Por segunda vez en lo que va del mes de junio, delincuentes intentaron ingresar a la joyería Brignone, ubicada en calle San Martín al 100, en plena zona céntrica.
Por tal motivo, PUNTAL VILLA MARÍA dialogó con su propietario, Jorge Brignone, quien transmitió mucho pesar por lo ocurrido. “No sé qué más hacer”, fueron tan sólo algunas de las palabras que, por sí solas, dejan entrever el enojo y, al mismo tiempo, la tristeza porque el fruto de un trabajo de décadas se ve afectado.
“Me enteré que quisieron ingresar porque cuando llegué, me encontré con la reja sin candado. Lo volvieron a cortar. Es el mismo modus operandi”. dijo y, en este sentido, hizo referencia a la similitud con el hecho que tuvo lugar durante la madrugada del 6 de junio.
Seguidamente, manifestó que en el otro local, ubicado en calle Corrientes, su hermano le comunicó que “habían hecho volar el candando de la reja”. “La quisieron sacar pero no pudieron. Pienso que han sido molestados por la policía provincial que está haciendo el patrullaje continuamente”, agregó.
Por otra parte, sostuvo: “Tenemos que hacer hincapié en lo que respecta a las cámaras de seguridad que están en Corrientes y San Martín. Esas cámaras, según conozco, hace más de nueve meses que no están funcionando”.
“Tenemos que cuidar la ciudad y a los ciudadanos. Tenemos que hacer algo, cooperemos entre todos. ¿Quiénes son los responsables de esas cámaras? No nos preocupemos en poner florcitas o helechitos debajo de los puentes”, expresó Brignone.
Posteriormente, insistió: “Cuidémonos entre nosotros porque la provincial no puede hacer más de lo que está haciendo. Pobre gente. Anoche fui a las 2.30 al lugar y estaban helados de frío tratándonos de cuidar. No son Dios. No pueden cubrir todo. ¿Qué tiene que ocurrir? ¿Una muerte para que tomemos dimensión de lo que sucede?”.
Medidas
Como consecuencia de lo acaecido, el damnificado contó que está trabajando con la gente de San Martín del 1 al 100, con el objetivo de encontrar una solución o, al menos, un paliativo.
“Estamos tratando de unirnos. No puede ser que estemos encarcelados o que cuando vengamos al otro día, a la mañana, nos encontremos con los negocios sacados, volados. Podés tener alarmas, sensores y medidas de seguridad de última generación pero, igualmente, entran”, dijo.
Reclamos
“Somos muchos en Villa María. Es una ciudad de 100 mil o más habitantes. ¿Hasta cuándo tendremos que estar echándole la culpa a la provincial?. La policía hace todo lo humanamente posible.No tenemos que desprestigiarla. Es la única que nos está cuidando en este momento. Ayudémosla a esta gente. No estamos cooperando. Estamos hundiéndolos”, manifestó.
Luego, formuló: “Busquemos otra forma. ¿Por qué desde el Municipio no pueden hacer nada? Se le está pagando a esta gente. Abramos los ojos. ¿Tienen miedo de hablar? Yo ya no tengo miedo. Y no me van a callar. Hay un sistema de cámaras en Villa María que no sé si funciona el 1 por ciento. Están rotas”.
No es menor señalar que, de acuerdo a lo dicho por Brignone, ya cuentan 38 las veces que le robaron o intentaron robar en su comercio. “No nos pasó nada”, dijo.
“Tierra de nadie”
“Estamos bien gracias a Dios. Seguimos vivos. Vamos a seguir trabajando. Ahora llamaremos al vidriero, al herrero y al carpintero. Buscaremos la manera”, expresó.
Y añadió: “Creo que, en este momento, si querés un guardia, lo tenés que tener adentro del negocio. Esto, ¿Qué es? ¿Tierra de nadie? ¿Liberada? Los invito a las 22.30 a que den una vuelta por calle San Martín del 1 al 100. No tenés tranquilidad para moverte”.
Inmediatamente después señaló: “Tengo toda la buena voluntad de cooperar. Pongamos garitas en las esquinas, busquemos la manera y cooperemos entre todos”.
Daño psíquico
El hombre, en comunicación con este matutino, también destacó que, debido a la gran cantidad de robos, el mayor problema es el “daño psíquico” que le genera.
En esta dirección, relató: “Cuando vas a salir del negocio, estás mirando para todos lados. No tenés tranquilidad. ¿Qué hay que tener? ¿Otro local? Soy joyero, orfebre. Tengo 55 años en el oficio. ¿Qué voy a cambiar ahora si hago lo que me gusta? No elijo que me roben”.
Asimismo, el hombre indicó: “Te queda esa imagen y no la podés borrar. Tengo, fotográficamente, todo en la mente, a cada uno de los robos porque los vivo en carne propia junto a la gente que me rodea. Es de terror lo que te queda: un ruido, un golpe, un vidrio. Estás mirando constantemente qué va a pasar”.
“Llegó un punto en que me tuve que retirar por aproximadamente 15 días del negocio porque miraba a la gente que entraba y me parecía que eran todos sospechosos, que todos iban a sacar un revólver, que me iban a robar. A medida que pasan los años, tengo 65, esto te va comiendo de a poco. Se te agrava porque te ponés más temeroso y quisquilloso con lo que te rodea”.
