En la Cámara del Crimen local, Fernando Daniel Villarreal (35) fue condenado a 7 años de prisión por ser hallado culpable de los delitos de robo calificado por el uso de armas, tenencia ilegal de armas y de estupefacientes simple.
El hecho de mayor gravedad por el que se lo juzgó ocurrió el 19 de febrero del año pasado, aproximadamente a las cuatro de la mañana, en una vivienda situada en calle Entre Ríos 2000, en el barrio Lamadrid de la ciudad. En esa ocasión, el imputado y otra persona ingresaron a la casa tras efectuarle varios disparos a un candado que les impedía el paso.
En una de las habitaciones del domicilio estaban una pareja y su pequeña. A pesar de ello, los implicados en el caso perpetraron el hecho delictivo: revolvieron cada recoveco y se llevaron dinero, celulares y tarjetas de crédito. Escaparon.
Pero antes sucedió lo que no tenían previsto: una de las víctimas identificó a Villarreal porque se le cayó la chalina que le ocultaba la cara. Fue reconocido porque el padre del damnificado es hermano de su abuela. Su compañero, por otro lado, no pudo ser visto porque tenía un casco colocado.
La detención por este suceso se efectuó pocos días después: el 23 de febrero. En ese marco, tras un allanamiento, si bien no se secuestró el arma que lo vincularía directamente con el acontecimiento relatado, sí se incautaron otras: dos escopetas —calibre 12 y 16— y un pistolón. Todas poseían la numeración limada y no había registros que constaten la habilitación para portarlas.
Para la audiencia estaba dispuesta la presencia de testigos y sólo bastó la del individuo que conoció a Villarreal en el robo. Tras responder algunas preguntas frente al Tribunal unipersonal, se dispuso la realización de un careo: víctima y victimario cara a cara. La víctima se plantó y dijo lo que señaló durante toda la fase instructoria: que el responsable era ese hombre sentado en frente al que se le cayó la chalina aquella vez. Entonces, el debate, que había comenzado como uno ordinario, pasó a ser breve: el acusado se hizo cargo.
En vinculación con el hecho de la tenencia de droga es necesario decir que se registró en 2015 cuando, en el Establecimiento Penitenciario N° 5, le encontraron 3,8 gramos de marihuana en su colchón. Esta causa también la confesó.
Finalmente, el juez Félix Martínez dictó la resolución indicada al inicio. En el juicio también participaron el fiscal Francisco Márquez, la prosecretaria Patricia González y el abogado Martín Mattea.
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En una de las habitaciones del domicilio estaban una pareja y su pequeña. A pesar de ello, los implicados en el caso perpetraron el hecho delictivo: revolvieron cada recoveco y se llevaron dinero, celulares y tarjetas de crédito. Escaparon.
Pero antes sucedió lo que no tenían previsto: una de las víctimas identificó a Villarreal porque se le cayó la chalina que le ocultaba la cara. Fue reconocido porque el padre del damnificado es hermano de su abuela. Su compañero, por otro lado, no pudo ser visto porque tenía un casco colocado.
La detención por este suceso se efectuó pocos días después: el 23 de febrero. En ese marco, tras un allanamiento, si bien no se secuestró el arma que lo vincularía directamente con el acontecimiento relatado, sí se incautaron otras: dos escopetas —calibre 12 y 16— y un pistolón. Todas poseían la numeración limada y no había registros que constaten la habilitación para portarlas.
Para la audiencia estaba dispuesta la presencia de testigos y sólo bastó la del individuo que conoció a Villarreal en el robo. Tras responder algunas preguntas frente al Tribunal unipersonal, se dispuso la realización de un careo: víctima y victimario cara a cara. La víctima se plantó y dijo lo que señaló durante toda la fase instructoria: que el responsable era ese hombre sentado en frente al que se le cayó la chalina aquella vez. Entonces, el debate, que había comenzado como uno ordinario, pasó a ser breve: el acusado se hizo cargo.
En vinculación con el hecho de la tenencia de droga es necesario decir que se registró en 2015 cuando, en el Establecimiento Penitenciario N° 5, le encontraron 3,8 gramos de marihuana en su colchón. Esta causa también la confesó.
Finalmente, el juez Félix Martínez dictó la resolución indicada al inicio. En el juicio también participaron el fiscal Francisco Márquez, la prosecretaria Patricia González y el abogado Martín Mattea.

