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Ludopatía y videojuegos, la amenaza en las pantallas

La especialista española Diana Alonso analiza el uso abusivo de las tecnologías y las adicciones epocales como las vinculadas a las apuestas. Alerta sobre la necesidad de un mayor control parental y se refiere a los incrementos durante el tiempo de la cuarentena.

En contexto de aislamiento, como el que actualmente vive la mitad del mundo con las medidas contra el Covid-19, surgen nuevos hábitos y costumbres. Algunos que modifican actividades de una manera positiva, como compartir más con la familia o contar con el tiempo para hacer las cosas que a uno le gustan y tiene pendientes. Otros que generan preocupación, tanto a grandes como a chicos, como el uso abusivo de las tecnologías. En este marco, surgen nuevos debates de los alcances de estas costumbres y lo que pueden llegar a producir, como el aumento en el consumo de videojuegos y su ingreso a problemáticas como la ludopatía.

Una de las máximas referentes en la materia es la española Diana Alonso Fernández, que en Madrid trabaja desde hace años con las adicciones, especialmente con la ludopatía. La psicóloga, que se desempeña en varias fundaciones y clínicas relacionadas con las adicciones, se refirió, en diálogo con Puntal, a las adicciones epocales y a la necesidad de una mayor presencia de los padres a la hora del uso de pantallas por parte de los niños. Del mismo modo, habló de lo que esta pandemia puede llegar a generar en torno a la problemática de la ludopatía.

- ¿En qué consisten las adicciones epocales que se han visto con más frecuencia en estos últimos años?

- La sociedad que funciona un poco enferma, por la prisa, por la rapidez hacia adonde vamos, por tener objetivos y las necesidades de cada época. Cada adicción tiene sus características, y la ludopatía y los juegos de azar tienen mucho que ver con la satisfacción instantánea y con que, para conseguir lo que uno quiere, hay que esforzarse día a día. Por ejemplo, a los chavales se les vende que hay que tenerlo todo, tener éxito en cada momento de su vida, y si uno ahorra mucho deja de vivir muchas cosas y si sale de viaje deja de ahorrar. Uno de los factores que veo en la gente para ir a los juegos de azar es la necesidad de contar con dinero para tener recursos.

Alonso indicó que en España también es problemático el consumo de hachis y marihuana, “que tienen que ver con que no sabemos parar, relajarnos, no sabemos aburrirnos, no toleramos la frustración, el esperar”, dijo la especialista y completó: “Vivimos muy acelerados y eso nos lleva a quitarles relatividad a las cosas, a no angustiarse demasiado, con consecuencias letales. En este sentido, el alcohol y la cocaína también se consumen bastante. El alcohol es lo que más se consume, pero tiene que ver con que es una droga legal, aún cuando considero que el juego de azar también es una droga”.

- En este marco, ¿cómo ha cambiado el uso de los videojuegos con la incorporación de pagos y apuestas?

- Antes, una persona podía desarrollar una adicción a los videojuegos por el tiempo que le destinaba, de hecho, muchos pacientes le dedicaban mucho tiempo para que sus personajes fueran importantes, tener programas para seguir creciendo, contar con un mundo virtual con la figura que quiero ser. Pero ahora, a partir de movimientos de la industria del juego, si los usuarios no ponen dinero no pueden contar con las expansiones de cada juego, como se copian muchos los programas, son más costosas estas ampliaciones. Para avanzar o para tener mejores complementos, hay que poner dinero. Mientras uno más avanza, la gente los admira y es una forma rápida de llegar a ser alguien como un ídolo de fútbol, hay una locura por los gamers, quieren ser como ellos. Les dan dinero, que no es material, es virtual, pero es una forma de llamarles la atención para que los salude, por ejemplo

- ¿Existe una franja etaria de la población más comprometida con esta problemática?

- Creo que es bastante variable, en los videojuegos, desde que pueden acceder a ellos pueden desarrollar una problemática. Hay padres de menores de edad que ya están consultando, pero uno de los desafíos es poder detectar el problema, porque los padres no lo consideran un problema hasta que no hay un gasto económico, o que el niño no falta a la escuela por quedarse toda la noche jugando, o que se ponga agresivo porque le quitan el wifi. Pero ya no ayuda a esta instancia, es difícil detectarlo y debería haber más estudios.

- Se trata de juegos que resultan muy atractivos en cuanto a gráficos, sonidos, dinamismo, ¿qué efecto generan en los jóvenes?

- El tema es que los videojuegos están estudiados por profesionales para que se vuelvan adictivos. Como cualquier otra compra que desde su publicidad busca ser atractiva para atrapar clientes, es susceptible de ser una adicción. De hecho, la ludopatía y la compra compulsiva también los trabajamos por tener comportamientos similares; es cierto que los juegos están pensados para dejar la necesidad de algo más, de que uno tenga la sensación de que va muy lento y no puede avanzar en el juego. Por ejemplo, una persona que está mirando YouTube, el retraso que generan los anuncios y tener que saltarlos, porque son molestos, son cosas que están muy estudiadas. Es el modo que las empresas encontraron para sacar más dinero.

