida del villanovense es hacia la carretera. “Alguien tiene que pasar, detenerse y trasladarme”, piensa para sus adentros el muchacho, y eso mismo fue lo que ocurrió.
“Salgo a la ruta y empiezo a pedir que alguien me levante. Ahí frena una chata y me sube. A las pocas cuadras se topa con efectivos de la policía municipal. Ellos me asistieron”, recordó Monge.
Vivir para contarlo
Dos personas ajenas a la situación que se encontraban en cercanías a la policía fueron quienes acompañaron a Matías al Hospital General de Playa del Carmen.
El primer contacto de Monge con el nosocomio fue en zona de urgencias, lugar donde le cosieron la herida. A continuación, Monge fue trasladado a otro sector del centro de salud para que le realizaran una tomografía. “Ahí fue cuando los médicos se dieron cuenta de que el pulmón se estaba llenando de sangre”, comentó.
La lesión en el pecho le generó un hemotórax (se llama así a la presencia de sangre en la cavidad pleural). Además, por el violento ataque perdió cerca de un litro de sangre.
El joven villanovense aprovechó el contacto con este medio para agradecerle al cuerpo de especialistas que lo asistieron. También reconoció la atención de su novia, Eloísa. “Ella fue la que estuvo siempre conmigo contándome todo lo que pasaba”, dijo.
Matías recorre -desde hace diez meses- diferentes puntos del continente haciendo fotografía documental. Durante ese tiempo visitó el norte de Argentina y países como Bolivia, Perú, Colombia y México. Los últimos cuatro meses los pasó precisamente en Playa del Carmen, lugar desde donde relató todo lo que vivió. Hoy, Matías vive para contarlo.
Maximiliano Gilla. Redacción Puntal
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El joven -apasionado por la fotografía- conversó con PUNTAL VILLA MARÍA a dos semanas del violento episodio. En su relato agradeció el trabajo realizado por los médicos del hospital y el apoyo incondicional de su novia, Eloísa. Fue realmente un vivir para contarlo.
“A pocos centímetros del corazón”
Era una mañana “a priori” tranquila la del jueves 7 de noviembre en el balneario mexicano de Playa del Carmen. Eran las 11 y Monge circulaba en bicicleta por una ciclovía ubicada sobre el costado de la carretera.
“Cuando voy por el camino, a 15 metros veo que había tres tipos sentados a los costados, detrás de unas plantas”, relató, y continuó: “Cuando me acerco, uno de ellos se para y se me abalanza. Vi que tenía un cuchillo en la mano izquierda. Me empujó y yo me caí. Cuando intento pararme, en ese momento me tira el primer puntazo. No me pega. Después me trabo con la bici, y fue ahí cuando aprovecha para tirarme el segundo puntazo, que me dio en el pecho, en la zona media, a pocos centímetros del corazón”.
La primera reacción adrenalínica del joven fue correr. Correr para alejarse de los tres sujetos. Correr para ponerse a salvo. “Cuando intento escapar, me tiran el tercer puntazo”, detalló Monge. Afortunadamente ese tercer intento fue fallido.
La huida del villanovense es hacia la carretera. “Alguien tiene que pasar, detenerse y trasladarme”, piensa para sus adentros el muchacho, y eso mismo fue lo que ocurrió.
“Salgo a la ruta y empiezo a pedir que alguien me levante. Ahí frena una chata y me sube. A las pocas cuadras se topa con efectivos de la policía municipal. Ellos me asistieron”, recordó Monge.
Vivir para contarlo
Dos personas ajenas a la situación que se encontraban en cercanías a la policía fueron quienes acompañaron a Matías al Hospital General de Playa del Carmen.
El primer contacto de Monge con el nosocomio fue en zona de urgencias, lugar donde le cosieron la herida. A continuación, Monge fue trasladado a otro sector del centro de salud para que le realizaran una tomografía. “Ahí fue cuando los médicos se dieron cuenta de que el pulmón se estaba llenando de sangre”, comentó.
La lesión en el pecho le generó un hemotórax (se llama así a la presencia de sangre en la cavidad pleural). Además, por el violento ataque perdió cerca de un litro de sangre.
El joven villanovense aprovechó el contacto con este medio para agradecerle al cuerpo de especialistas que lo asistieron. También reconoció la atención de su novia, Eloísa. “Ella fue la que estuvo siempre conmigo contándome todo lo que pasaba”, dijo.
Matías recorre -desde hace diez meses- diferentes puntos del continente haciendo fotografía documental. Durante ese tiempo visitó el norte de Argentina y países como Bolivia, Perú, Colombia y México. Los últimos cuatro meses los pasó precisamente en Playa del Carmen, lugar desde donde relató todo lo que vivió. Hoy, Matías vive para contarlo.
Maximiliano Gilla. Redacción Puntal