Finalmente, Brignone se preguntó por la situación en la que se encuentran aquellos que están en zonas más alejadas de la ciudad y pidió que, por tal motivo, se colabore para lograr darle un cierre a este problemática.
Así, el damnificado insistió en la necesidad de plantear un debate en el que todos participen para poder generar iniciativas y propuestas para trabajar tranquilos.
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“Me enteré que quisieron ingresar porque cuando llegué, me encontré con la reja sin candado. Lo volvieron a cortar. Es el mismo modus operandi”. dijo y, en este sentido, hizo referencia a la similitud con el hecho que tuvo lugar durante la madrugada del 6 de junio.
Seguidamente, manifestó que en el otro local, ubicado en calle Corrientes, su hermano le comunicó que “habían hecho volar el candando de la reja”. “La quisieron sacar pero no pudieron. Pienso que han sido molestados por la policía provincial que está haciendo el patrullaje continuamente”, agregó.
Por otra parte, sostuvo: “Tenemos que hacer hincapié en lo que respecta a las cámaras de seguridad que están en Corrientes y San Martín. Esas cámaras, según conozco, hace más de nueve meses que no están funcionando”.
“Tenemos que cuidar la ciudad y a los ciudadanos. Tenemos que hacer algo, cooperemos entre todos. ¿Quiénes son los responsables de esas cámaras? No nos preocupemos en poner florcitas o helechitos debajo de los puentes”, expresó Brignone.
Posteriormente, insistió: “Cuidémonos entre nosotros porque la provincial no puede hacer más de lo que está haciendo. Pobre gente. Anoche fui a las 2.30 al lugar y estaban helados de frío tratándonos de cuidar. No son Dios. No pueden cubrir todo. ¿Qué tiene que ocurrir? ¿Una muerte para que tomemos dimensión de lo que sucede?”.
Medidas
Como consecuencia de lo acaecido, el damnificado contó que está trabajando con la gente de San Martín del 1 al 100, con el objetivo de encontrar una solución o, al menos, un paliativo.
“Estamos tratando de unirnos. No puede ser que estemos encarcelados o que cuando vengamos al otro día, a la mañana, nos encontremos con los negocios sacados, volados. Podés tener alarmas, sensores y medidas de seguridad de última generación pero, igualmente, entran”, dijo.
Reclamos
“Somos muchos en Villa María. Es una ciudad de 100 mil o más habitantes. ¿Hasta cuándo tendremos que estar echándole la culpa a la provincial?. La policía hace todo lo humanamente posible.No tenemos que desprestigiarla. Es la única que nos está cuidando en este momento. Ayudémosla a esta gente. No estamos cooperando. Estamos hundiéndolos”, manifestó.
Luego, formuló: “Busquemos otra forma. ¿Por qué desde el Municipio no pueden hacer nada? Se le está pagando a esta gente. Abramos los ojos. ¿Tienen miedo de hablar? Yo ya no tengo miedo. Y no me van a callar. Hay un sistema de cámaras en Villa María que no sé si funciona el 1 por ciento. Están rotas”.
No es menor señalar que, de acuerdo a lo dicho por Brignone, ya cuentan 38 las veces que le robaron o intentaron robar en su comercio. “No nos pasó nada”, dijo.
“Tierra de nadie”
“Estamos bien gracias a Dios. Seguimos vivos. Vamos a seguir trabajando. Ahora llamaremos al vidriero, al herrero y al carpintero. Buscaremos la manera”, expresó.
Y añadió: “Creo que, en este momento, si querés un guardia, lo tenés que tener adentro del negocio. Esto, ¿Qué es? ¿Tierra de nadie? ¿Liberada? Los invito a las 22.30 a que den una vuelta por calle San Martín del 1 al 100. No tenés tranquilidad para moverte”.
Inmediatamente después señaló: “Tengo toda la buena voluntad de cooperar. Pongamos garitas en las esquinas, busquemos la manera y cooperemos entre todos”.
Daño psíquico
El hombre, en comunicación con este matutino, también destacó que, debido a la gran cantidad de robos, el mayor problema es el “daño psíquico” que le genera.
En esta dirección, relató: “Cuando vas a salir del negocio, estás mirando para todos lados. No tenés tranquilidad. ¿Qué hay que tener? ¿Otro local? Soy joyero, orfebre. Tengo 55 años en el oficio. ¿Qué voy a cambiar ahora si hago lo que me gusta? No elijo que me roben”.
Asimismo, el hombre indicó: “Te queda esa imagen y no la podés borrar. Tengo, fotográficamente, todo en la mente, a cada uno de los robos porque los vivo en carne propia junto a la gente que me rodea. Es de terror lo que te queda: un ruido, un golpe, un vidrio. Estás mirando constantemente qué va a pasar”.
“Llegó un punto en que me tuve que retirar por aproximadamente 15 días del negocio porque miraba a la gente que entraba y me parecía que eran todos sospechosos, que todos iban a sacar un revólver, que me iban a robar. A medida que pasan los años, tengo 65, esto te va comiendo de a poco. Se te agrava porque te ponés más temeroso y quisquilloso con lo que te rodea”.
Finalmente, Brignone se preguntó por la situación en la que se encuentran aquellos que están en zonas más alejadas de la ciudad y pidió que, por tal motivo, se colabore para lograr darle un cierre a este problemática.
Así, el damnificado insistió en la necesidad de plantear un debate en el que todos participen para poder generar iniciativas y propuestas para trabajar tranquilos.

