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El "Zurdo" que hace latir a Pasco

Guillermo Cabalia manifestó que "la gente apoya muchísimo al club cuando se hacen buenas campañas. Es un pueblo futbolero. La nueva comisión apostó por recuperar los jugadores y obras. Carlos Bonaveri nos devolvió la motivación"

Guillermo Cabalia cumplió su sueño de firmar contrato y debutar en Talleres. Partió de Argentino hacia Newell’s, donde culminó su formación.

 

La humildad de los grandes está en cada detalle de su vida. No es necesario ser un excéntrico o verborrágico futbolista lleno de gloriosas vueltas olímpicas para ser ídolo o referente de un pueblo.

9 de Julio de Pasco celebró esta semana su 51° Aniversario, y a la hora de encontrar un jugador símbolo sobresalió la figura de Guillermo Cabalia, quien entre varios distinguidos futbolistas del pueblo tenía una gran historia para contar.

Aquel pibe que se inició en All Boys, y tras jugar en las inferiores de Argentino emigró para Newell’s Old Boys de Rosario a completar su formación, y cumplió su sueño al debutar en Talleres, lleva la humildad como bandera en la vida. Por eso unánimemente es reconocido como persona, además de ser un destacado futbolista.

Hoy es camionero como su padre y hermano. Lo encontrarán en su amado Pasco con su señora Rita y sus hijos: Francisco (9 años) y Juan José (2), preparando el camión para partir, para regresar a Pasco como cuando se cansó de que los clubes cordobeses no cumplieran el pago. No le quitaron el sueño.

Hoy disfruta de su familia, de llevar la casaca “patriota”, y extraña el regreso del fútbol, que se hace rogar.

Son las 23.30. Guillermo Cabalia se baja de su camión y nos cuenta: “Vengo de Rosario, del puerto. Hace 3 años trabajo para Lorenzatti y Ruetsch, donde me siento muy cómodo. Te acostumbrás a los controles, que te hacen demorar un poco, pero es la nueva normalidad. Desinfectan, controlan, pero por suerte se puede laburar”.

Aclara que “son meses bravos, y esperemos que la pandemia pase. Me alegra que me llamen, porque sabía que el club cumplió años, y es un orgullo que tengan en cuenta, porque para mi cada vez que me pongo la camiseta, es como defender al pueblo. Estoy identificado con el patriota”.

No duda un segundo en empezar a dialogar. Así lo hace cada vez que se baja del camión y concurre a las prácticas de 9 de Julio, donde le gusta jugar con sus amigos. “Jugué en Newell’s, Talleres, Juniors y Racing, pero me faltó suerte. Le voy a echar la culpa a la suerte”, sonríe el “Negro” que aún mantiene una amistad con Fernando Belluschi, con quien jugó cinco años.

Para Guillermo Cabalia el ascenso con 9 de Julio de Pasco en aquella recordada final con Alem, no tiene precio. “Fue muy lindo, porque éramos muchos chicos del pueblo, y se sumaron de Idiazábal tres refuerzos muy importantes: Salinas, Jaurena y Olivero. ‘Tato’ Martín y Piccotte hicieron un lindo equipo con Silvio Cavaglia, Claudio Coria, ‘Manu’ Coria, Javier Bergese, Ismael Rodríguez, Olmos, Sorasio. Ganamos las dos finales ante un gran equipo de Alem, que también ascendería ese campeonato”.

Recuerda que “la gente apoyó a ese equipo muchísimo. Ya había pasado cuando injustamente perdimos con Central Argentino un año antes. Se nos había escapado un par de veces, pero se logró ese sueño. Cuando se administró con orden el club, se hicieron buenas campañas, y el pueblo demostró que acompaña. Hay que unirse”.

De los pies a la cabeza en Pasco

Guillermo Cabalia siente orgullo de su pueblo, donde nació hace 37 años. “Toda la vida tuvimos camiones en mi familia. Hoy vivo de esto, y el fútbol es mi pasión. La nueva comisión renovó el aire, y Carlos Bonaveri nos motivó. Íbamos por buen camino. Espero que el parate no nos quite el sueño”.

Se ilusiona con que “Pasco vuelva a tener una base linda de jugadores. Llevo a mi hijo a jugar con Claudio Crespo, y me parece que es la mejor forma de iniciar la formación jugando en el equipo del pueblo en el baby fútbol”.

Se hace camino al andar, y al bajarse del camión para entrenar, porque el que alguna vez fue profesional del fútbol “sabe que el cuidado del cuerpo es fundamental, desde la alimentación como el descanso. Me cuido, no es fácil por mi trabajo, pero hice una buena pretemporada y veía muy entusiasmado al grupo, con la llegada de Carlos Bonaveri, que es un gran DT, y el profesor Diego Prado”.

