La Agencia Internacional de Energía Atómica (Aiea) oficializó ayer que Irán está enriqueciendo uranio por encima del 3,67% de pureza establecido en el acuerdo internacional de 2015, como había anunciado el domingo Teherán, y desató una queja de Estados Unidos y la preocupación de China y Rusia.
Si una semana atrás Irán había superado los 300 kilos de hexafluoruro de uranio enriquecido al 3,67% establecidos también en el acuerdo nuclear internacional firmado por las principales potencias mundiales en 2015, ahora alcanzó un nuevo incumplimiento que la Aiea analizará hoy en su sede en Viena.
"El director general (del Oiea), Yukiya Amano, informó a la Junta de Gobernadores de la Aiea que los inspectores del organismo verificaron el 8 de julio que Irán está enriqueciendo uranio por encima del 3,67%", informó un vocero de esa agencia de la ONU.
Irán anunció el domingo, a través de su agencia de noticias estatal, que comenzaba a superar ese límite, al expirar el ultimátum de 60 días que había dado a los firmantes europeos del acuerdo nuclear para que compensen la política de Estados Unidos, que se retiró del pacto el año pasado y relanzó una serie de sanciones económicas y comerciales contra Teherán.
La Junta de Gobernadores de la Aiea, el órgano ejecutivo del cuerpo, se reunirá hoy en Viena, a pedido de Washington, para analizar la situación del programa nuclear iraní.
"Esta mañana Irán superó el umbral del 4,5% en el enriquecimiento de uranio", según Behruz Kamalvandi, el portavoz de la organización iraní de energía atómica.
"Este grado de pureza es perfectamente suficiente para las necesidades del país de combustible para la central nuclear" de electricidad, prosiguió Kamalvandi.
Según Ali Akbar Velayati, consejero del guía supremo iraní, las necesidades del país para sus "actividades (nucleares) pacíficas", o sea, la alimentación de combustible de su única central eléctrica atómica, corresponden a uranio enriquecido al 5%.
El acuerdo de 2015, cerrado tras meses de duras negociaciones, puso fin a más de una década de conflicto diplomático por el programa nuclear que Irán ocultó durante una década larga y sobre el que se sospechaba su posible fin militar.
A cambio de que Irán limitara el tamaño y la intensidad de sus esfuerzos nucleares y aceptara un estricto régimen de inspecciones de la Aiea, la comunidad internacional se comprometió a levantar las sanciones que asfixiaban a la economía iraní.
Superar la pureza del 3,76 no significa acercarse inmediatamente al 90% necesario para fabricar una bomba, pero sí supone un salto en el complicado proceso técnico de enriquecer uranio.
Tras la confirmación de la Aiea, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, recomendó a Teherán que “no confunda la contención estadounidense con una falta de firmeza”, para quien está claro que Washington “nunca permitirá que Irán obtenga un arma nuclear”.
“Confiamos en que todo vaya bien, pero Estados Unidos y nuestros militares están preparados para proteger nuestros intereses y a los ciudadanos en la región”, alertó Pence.
Reacciones
A primera hora, habían sido China y Rusia los que manifestaron su preocupación por la decisión de Irán de romper los límites de enriquecimiento de uranio fijados en el acuerdo de 2015.
"China lamenta la decisión iraní. La aplicación efectiva y completa del acuerdo nuclear es la única manera de solucionar este asunto", expresó el vocero de la Cancillería china, Geng Shuang.
Rusia, a su turno, advirtió que la situación es “preocupante" y pidió que Irán y Estados Unidos resuelvan sus divergencias por medio de un "diálogo civilizado", según declaró el canciller, Serguei Lavrov, quien prometió que su país se esforzará para convencer a esas naciones de que no crucen "la línea peligrosa".
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"El director general (del Oiea), Yukiya Amano, informó a la Junta de Gobernadores de la Aiea que los inspectores del organismo verificaron el 8 de julio que Irán está enriqueciendo uranio por encima del 3,67%", informó un vocero de esa agencia de la ONU.
Irán anunció el domingo, a través de su agencia de noticias estatal, que comenzaba a superar ese límite, al expirar el ultimátum de 60 días que había dado a los firmantes europeos del acuerdo nuclear para que compensen la política de Estados Unidos, que se retiró del pacto el año pasado y relanzó una serie de sanciones económicas y comerciales contra Teherán.
La Junta de Gobernadores de la Aiea, el órgano ejecutivo del cuerpo, se reunirá hoy en Viena, a pedido de Washington, para analizar la situación del programa nuclear iraní.
"Esta mañana Irán superó el umbral del 4,5% en el enriquecimiento de uranio", según Behruz Kamalvandi, el portavoz de la organización iraní de energía atómica.
"Este grado de pureza es perfectamente suficiente para las necesidades del país de combustible para la central nuclear" de electricidad, prosiguió Kamalvandi.
Según Ali Akbar Velayati, consejero del guía supremo iraní, las necesidades del país para sus "actividades (nucleares) pacíficas", o sea, la alimentación de combustible de su única central eléctrica atómica, corresponden a uranio enriquecido al 5%.
El acuerdo de 2015, cerrado tras meses de duras negociaciones, puso fin a más de una década de conflicto diplomático por el programa nuclear que Irán ocultó durante una década larga y sobre el que se sospechaba su posible fin militar.
A cambio de que Irán limitara el tamaño y la intensidad de sus esfuerzos nucleares y aceptara un estricto régimen de inspecciones de la Aiea, la comunidad internacional se comprometió a levantar las sanciones que asfixiaban a la economía iraní.
Superar la pureza del 3,76 no significa acercarse inmediatamente al 90% necesario para fabricar una bomba, pero sí supone un salto en el complicado proceso técnico de enriquecer uranio.
Tras la confirmación de la Aiea, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, recomendó a Teherán que “no confunda la contención estadounidense con una falta de firmeza”, para quien está claro que Washington “nunca permitirá que Irán obtenga un arma nuclear”.
“Confiamos en que todo vaya bien, pero Estados Unidos y nuestros militares están preparados para proteger nuestros intereses y a los ciudadanos en la región”, alertó Pence.
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A primera hora, habían sido China y Rusia los que manifestaron su preocupación por la decisión de Irán de romper los límites de enriquecimiento de uranio fijados en el acuerdo de 2015.
"China lamenta la decisión iraní. La aplicación efectiva y completa del acuerdo nuclear es la única manera de solucionar este asunto", expresó el vocero de la Cancillería china, Geng Shuang.
Rusia, a su turno, advirtió que la situación es “preocupante" y pidió que Irán y Estados Unidos resuelvan sus divergencias por medio de un "diálogo civilizado", según declaró el canciller, Serguei Lavrov, quien prometió que su país se esforzará para convencer a esas naciones de que no crucen "la línea peligrosa".

