Este lunes, el joven autor del crimen de Joaquín Sperani, recuperó la libertad. El adolescente le propinó 18 golpes en la cabeza a la víctima, realizados con un trozo de hierro y un pedazo de hormigón. Gracias al aporte de las cámaras de seguridad y de la propia confesión del homicida, se comprobó que le tendió una trampa y lo llevó hasta una casa abandonada para asesinarlo.
Aún se desconoce si el menor quedó al resguardo de sus padres o si volverá a Laboulaye, la ciudad cabecera del Departamento Roque Sáenz Peña.
“La Justicia está tomando decisiones que no son correctas”, afirmó Mariela Flores, la mamá de Joaquín.
“Nunca existieron los derechos para Joaquín. Mató y salió como si nada”, aseveró.
Hace menos de 20 días, a tres meses de ocurrido el crimen, la familia señaló que temía que el adolescente obtenga la libertad: "En algún momento va a salir, él nos conoce bien y temo por la seguridad de mis otros hijos. Siento que la vida de mi hijo no vale nada, es como si se hubiese matado a un mosquito, y eso duele".

