Ser protagonista. Nicanor Rossa tuvo su tarde soñada en el gran derby de Villa María. Fue una de las figuras que tuvo Jockey Club en el triunfo sobre San Martín por 26 a 14.
El rugbier hípico, de 26 años, apoyó dos tries que marcaron un quiebre en el desarrollo del partido.
Cuando el tricolor manejaba, era dueño de las acciones y el cierre del primer período era un hecho, apareció el primero de los tries de Rossa sobre la bandera para darle oxigeno a su equipo y empezar a dar vuelta la historia.
La segunda conquista llegó apenas iniciado el complemento para definitivamente dar vuelta el resultado. A partir de allí, el verde fue quien se adueñó del partido y lo manejó a su criterio.
Además del triunfo, el hípico también sacó el ticket a los cuartos de final. Redondo por donde se lo mire.
Son horas soñadas, momentos únicos e indescriptibles. La atmósfera que rodea a un clásico es impresionante y los protagonistas lo viven como tal.
La semana previa, el color y calor de las hinchadas y un duelo que cada vez que se realiza reafirma que es el más convocante que tiene Villa María.
En ese sentido, Puntal Villa María dialogó con una figura preponderante que dijo lo siguiente:
“Siento alegría y satisfacción. Era uno de los objetivos que nos propusimos a principio de año, era la clasificación a los playoffs y también es una motivación o inyección anímica para terminar bien esta segunda fase y lo que se viene más adelante”.
-El primer tiempo fue prácticamente todo de San Martín y en el complemento, Jockey fue dueño del partido, ¿Imaginabas que iba a ser así?
-Sabíamos que San Martín de local se hace muy fuerte, han complicado a varios equipos a lo largo del campeonato. Con paciencia y sosteniendo la defensa como bandera, pudimos sacar el partido adelante. No hicimos penales o infracciones innecesarias y eso marcó el desarrollo del juego.
-¿Qué significado tiene haber apoyado dos tries en un partido tan importante?
-Estoy muy feliz por los dos tries y contento de que hayan servido al equipo para lograr un gran triunfo. Hacía bastante que no se me daba, en lo que va del año no había hecho ninguno. La noche anterior lo hablé con algunos compañeros y con mi novia (Guadalupe) y se me terminó dando. Volví a marcar y por duplicado en un clásico.
-¿Cómo le explicás a un lector que no es del rugby el significado de ganar un clásico?
-Es una alegría tremenda ganar el clásico. La semana previa lo que se vive con el plantel es algo que se usa para unir al equipo también. Es difícil de explicar, pero es hermoso el ambiente que se genera con la familia, amigos, la gente del club toda pendiente. Y más aún con el triunfo se disfruta el doble. Es hermoso de vivirlo.
-¿Dónde creés que se tiene que ajustar de cara a lo que viene?
-Si bien hay cosas por mejorar, con el objetivo alcanzado el equipo no se ha relajado y eso lo hemos hablado en el grupo. Tenemos que ajustar más como equipo semana a semana como lo venimos haciendo que nos ha dado buenos resultados. Estamos para lograr lindas cosas si seguimos por este camino.
-Comenzaste el año jugando de primera línea y ahora lo estas haciendo de segunda, ¿por qué se dio ese cambio y cómo te sentís con la posición?
-Estoy bien. Con un lindo nivel de juego, eso lo veo reflejado en los comentarios que hacen los entrenadores y mis compañeros hacia mi juego. Eso me pone muy feliz. Si bien comencé el año jugando de primera línea, no sentía que le estaba sumando al grupo. En ese momento lo comenté a los técnicos y me entendieron, me pone muy feliz y contento que me hayan apoyado.
-Si bien Jockey ya está clasificado a los cuartos de final, se viene el último partido de la fase ante Athletic, ¿cómo lo imaginás?
-Es nuestro último partido en casa y vamos a salir a ganarlo. Ya clasificado por supuesto que también se piensa en los cuartos de final y si hay algún jugador cargado o tocado por alguna lesión se le puede dar descanso y hacer rotación. Esto puede pasar en los dos equipos. Más allá de eso, estimo que va a ser un buen partido el que se viene por delante.
Con toda la ilusión a cuestas, Nicanor y el hípico quieren ir por más. Está claro que han demostrado, que se pueden ilusionar.

