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"Fue el momento más difícil que me tocó pasar en una cancha"

Pablo Fernández, capitán de Alem, dijo que "fue duro ver a Matías (Gómez) sin reacción"

El arquero de Alem, Matías Gómez, pasó de estar internado en la terapia intensiva a una sala común en el Hospital Pasteur.

La noticia alegró y “trajo alivio. La verdad es que fue un momento muy feo, el más difícil que me tocó vivir en una cancha de fútbol”, afirmó el capitán “león”, Pablo Fernández.

El “1” chocó su cabeza contra el palo izquierdo del arco que defendía en “La Leonera”, en el partido que su equipo caía 1-0 ante Sportivo Los Zorros por la séptima fecha del torneo Apertura “Francisco Fiandino”.

Suspender el encuentro a los 3’ del complemento fue la acertada decisión del árbitro Paul Cressatti, ya que la situación fue de sumo dramatismo. “Fue muy duro ver sin reacción a Matías (Gómez)”, resumió Fernández.

El DT Mauricio Morales arrodillado, sus compañeros desesperados y hasta rivales llorando fueron algunas imágenes del momento complicado. El arquero desvanecido, con los ojos abiertos y sin movimientos de pies y manos, forzó a una reanimación del paramédico José Sosa y la instrumentadora quirúrgica Carolina de Pedernera (presente por el homenaje que se le realizó a Diego, su exmarido), quienes lo socorrieron.

El presidente de Alem, Daniel Bazán, sostuvo ayer que “le iban a dar el alta al mediodía, pero se mareó un poquito cuando comió. Quizás pase la noche ya en su casa. Los estudios dieron todos bien”.

El angustiante momento llevó a Bazán a solicitar en la Liga que “se evalúe si alcanza con el seguro que actualmente hemos contratado. No puede suceder que el jugador vaya a una clínica, y no se lo atienda. Era lo pactado. No se puede jugar con la vida de las personas, y creo que hay que atender a quién sea ante una situación así”.

El tema continuará en la reunión del Consejo Directivo de la Liga Villamariense de Fútbol, donde también habrá que replantearse la posibilidad de tener un servicio de ambulancia permanente y obligatorio en todas las canchas del fútbol local, como sucede en la mayoría de los casos en la región.

Bazán explicó que “pagamos un seguro para estas situaciones. Tengo área protegida en el club y en la cancha, pero cuando pasan estas cosas te das cuenta lo necesario que es prevenir. La salud es prioridad en el deporte y la vida”.

Pablo Fernández sostuvo que “por momentos al ver que no reaccionaba no fue fácil mantener la calma. No desesperarse al ver a tu compañero tirado y sin respuestas es difícil. Llegaron los paramédicos, la mujer de Diego Pedernera lo reanimó, un jugador rival también ayudó y me volvió el alma al cuerpo al verlo reaccionar”.

Estimó que “lo pusimos de costado con un jugador de Los Zorros, pero no había reacción. Le pedía que no se durmiera, pero estaba como desvanecido. Después me contestó, y porque gracias a Dios no había perdido el conocimiento. El golpe de su cabeza contra el palo fue durísimo”.

Insistió en que “espero que se recupere y no queden secuelas más allá del golpe. Los estudios dieron que no hay fractura, pero en un momento en la cancha era rogarle a Dios y esperar su reacción. Ojalá sólo sea una anécdota. Ayer me respondió que recién lo habían sacado de terapia, que estaba bien, y se quedaría un día más internado”.

Por último contó que “me dijo que no se acuerda de nada desde que voló para sacar esa pelota en el tiro libre hasta que despertó en el Hospital. Quizás nos sirva para que los jugadores de la Liga hagamos el curso de RCP (reanimación cardiopulmonar), que nos puede servir para salvar vidas”.