La tecnología emplea ácido poliláctico (PLA), obtenido a partir de almidón fermentado. Según explicó María Laura Testa, investigadora del INTA Balcarce, las pruebas realizadas permitieron conservar la calidad físico-química y microbiológica de la carne durante siete días de exposición al aire, bajo condiciones similares a las de una góndola.
Un material que se degrada en seis meses
A diferencia de los plásticos tradicionales, el nuevo film puede descomponerse en un plazo máximo de 180 días sin generar residuos tóxicos.
Los primeros ensayos contemplaron el aprovechamiento de almidón proveniente de descartes de papa, aunque el equipo avanzó con otras materias primas, entre ellas el maíz.
El desafío de llegar al mercado
La investigación superó la etapa inicial de laboratorio y ahora busca adaptar el prototipo a una presentación comercial. Para ello, los especialistas trabajan en reducir su espesor y ofrecerlo en rollos que faciliten su utilización en carnicerías y supermercados.
La próxima instancia incluirá pruebas en establecimientos comerciales para evaluar su resistencia, manipulación y comportamiento durante el uso cotidiano.
Respecto del costo, Testa aclaró que todavía no existe un estudio económico definitivo, aunque anticipó que el producto podría tener inicialmente un precio superior al de los envoltorios convencionales.
Qué opinan los consumidores
Los investigadores también realizan encuestas para conocer la aceptación del desarrollo. Los resultados preliminares indican que los consumidores suelen elegir el plástico tradicional cuando desconocen las características de los materiales, pero modifican su preferencia cuando reciben información sobre las ventajas ambientales del film compostable.
El proyecto busca ofrecer una alternativa para la industria alimentaria frente a las restricciones internacionales sobre los plásticos de un solo uso y la creciente demanda de soluciones con menor impacto ambiental.