Insistió en que “trabajamos dos veces por semana a la siesta, y luego por la noche. El profe me puso muy bien, pero sólo llegamos a jugar un amistoso, porque al quedar libre en la primera fecha, nos quedamos sin fútbol”.

Recuerda que “el grupo es fundamental. Se habían sumado chicos muy responsables, y eso contagia. En el pueblo hay buenos jugadores, y estamos contentos de que el pueblo vuelva a tener fútbol”.

Recalcó que “la comisión nueva se puso las pilas, no nos dejaron faltar nada en la pretemporada, y teníamos muchas ganas”.

“Ahora los trabajos que nos mandó el profesor Prado, pero se complica porque se va perdiendo el ritmo y la motivación de entrenar en grupo. Siempre hay que entrenar, y sé que a mi edad debo esforzarme más”, dijo.

Destaca que “el jugador de fútbol para mantenerse debe cuidarse, entrenar y alimentarse correctamente. Todo suma, y es la única forma de que el cuerpo responda a lo que manda a hacer la cabeza”.

Sus inicios en Villa María

Desde niño supo que debía viajar por sus sueños. “Jugar en All Boys en el baby fútbol hasta el año ‘96 me enseñó eso. Con Jorge Alamo aprendí mucho, y pasé lindos momentos con la clase ‘83”.

Recuerda que “tenía de compañero a Facundo López, David Reano, Maximiliano Wartel y no me olvido que eran más chicos pero estaban Marcelo Bergese y Diego Novaretti, entre otros. De esa cantera surgió una gran persona como Franco Amaya, con quien hice amistad en Racing de Córdoba, y luego volvimos a encontrarnos en Sarmiento de Etruria”.

Sostuvo que “luego fui a Argentino, donde tuve a Carlos Romero. Con el ‘Cholo’ fuimos campeones provinciales con esa categoría, que ganó el torneo de la Liga”.

Recalca que “ese era un gran equipo en el que estaban Esteban Guillen, Bruno Conti, Carlos Godoy, Torres. Una linda ‘banda’ con un gran DT. El ‘Cholo’ Romero es un personaje, me divertía mucho con él, pero además me enseñó un montón”.

Rosario siempre estuve cerca

Resaltó que “en Argentino pasé momentos muy lindos, y de allí Romero me lleva a través del hermano de Carlos Aimar a Newell’s”.

Remarca que “en el ‘98 ya me sumé a las inferiores de ‘La Lepra’, y estuve 5 años”.

Destaca que “ya estaban Mauro Rosales, Daniel Soppeno, Julio Berterame, Frascarelli, Fonseca y fuimos con Sáenz. No fue fácil a los 14 años, pero aguanté al principio y luego te acostumbrás”.

Consideró que “hasta los 17 jugué en inferiores, y luego me subieron a hacer la pretemporada y entrenar con la Primera. Alterné en cuarta y reserva, pero siempre llegaron refuerzos en mi puesto, y no me tocó debutar”.

Y al respecto agregó: “Fue una época de muchos DT. Cambiaban, y cada uno traía a sus jugadores. A los 19 años ya tenés que firmar contrato o darle lugar a los más chicos”.

Insiste que “el mismo grupo que lideraba Aimar me consiguió otra prueba en Talleres. Volví a Villa María, entrené en Argentino con Carlos Romero, hasta que me fui a Córdoba con ‘Pulga’ Villagra”.

Destacó que “Newell’s me dio las oportunidades de tener continuidad en todas las inferiores, y me reconocían el esfuerzo, pero no me dieron la chance en Primera, y me faltó el último paso”.

Con respecto a los jugadores con los que jugó resalta a “Fernando Belluschi. Jugamos los 3 años en inferiores, y nos subieron a Primera juntos. Tiene unas condiciones bárbaras, y por eso llegó y triunfó”.

Recuerda que “también jugué con Iván Borghello, Spolli, Vella, Seba Domínguez. Me alegró la carrera que hizo Mauro Rosales, porque me aconsejó cuando llegué a Rosario y fue lindo compartir con él”.

Recalca que “me quedé con las ganas de debutar en Newell’s, porque estaba preparado. Trajeron a jugadores de mucha experiencia como refuerzos en mi puesto como el ecuatoriano Néicer Reasco (jugó el mundial 2006, ex Liga de Quito y San Pablo), el paraguayo Valentín Filippini, Gustavo Dueña (es Gimnasia), ‘Pacha’ Cardozo (campeón mundial con el Vélez de Bianchi)”.

Explicó que “había pibes buenos en las inferiores, pero en mi puesto siempre los DT eligieron jugadores de experiencia. Algo me faltó, pero le voy a echar la culpa a la suerte”.