Alonso continuó su respuesta con otra ejemplificación, al señalar: “En el Candy Crush hemos tenido gente que se ha gastado hasta 6 mil euros, porque funciona con esa lógica, si uno quiere avanzar o hacer trucos o comprar vidas, incluso hay herramientas en el juego que sirven para ir más rápido y que se obtienen con una rifa, por lo que incluyen los juegos de azar”.

- ¿Cuál es la realidad en España en cuanto a la legalidad de este sistema?

- La legalidad de los videojuegos, que ya se ha cuestionado en otros países, se da porque todo lo que compran no lo hacen con dinero, sino que es con una moneda virtual que le compran sus padres. Con eso, ellos compran sus videojuegos. Es legal, pero no es ético que puedan hacerlo. Son menores de edad que están en las redes y hasta llegan a robar para seguir jugando. Muchos chicos quieren ser gamers y juegan a programas como el Fornite, o el Fifa. Antes del Covid-19 en los noticieros eran 30 minutos de noticias y 30 de deportes, de los que 20 minutos era fútbol. Están endiosados y se ha normalizado el abuso de los juegos.

- Con estos nuevos usos, ¿menores de edad se estarían incorporando a ese mundo de las apuestas y la ludopatía?

- Los chicos ya están comprando monedas y revendiendo a cambio de ese dinero virtual todo lo que ellos consigan en los juegos, también se las pueden dar a sus referentes. Por lo tanto, la apuesta no es como tal, pero terminan siendo juegos de azar. En las tiendas de videojuegos, por ejemplo, ahora hay máquinas en las que no se juega, sino que se obtienen tickets y luego los cambian por regalos, es una forma de meter a los niños en los juegos de azar. Además, así como antes los padres jugaban a la quiniela o hacían apuestas online, incluso jugaban con sus hijos como entretenimiento, a veces los menores pueden entrar a apuestas online, como sucedía hasta hace poco con la ruleta electrónica. Si bien ahora está más controlado, empiezan jugando con la ayuda de otros mayores, como sucede con el consumo de alcohol, hacen trampa utilizando el documento de sus padres, por ejemplo.

Adicciones en cuarentena

- ¿Cuánto afectó la realidad actual con la pandemia del Covid-19 en el incremento de estas adicciones por el desarrollo de aislamientos sociales?

- A los efectos los veremos cuando se haya terminando el confinamiento, hasta cuánto es normal que un chico que le gusta jugar, y en esta época en la que los padres están con el teletrabajo, terminan sus deberes y no pueden salir a jugar con sus amigos, es normal que en vez de una hora diaria jueguen tres. Porque además ahí están sus amigos, con los que socializan. Las claves de los estudios los tendremos más adelante, pero es cierto que nos llega información de que están jugando muchas más horas, que también ocurre con el juego online que se han sumado muchas personas que antes no jugaban, pero los resultados lo veremos más adelante.

En este sentido, Alonso explicó que en las fundaciones con las que trabaja, han empezado a recibir muchos llamados de familias preocupadas pidiendo ayuda. “De todas formas, son consecuencias de este confinamiento que observaremos una vez que se supere el Covid-19”, consideró la especialista.

- ¿Qué recomendaciones se pueden hacer a los padres para acompañar a los jóvenes o asesorarlos en un uso adecuado de las tecnologías?

- Lo primero que les recomiendo a los padres es el control parental en todos los dispositivos tecnológicos, un menor de edad no debería estar frente a una computadora, una tablet o un celular sin que tenga el control. Además, que compartan con sus hijos los juegos, que los chicos les muestren dónde se meten y que vean las recomendaciones de los videos. Si les piden dinero para jugar, y se deciden en dárselo, que vean cuánto le van a dar, que observen si todo el presupuesto que se destina a los videos no quitan otros espacios, como el de compartir con sus amigos, y que consulten con un profesional ante cualquier duda. Es importante que los obliguen a tener actividades fuera de la pantalla: que lean, que cocinen con ellos, que jueguen, que obligatoriamente haya tiempo en el que no están pegados a la pantalla.

“El problema es que los adultos ya abusaban del uso de las tecnologías; no se les puede decir a los chicos que dejen el celular si está uno enganchado todo el tiempo, aunque sea para trabajar, hay que encontrar los espacios”, precisó la especialista Diana Alonso Fernández y aclaró que a estas nuevas tecnologías no se las debe demonizar, “porque pueden ser muy útiles, pero hay que explicarles lo que puede suceder con su abuso, que si alguna noche se quedan despiertos hasta tarde y al día siguiente tienen que ir al colegio, habrá consecuencias”.

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