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Una historia para creer o reventar

"En el penal de Tirolesa yo había decidido tirarme a la derecha, pero volé a la izquierda"

Silvio Munch jugó en el baby en San Martín y luego en All Boys. Debutó a los 15 años en River Plate, en el que jugó en inferiores. Pasó a Villa Dálmine y luego jugó en Colón, Argentino, fue campeón con Alem y Sportivo Playosa, pero lo que le sucedió en Colonia Tirolesa marcó un capítulo en su vida.

Manifestó: “Cuando nos cobran el penal en la final de ida del Provincial faltaban 5’. No lo vio nadie, porque llovía muchísimo y, si bien dicen que fue penal, lo cobró el asistente. El piso estaba bueno, pero el área se había embarrado mucho. Lo fue a patear un muchacho que ejecutaba bien todas las pelotas detenidas (Federico Fernández)”.

La lógica indica que el zurdo patea a la izquierda y el derecho, a la derecha. Mi idea era tirarme a la derecha, pero cuando él tomó carrera, en esas milésimas de segundos que sólo los arqueros sabemos que resolvemos, volé a la izquierda

Aquella noche le dijo a PUNTAL VILLA MARIA: “César Berardo me gritó algo relacionado con mi vieja, que está en el cielo, para motivarme. Y cuando pasó el peligro se me cayeron algunas lágrimas”.

Ahora amplió: “Pensé que patearía fuerte, pero cuando lo vi venir me tiré a la izquierda. Quizás porque pensé que no se podía afirmar bien, pero también porque sentí que alguien me hizo tirar a la izquierda. Creo que fue mi vieja”.

Para quienes no creen en milagros: “Lloré desde que atajé ese penal hasta que terminó el partido. Me acuerdo ahora y vuelvo a llorar. Yo había decidido tirarme a la derecha y fue como que ella me impulsó a tirarme a la izquierda. No quiero parecer un fantástico, pero después saqué largo y Casas se fue al gol y le cometieron penal. Y cuando Velasco lo convirtió ya no pude contener las lágrimas”.

Rescató: “Nunca más me pasó algo así en el fútbol”.

Agregó: “Los dirigentes también se sumaron y bienvenido fue. Había contra porque la postura era encontrada. Nosotros queríamos jugar y ellos, no endeudar al club”.

Dijo: “Hubo dirigentes que estuvieron siempre con nosotros y otros que se sumaron cuando vieron que habíamos hecho un gran esfuerzo. Contra Argentino me sorprendió ver la cantidad de simpatizantes que tiene Unión Central”.

Resaltó: “Terminamos unidos. Un colectivo con hinchas fue a Tirolesa. El apoyo de Carina Bonoris y Hernán Fagnola, que nos acompañaron todo el torneo con un grupito que se fue agrandando, lo hizo posible”.

Recalcó: “En esa final toda Villa María nos apoyó. No puedo olvidarme de la hinchada de Alem, que alentó todo el partido a Unión Central. Me gritaban que habían ido a verme. Fue todo muy lindo”.

“Sufrí mucho en Villa Dálmine”

Recuerda que tuvo su oportunidad en Villa Dálmine. “El ‘Polaco’ Semenewicz llevó 12 pibes de la ciudad a probar a Villa Dalmine y quedamos 6: ‘Pingüino’ Dequino, ‘Beto’ Arena, Germán Delpino, ‘Getín’ Pereyra, ‘Rulo’ Borio y yo”.

“Terminé la secundaria en Campana, que está a 80 km de Buenos Aires. Estuve un año y medio. Me dieron trabajo como mozo en el comedor del club. La pasé bien en el colegio, pero extrañaba mucho a mi familia y me volví”, dijo.

Comentó: “Sufrí horrores. Yo jugué en Reserva y mi suplente llegó. Pero no me arrepiento porque volví por motivos familiares. Conviví con mi hermano que falleció, tuve 5 hijos y no reniego de lo mucho que logré en Villa María”.