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Crimen de Joaquín: la Justicia habilita la feria y el supuesto autor tiene abogado

El juez Sebastián Moro, a cargo de la investigación en Laboulaye, continuará con las actuaciones. Ayer, se levantaron la consigna policial y las cintas en la casa donde fue encontrada la víctima. El doctor Raúl Palacios representará a la familia de L.

Mientras la Justicia habilitó la feria de julio para que se dé continuidad a la investigación del crimen de Joaquín Sperani Flores en Laboulaye, el abogado Raúl Palacios se constituyó en el representante del chico sindicado como supuesto autor del asesinato. En medio, la comunidad educativa del Ipem N° 278 “Malvinas Argentinas” está bajo una investigación administrativa, y ayer con el inicio de las vacaciones, el colegio quedaba en silencio y en sus puertas, las fotos de su alumno, globos blancos en el bicicletero, y el clamor por justicia.

Aunque la familia de Joaquín sigue sosteniendo que queda mucho por investigar, un dato que surgió ayer llamó la atención y fue que se levantaron la consigna policial y las cintas que rodeaban la casa donde fue encontrado sin vida Joaquín.

La casa abandonada se encuentra a la vuelta del colegio, a unos cien metros. Hasta allí llegaron las primas de Joaquín el pasado domingo mientras repartían folletos pidiendo por la aparición del nene. Un vecino de la zona les preguntó si habían revisado dicho lugar y las chicas ingresaron y se encontraron con el cuerpo.

La construcción derruida y vacía desde hace años era un lugar que, según indicaron los habitantes de la zona, usaban chicos para fumar o “ratearse”.

Joaquín habría sido llevado hasta allí engañado el jueves 29 -día de su desaparición-. Y se especula que allí fue asesinado propinándole más de 10 golpes en la cabeza, posiblemente de piedras o de algún otro elemento contundente.

Sigue el proceso

Ayer, se comunicó que el Juzgado de Control, Faltas, Niñez, Juventud, Penal Juvenil, Violencia Familiar y de Género de Laboulaye, a cargo del juez Sebastián Moro, habilitará la feria de julio para procurar darle continuidad a la investigación de la muerte del niño J. S. F.

Asimismo, informó que el jueves 6 de julio la defensora pública Mariana Ferreyra visitó personalmente al adolescente involucrado en el homicidio, que permanece alojado para su resguardo en el Centro de Admisión y Diagnóstico (CAD), del Complejo Esperanza. Esta funcionaria cumplirá el rol de representante complementaria del adolescente en el proceso penal juvenil.

Paralelamente, en Laboulaye los familiares del joven involucrado como supuesto autor del crimen designaron al abogado Raúl Palacios para que los represente y lleve a cabo las instancias que considere pertinentes.

En declaraciones realizadas a un medio de Córdoba, un funcionario de la Senaf dijo que el chico “estaba triste y que aún no habría tomado contacto con el resto de la población” del lugar.

La causa sigue bajo secreto de sumario y, a pesar del inicio de la feria, y por disposición del juez Moro, se continuará trabajando en la causa.

Ya estaría en manos del juez el informe de la autopsia, pero la información sobre su contenido no trascendió.

Tras varios días de movilizaciones y marcha, ayer la familia se refugió en su hogar y con sus cercanos. Constituidos como querellantes y con la representación del abogado Raúl Frencia, los papás exigen a la Justicia que investigue cada instancia de lo ocurrido con Joaquín.

Desde su desaparición, una línea es la posible participación de más personas en el aberrante asesinato. También, la cadena de responsabilidades en caso de haber alguna falencia en la investigación.

Testimonio de compañeras

Los medios nacionales que se habían instalado en Laboulaye comenzaron ayer a irse y, entre las últimas declaraciones que recogieron, el canal América habló con dos menores compañeras de Joaquín y L., quienes brindaron algunos detalles. De Joaquín lo describieron como un joven callado y que “no tenía maldad”. Y sobre la relación de amigos entre los chicos, sostuvieron que dentro del colegio no se notaba una gran cercanía. Tan es así que una de las jóvenes dijo que “parecía que Joaquín molestaba” cuando debía ser parte de grupos con L. y otros compañeros.

Asimismo, las chicas insistieron en que el niño asesinado era víctima de bullying desde primer año y que en ocasiones se iba llorando del aula. Estos dichos coinciden con las manifestaciones de la mamá de Joaquín, quien en reiteradas oportunidades resaltó que concurrió al colegio para exponer estas situaciones y que debían constar en las actas.